Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Una familia con líos

En algunos ambientes científicos se habla de ella denominándola "la batalla de las colinas Tugen". El lugar está situado en Kenia, en la región de Baringo, al noroeste del monte Kenia. Allí, dos prestigiosos equipos científicos de antropólogos buscan denodadamente los orígenes más remotos del hombre.

Intentan poner orden en una familia con líos. Continuamente se suceden los hallazgos de homínidos más o menos antiguos, pero ¿cuál es el camino evolutivo real que se ha seguido hasta llegar al homo actual?. Los integrantes de la sopa de candidatos crecen continuamente, en cantidad y antigüedad. Entre otros, yendo hacia atrás, coetáneos entre sí muchos de ellos, podríamos contabilizar, en los últimos 3 millones de años, al Homo erectus, Paranthropus robustus, P. bisei, H. ergaster, Kenianthropus rudolfensis, Ardipithecus habilis, A. garhi, P. aethiopicus y al A. africanus. Y, entre los tres y seis millones de años, el A. afarensis, A. bahrelghazali, K. platyops, A. anamensis así como a los dos últimos sumados a la lista, el Ardipithecus ramidus y el Orrorin tugenensis.

LEAKEY. Para los antropólogos de todo el mundo el apellido Leakey es mítico. Louis Seymour Bazett Leakey (1903 -1972), junto con su esposa Mary Douglas Leakey (1913 - 1996), con sus investigaciones realizadas en Olduvai, una garganta del río Tanganica, cambiaron las ideas existentes hasta entonces de que los seres humanos actuales descendían de una cadena evolutiva única que se desarrolló en el este de África. Los Leakey descubrieron una serie de fósiles (Homo habilis; Australopithecus boisei, 1.750.000 años; Lucy, la primera homínida bípeda, 3.600.000 años; Proconsul africanus, 20.000.000 años), que indicaban la coexistencia de diferentes tipos de homínidos en esa región, lo que ponía en duda la teoría de la cadena evolutiva única.

Su hijo Richard Leakey (con su esposa Mary) ha continuado la saga familiar, con otros importantísimos hallazgos, aparte de ocupar también, durante décadas, importantes puestos científicos administrativos en Kenia. Algunos científicos reprochan que desde esos puestos han realizado un control demasiado estrecho de las investigaciones paleoantropológicas en Kenia, a través de interminables peticiones de permisos y necesidad de asociaciones con instituciones del país obligatorios para conseguir las correspondientes autorizaciones.

PICKFORD. Martin Pickford, un investigador keniano con formación británica, así lo cree. Director de un grupo investigador franco-keniano, llegó a ser detenido y encarcelado durante unos días por las autoridades de Kenia, bajo la acusación de obtener restos sin permiso oficial. El responsable de otro grupo científico, Andrew Hill, catedrático de Antropología de la Universidad americana de Connecticut, también acusó a Pickord de haber invadido su propio lugar de excavaciones en la zona de Baringo, en las colinas de Tugen. Pickford contraatacó, negando la acusación y afirmando que detrás de todo el asunto actuaba como instigador Richard Leakey, quien ya, en 1985, había expulsado a Pickford cuando investigaba en el Museo Nacional. Desde entonces, se están sucediendo todo tipo de peripecias, incluyendo entre ellas diversas acciones legales, libros de denuncia, etcétera. Pero en el terreno científico, a trancas y barrancas, Pickford y su grupo, publicaron hace algo más de un mes los resultados de sus importantísimos hallazgos de diversos fragmentos de 12 fósiles correspondientes a un género y especie de homínido hasta ahora desconocido, bautizado como "el hombre del Milenio" o "el antepasado del Milenio", aunque su nombre formal es el de Orrorin tugenensis, dada su localización en las colinas de Tugen.

Su antigüedad, 6 millones de años, le sitúa 1,5 millones anteriores que el Ardipithecus ramidus, el candidato homínido más antiguo aceptado hasta ahora. Aunque parece que la datación de antigüedad del O. tugenensis es bastante exacta, sin embargo, es más discutible su situación y significado evolutivo. La posibilidad defendida por sus descubridores, basada en sus estudios y observaciones es la de que, a partir de un origen único común, hace más de siete millones de años, se originasen dos ramas evolutivas. La primera condujo a los monos africanos. La segunda, bifurcada, a su vez, con posterioridad, pudo dar lugar, por un lado a los australopitecos, finalizada en la extinción, y por otro a los homínidos, que desembocaron en el homo actual, partiendo del Orrorin tugenensis y pasando por otro nuevo género intermedio, el Praeanthropus. En todo caso, aparte del significado esencial del hallazgo comentado, hay que hacer notar que este modelo evolutivo no es ampliamente aceptado por la comunidad científica, en la que abundan otras interpretaciones más complejas.

MÁS LEAKEY. ...Y sigue la saga Leakey. En esta ocasión se ha anunciado hace unos pocos días otro importantísimo descubrimiento en el que han participado miembros de la familia Leakey, concretamente Meave Leakey y su hija Louise. Un grupo investigador encabezado por ellos y financiado por la Fundación de National Geographic ha publicado en la revista Nature su hallazgo en Kenia, en una región semidesértica cercana al lago Turkana, de los restos óseos de un homínido de hace 3,5 millones de años, el Kenyanthropus platyops, de características muy interesantes, ya que posee rasgos faciales planos y delicados, y dientes pequeños, muy parecidos a los de los humanos modernos. Sin embargo, su antigüedad es similar a la de Lucy (Australophitecus afarensis), de características mucho más alejadas a los humanos actuales, que se pensaba que era un homínido único precursor del homo.

La importancia del Kenyanthropus platyops es tal que los científicos han decidido asignarle un nuevo género, es decir, una categoría clasificatoria superior que la de especie. Mostrando una mezcla equilibrada de rasgos antiguos y modernos, se parece al "hombre 1470" otro fósil hallado hace unos años en esa región, pero con una datación mucho menor, de unos 1.8 millones de años. En todo caso, su coexistencia temporal con los australopitecos hace que las ideas preexistentes se derrumben. En palabras de Meave Leakey: "El Kenyanthropus platyops demuestra claramente que, al menos, dos linajes diferentes existieron en un tiempo tan lejano como hace 3,5 millones de años. Las etapas iniciales de la evolución humana son mucho más complejas de lo que pensábamos previamente".

Así, pues, los líos evolutivos de la familia humana continúan sin desentrañar. Como otro de los científicos participantes, el Dr. Sopor, ha señalado: "Probablemente lo que ocurre es que todavía no hemos encontrado al antepasado real del género Homo".