Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Mozart: Cuarteto de cuerdas, con autopsia

La Dra. Faith Fitzgerald es una afamada internista, a la vez que vicedecana y profesora de Medicina de la Universidad de California en Davis. En el anfiteatro Davidge de la Universidad de Maryland, abarrotado de espectadores médicos, va a realizar un postmortem poco usual. Es la invitada especial en la 6ª Conferencia Anual de Patología Clínica Histórica. La autopsia no se hará sobre ningún cadáver real. Y, a su finalización, un cuarteto de cuerda interpretará un programa musical de piezas de Mozart.

Efectivamente, así ocurrió recientemente y se trataba de analizar, científicamente, las controvertidas causas de la muerte de Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, cuyo nacimiento tuvo lugar en la tarde del domingo 27 de enero de 1756. A los tres años era capaz de distinguir las sucesiones armónicas del clavicordio y de tocar al piano, de oído, muchas melodías. Su grandiosa carrera de compositor ya había comenzado a los cinco años, con un concierto de piano, difícil de interpretar incluso por pianistas profesionales. En el momento de su temprana muerte, el 5 de diciembre de 1791, a los 35 años, había escrito 626 composiciones, incluyendo 23 óperas, 20 misas, 49 sinfonías, 66 arias, 27 conciertos para piano, y un largo etcétera.

Cuando un hombre ha tenido una vida excepcional se tiende a imaginar que su muerte no puede ser común, más aun cuando está envuelta de enigmas, como es el caso de Mozart. No es extraño que ello despierte el interés médico por conocer las verdaderas causas de su muerte.

MUERTE. En los últimos años de la vida de Mozart su penuria económica era tan grande que tuvo que pedir frecuentes préstamos a amigos y benefactores. Por ello, su funeral fue el más barato posible siendo enterrado en la fosa común del cementerio. En esa época los cuerpos se enterraban, junto con otros, en dos capas, que se cubrían con cal. Posteriormente las tumbas se reabrían y se añadían nuevas capas de cadáveres, sin que se realizase ninguna anotación sobre los allí enterrados. De ahí la imposibilidad de encontrar y estudiar sus restos.

Existen descripciones escritas sobre los males y síntomas que le afectaron en la última etapa de su vida, cuya interpretación ha dado lugar, hasta ahora, a la elaboración de unas 150 hipótesis diferentes respecto a las causas de su muerte. Su último episodio de enfermedad comenzó el 20 de noviembre de 1791, con fiebre alta, dolor de cabeza, sarpullidos cutáneos, dolor e inflamación en brazos y piernas, irritándole fuertemente el canto de su canario preferido. La semana siguiente sufre de vómitos y diarreas e hinchamiento corporal, necesitando ayuda para sentarse en la cama. Y el proceso sigue deteriorándose, permaneciendo consciente hasta la noche del 4 de diciembre, cuando comenzaron sus delirios y entró en la situación de coma que desemboca en su muerte, que sus médicos atribuyeron a una "severa fiebre miliar", un concepto vago e impreciso.

Una de las hipótesis más difundidas y populares fue la de su envenenamiento, debido a la envidia, achacando la autoría al compositor Antonio Salieri. Constanza, la viuda de Mozart, llegó a tener sospechas al respecto. Y, cuando Salieri, en 1823, desarrolló una demencia senil, llegó a autoinculparse del envenenamiento de Mozart. Sin embargo, con los datos disponibles, no existe una base científica que avale esa posibilidad, mientras que del resto de más de un centenar de causas manejadas, las más adecuadas parecen ser la defendida por la Dra. Fitzgerald y, la más reciente, elaborada por el Dr. Jan Hirschmann, recién publicada en la prestigiosa revista médica Archives of Internal Medicine.

FIEBRE REUMÁTICA. Este fue el diagnóstico alcanzado por la Dra. Fitzgerald ante los 300 profesionales participantes en la conferencia anual a la que nos referíamos con anterioridad. Los síntomas podrían apuntar, en principio a tres direcciones: enfermedad hepática, enfermedad renal y fallo congestivo cardíaco. La enfermedad hepática la descartó al no existir signos de ictericia. Tampoco existen sospechas sobre disfunciones renales en el compositor y las enfermedades renales avanzadas suelen ocasionar delirios en etapas más previas de la enfermedad. El fallo cardíaco debido a la fiebre reumática sería el candidato ideal.

Un estetoscopio lo podría haber confirmado, pero su invención tuvo lugar transcurridos más de 25 años de la muerte de Mozart. También hubiera sido acertado si un médico hubiese aplicado su oído al pecho del paciente para analizar sus latidos cardíacos. Pero es comprensible que ello no ocurriera con un paciente febril, vomitando, lleno de sarpullidos.

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria que afecta a articulaciones y al corazón y tiene lugar por una fuerte reacción del sistema inmune ante las bacterias estreptocócicas infectantes. En la época de la muerte de Mozart se ha señalado que una epidemia, posiblemente de fiebre reumática, castigó fuertemente Viena. Y las investigaciones de la Dra. Fitzgerald le revelaron que Mozart había sufrido, al menos, dos episodios de fiebre reumática en su infancia y que la descripción de sus padecimientos crónicos indicaba infecciones de garganta y tonsilitis frecuentes, indicadoras de que tenía una infección estreptocócica recurrente que le ocasionaba una predisposición a los fallos cardíacos. El hinchamiento corporal del compositor se causaría por una carditis o inflamación cardiaca. Incluso la petición de que sacasen de la habitación a su canario cantor se interpreta fácilmente por el hecho de que la irritabilidad es uno de los síntomas clásicos de la fiebre reumática

TRIQUINOSIS. "¿Qué huelo?... ¡Chuletas de cerdo!. ¡Qué gusto!. Como a tu salud". En esta frase, escrita por Wolfgang Amadeus Mozart a su esposa, 44 días antes de su muerte, han encontrado otros investigadores médicos la pista para diagnosticar, correctamente, la probable causa de su temprano fallecimiento. La triquinosis suele ser ocasionada por carne de cerdo infectada por triquina y no suficientemente cocinada. Su periodo de incubación es de hasta 50 días y podría explicar todos los síntomas de Mozart, es decir, fiebre, sarpullidos, dolor en los miembros e inflamación. Así lo opina el Dr. Jan Hirschmann, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Médico de Veteranos de Seattle, USA. Además, las complicaciones de la triquinosis suelen incluir neumonías y problemas cardíacos, lo que han sido la base de otras teorías alternativas. El Dr. Hirschmann también cree que era precisamente la triquinosis la enfermedad epidémica no especificada que afectaba a la ciudad de Viena por esos tiempos. Su trabajo de Investigación sobre literatura médica, documentos históricos y biografías de Mozart se acaba de publicar en un artículo de 8 páginas en la revista médica Archives of Internal Medicine.

Cabe recordar que la triquinosis no fue caracterizada hasta el año 1800, cuando se produjeron varios brotes mortales de la enfermedad en Europa, lo que llevó a desarrollar medicamentos eficaces contra el parásito causante de la enfermedad.

En cualquier caso, lo que nunca dispondrán los actuales o futuros investigadores será de ningún resto biológico procedente del cadáver de Mozart. Por ello, de acuerdo con lo escrito al respecto por la Dra. Fitzgerald, "quien únicamente conozca con certeza de lo que murió Mozart puede que sea el coro celestial que estaba a la espera de recibir a alguien con suficiente mérito para ser merecedor de compartir su gloria"