Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

De Hipatia a Levi-Montalcini

Un largo recorrido de casi 2000 años en la relación ciencia-mujer podría iniciarse con Hipatia (hacia el año 370) y finalizar, por ahora, el próximo 22 de abril, con el cumpleaños 99 años de Rita Levi-Montalcini (el premio Nobel de más edad vivo), es decir, desde la primera gran figura científica femenina de la historia de la humanidad hasta otra a quien no es la primera vez que se le califica como a una nueva Hipatia.

Con motivo de unas recientes jornadas de “Biomedicina, Ciencia, Academia y Género”, organizado por la profesora Herrero, recientemente la Dra. Jiménez-Cervantes nos ilustraba ejemplarmente sobre un excelente ramillete de científicas biomédicas Las figuras comentadas hoy podrían servir como prólogo y epílogo de ese listado.

HIPATIA
La belleza e inteligencia de esta joven y virgen matemática, astrónoma y filósofa fueron legendarias. Hipatia, que significa la más grande, fue hija del ilustre matemático Teón, quien soñaba con crear un ser humano perfecto. La consecuencia fue que Hipatia disfrutó de una educación física y mental especial de gran nivel. Al igual que ocurre con otros matemáticos de la antigüedad los conocimientos sobre su vida y su obra son escasos a pesar de que era considerada como el mejor matemático del mundo greco-romano.

Después de recibir las enseñanzas del Museo, Hipatia viajó por Italia y Atenas. Allí siguió los cursos de Temistius, Plutarco el Joven y su hija Asclepigenia, en la Escuela Filosófica. Al regresar a Alejandría, ocupó la cátedra de Filosofía de Plotino y enseñó Matemáticas, Astronomía, Filosofía y Mecánica a personas de toda índole, convirtiéndose su casa en  un centro intelectual  donde acudían estudiantes de Europa, Asia y África. Fue maestra, amiga y consejera de Orestes, el prefecto del Imperio Romano de Oriente y estaba bien considerada tanto en la comunidad cristiana como en la suya propia. Entre sus discípulos figuró Sinesio de Cirene, filósofo y cristiano que llegó a ser nombrado Obispo de Temópolis, quien, en una carta se refería a ella así: “Hemos visto, hemos oído a aquella que preside los misterios sagrados de la filosofía. Es santa y querida por la divinidad”

No sabemos cuando nació exactamente pero Hipatia murió violentamente en marzo del 415. Como en la época de su muerte se habló de ella como de una mujer bella, calificativo que no hubiera tenido lugar si hubiera tenido más de 40 años, lo razonable es suponer que nació hacia el año 375.

Sus obras no fueron bien conservadas muerte pero conocemos algo del contenido de tres de ellas: Comentario a la Aritmética de Diofanto de Alejandría (donde trataba de ecuaciones de primero y segundo grado); Canón Astronómico;  y un Comentario a las Secciones Cónicas de Apolonio de Perga, tema este último que quedó ya olvidado hasta el siglo XVII. También estudió Hipatia profundamente la obra de Tolomeo  y parece que optó por el heliocentrismo contra el geocentrismo, lo que pudo ser conocido siglos después por  Copérnico, a través del único ejemplar de los comentarios del libro III del Almagesto que se conservaba en la biblioteca de los Médicis, Florencia. Asimismo, Hipatia construyó instrumentos científicos como el astrolabio, la esferaplana, el hidroscopio, un destilador de agua, otro aparato para medir el nivel del agua y un instrumento para saber la gravedad específica de los líquidos.

MUERTE
El gobierno de Alejandría era disputado por Orestes que representaba el orden antiguo, defensor del imperio greco-romano y de la emergente comunidad judía, y por el Patriarca de Alejandría, Cirilo, cristiano fanático, perseguidor de los judíos, que se apoyaba en el nacionalismo egipcio, en el malestar social y en las masas oprimidas de esclavos y de no ciudadanos que se dejaban convertir a la nueva religión.

La situación de Hipatia, no casada, pagana, científica y personaje político influyente fue haciéndose crítica. No quiso convertirse al cristianismo y fue acusada de ejercer sobre Orestes, una influencia contraria a Cirilo. Según un relato presencial, al encontrarse en el centro de Alejandría en marzo del 415 con un grupo de cristianos exaltados, éstos “la arrancaron de su carruaje; la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon la piel y las carnes, hasta que el aliento dejó su cuerpo; descuartizaron su cuerpo ..." .

Algunos autores interpretaron esta muerte más que como una confrontación entre paganismo y cristianismo como una consecuencia del conflicto entre el poder civil (Orestes) y el eclesiástico (Cirilo). Aunque Orestes informó a Roma para abrir una investigación los asesinos de Hipatia nunca fueron castigados y lo cierto es que, con ella, desapareció el pensamiento matemático griego, que hubo de esperar un milenio, hasta el Renacimiento para volver a resurgir.

MONTALCINI
Rita Levi-Montalcini nació en Turín Italia en 1909 siendo la más joven (junto con su hermana gemela Paola) de los cuatro hijos de una familia judía sefardí. Su padre era  un destacado ingeniero eléctrico y su madre una pintora con talento. En el contexto de la época, tras la educación básica, el padre, autoritario, decidió inscribir a sus dos hijas en una escuela femenina para que aprendieran a ser buenas esposas y madres. Pero la tozudez y determinación de Rita fueron mayores y obtuvo la licenciatura en Medicina en 1936, y se doctoró después en Neurocirugía.

La persecución fascista contra los judíos  se plasmó en 1938 en el Manifesto della Razza, de Mussolini, prohibiéndoles acceder a cualquier carrera académica o profesional. Ello impedía a Rita especializarse en Neurología. Entonces, se marchó 9 meses a un Instituto Neurológico en Bruselas, pero en 1940 las tropas alemanas invadían Bélgica. De vuelta Turín, para estudiar el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo construyó un laboratorio en su propia casa. Cuando en 1943 su familia se traslado a Florencia con ella se llevó su laboratorio. Y lo mismo sucedió al regresar en 1945 a Turín.

Tras la Guerra mundial aceptó la invitación del profesor Hamburger, en Saint Louis, para investigar en Estados Unidos durante un semestre. Allí permaneció durante 30 fructíferos años investigadores. Sus trabajos, conjuntos con el bioquímico Stanley Cohen, sirvieron para descubrir que las células sólo comienzan a reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, trasmitida por unas sustancias llamadas factores de crecimiento como el nervioso, que aislaron en 1954.

Se siguieron sumando más hallazgos y comenzaron los reconocimientos: Décima mujer en la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (1968), premio Louisa Gross Horwitz junto a Stanley Cohen y Viktor Hamburger (1983), premio Nobel de Medicina, junto a Cohen (1986), Medalla Nacional de la Ciencia, el máximo galardón científico americano (1987)

Sus raíces italianas le llevaron en 1962 a establecer y dirigir una unidad simultánea de investigación neurobiológica en Roma y paulatinamente sus estancias italianas se fueron haciendo más largas, con responsabilidades científicas y sociales. Como ejemplo de estas, en el año 2001 fue designada senadora vitalicia por el presidente de la República italiana. Hace unos días realizaba una visita científica a Israel.