Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Cambio climático. Una alternativa

Cambio climático. Una alternativa

En la actualidad existe un consenso científico generalizado de que el efecto antropogénico de las actividades de nuestra sociedad, a través del efecto invernadero está generando un calentamiento, una alteración climática, que de seguir así provocará un fuerte impacto negativo ambiental y socioeconómico en nuestro planeta.

En esta Sección nos hemos ocupado en diversas ocasiones del tema (los correspondientes artículos se pueden consultar en la versión electrónica de este periódico, en el canal de Ciencia y salud, en el apartado de Medio ambiente, subapartado de Clima y fenómenos naturales). Así, en el año 2001 hasta 17 grandes Academias científicas mundiales elaboraron un editorial sobre el tema que comenzaba recordando que el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change de las Naciones Unidas) representa el consenso de la comunidad científica internacional sobre la Ciencia del cambio climático, constituyendo la fuente mundial más fiable de información sobre el cambio climático y sus causas, así como que sus procedimientos son prudentes y seguros, aunque la complejidad del tema siempre deja abiertas ciertas incertidumbres, siendo el protocolo de Kyoto el único tratado internacional que trata de buscar soluciones reales a este problema de primera magnitud.

ESTUDIOS. La predicción lo que puede ocurrir en el futuro, actualmente, se fundamenta sobre todo en cuatro grandes modelos informáticos, en los trabajos del Centro Hadley del Reino Unido y en los informes del IPCC. Resumiéndolos, para los próximos cincuenta años se anuncia un incremento medio de la temperatura comprendido entre 1 ºC (en el caso más favorable) y 5 º C (en el más desfavorable). Sin duda, en este último caso, tendrían lugar unos efectos catastróficos generalizados en toda la Tierra.

Restringido al pequeño margen de incertidumbre que citábamos anteriormente comentaremos hoy una alternativa a las tesis e ideas científicas predominantes sobre el papel predominante del efecto antropogénico sobre el cambio climático. Se trata de una teoría que recientemente ha defendido el científico Francisco José Cámara en el reciente XII Ciclo de Conferencias de la Cátedra Félix Rodríguez de la Fuente, que ha sido objeto de publicación en la revista Química e Industria, órgano del colegio Oficial de Químicos.

Lo primero que llama la atención es que las investigaciones basadas en fósiles minerales, vegetales y animales y en el aire atrapado en los hielos polares parece demostrar que la Tierra posee una azarosa historia anterior de fases de calentamiento y enfriamiento (glaciaciones). Incluso en la época más reciente, el último periodo del Cuaternario, muestra dos máximos, uno en el Haloceno y otro en la Edad Media, entre los siglos X al XII, mientras que entre los años 1450 al 1850 transcurrió la conocida como Pequeña Era Glacial.

Otro hecho importante. El incremento del dióxido de carbono en la atmósfera viene ocurriendo de un modo permanente desde el inicio de la Revolución industrial lo que ha provocado que la concentración de este gas haya crecido un 25% hasta alcanzar las actuales 335 partes por millón. Pero el incremento medio de las temperaturas no ha corrido paralelo pues si bien se dio un incremento térmico desde el año 1900 hasta el de 1940 así como desde 1980 a la actualidad, sin embargo entre los años 1940 y 1980 ocurrió un descenso térmico.

SOL. La teoría alternativa a la que nos referimos hoy se basa primordialmente no en las causas antropogénicas sino en el efecto del Sol. Se acepta que la actividad solar viene aumentando como sugieren las manchas, llamaradas y campo magnéticos solares. Sus consecuencias son varias: mayor intensidad de la luz solar, variación negativa en la nubosidad e incremento de los rayos cósmicos.

El efecto de la luz solar es demasiado débil para constituir una causa determinante lo que se confirma por el hecho de que la conocida como constante de radiación solar suele mantenerse bastante constante alrededor del valor de 1.396 watios por metro cuadrado.

El tema de las nubes es complejo y discutido. En general, se cree que las nubes bajas templan la tierra mientras que las altas la enfrían, aunque en su conjunto funcionan como una especie de cortina refrescante por lo que la disminución nubosa afectaría al clima, incrementando la temperatura. Hay que tener en cuenta que el fenómeno de la formación de las nubes no solo depende de la evaporación acuosa sino, de un modo esencial, de la presencia de aerosoles en la atmósfera que permiten la condensación del agua. ¿De qué depende, a su vez, la formación de los aerosoles?.

RAYOS CÓSMICOS. Los defensores de los factores no antropogénicos del cambio climático piensan que la clave radica en los rayos cósmicos sobre todo solares. La energía de las partículas de los rayos cósmicos son elevadísimas, para poder atravesar la heliosfera o enorme burbuja magnética creada por el Sol alrededor de la Tierra y entrar en la atmósfera terrestre. La mayor parte de los rayos cósmicos observados en la atmósfera son secundarios, producidos por la interacción de los rayos cósmicos primarios con los núcleos de la atmósfera. Ello es lo que influye sobre los aerosoles, lo que determina la disminución nubosa y el incremento de la temperatura.

Actualmente el satélite Soho nos proporciona valiosos datos sobre las radiaciones solares. ¿Existen algunos valores que se puedan interpretar como confirmación de esta teoría?. Se citan, entre otros, las siguientes:
1. La semejanza de gráficos entre radiación cósmica e incremento de temperatura entre radiación cósmica e incremento medio de temperatura.
2. La explicación del descenso térmico ocurrido entre los años 1940 y 1980.
3. Que el campo magnético solar ha aumentado desde el año 1900 en un 250%.
4. Que la teoría alternativa está de acuerdo con el hecho observado de que el aumento medio de la temperatura en la superficie terrestre no ha significado, según las medidas realizadas, un incremento en las capas altas de la atmósfera (8-10 Km.)
5. En investigaciones realizadas sobre los gases atrapados en los hielos glaciares se había señalado que paralelo al final de las glaciaciones se había dado un incremento en el dióxido de carbono. Las investigaciones más precisas y recientes señalan que en la deglaciación ocurrida hace unos 240.000 años el aumento de dióxido de carbono se retrasó unos 800 años respecto al calentamiento antártico, es decir, fue una consecuencia, no un efecto.

En fin, aunque por ahora la teoría del origen antropogénicos del cambio climático es la oficial y dominante, debemos seguir atentos a otras posibilidades como la hoy comentada.