Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Descubrimiento

El descubrimiento de las primeras pinturas rupestres (previamente se conocía la existencia de otros objetos prehistóricos en algunas cuevas) se fija en 1879 cuando Marcelino Sanz de Sautuola, junto con su hijita María, hallaron en el techo de una cueva de Altamira (Cantabria), un maravilloso conjunto de bisontes multicolores pintados en las paredes. Presentado el hallazgo ante la comunidad científica en 1880 en un principio se negó su autenticidad, al creer que las representaciones no se correspondían con la capacidad técnica y mental primitivas supuestas para la sociedad prehistórica. Uno de los principales detractores, el francés Cartailhac, terminó por aceptar el descubrimiento con la publicación del artículo <Mea culpa de un escéptico>.