Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

América

América

Entre los maremotos más devastadores figuran el que condujo a la destrucción de la ciudad de Nueva Cádiz, en Venezuela, en 1541, situada en la isla de Cubagua, descubierta por Cristóbal Colón en su tercer viaje. La isla, hoy desértica, llegó a tener una gran actividad comercial por su riqueza en perlas extraídas de las ostras. En 1746 un terremoto seguido de un maremoto causó 6.000 víctimas en Callao, Perú. Y, también en Chile, el gobernador Domingo Ortíz de Roza, cambió el emplazamiento de la ciudad de Concepción, debido a la magnitud del terremoto y del maremoto que afectaron a la ciudad en el año 1751. También en Chile, la localidad portuaria de Piragua, que se desarrolló a partir de 1836 fue sucesivamente destruida por terremotos y maremotos en 1868 y 1877