Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Sorpresas climáticas: Aire limpio, más calor

Sorpresas climáticas: Aire limpio, más calor

En un reciente artículo, publicado en esta Sección con el título de "El cambio climático" (puede consultarse Internet, en el canal de Ciencia y Salud, www.laverdad.es) indicábamos que en el tema del cambio climático intervienen numerosos factores que ni cualitativa ni cuantitativamente están aún bien evaluados. Cualquier afirmación tajante al respecto, en nombre de la Ciencia, es apresurada. Tanto en un sentido como en el opuesto. Por ello, algunas declaraciones de algunas de nuestras políticas y políticos son bastantes demagógicas. Y no estaría de más…especular menos e investigar mucho más sobre el clima

Sin embargo, lo que no tiene discusión, es la procedencia de la adopción de medidas prudentes, como las contempladas en los compromisos de Kyoto, a fin disminuir los gases invernaderos, aunque no sólo del dióxido de carbono. Y para dar una idea de la complejidad del problema, en esta ocasión, pasaremos a la cara opuesta y comentaremos algunos efectos que pueden reforzar la causa antropogénica. En los temas climáticos. Las sorpresas pueden saltar en cualquier momento. Por ejemplo, esta semana, en la que dos investigaciones publicadas en la prestigiosa revista Science indican que el logro de unos cielos más limpios, menos contaminados, paradójicamente está ayudando al proceso de calentamiento.

INVESTIGAR. A nivel mundial así se investiga profusamente sobre el clima y las nuevas técnicas y observaciones con satélites están deparando múltiples e interesantes datos que algún día servirán para entender mejor los factores que influyen sobre el mismo y para ayudar a su predicción. Las más importantes organizaciones internacionales, con el amparo de la ONU y de la NASA colaboran en un gran proyecto de de estudio del clima mundial, el WCRP (World Climate Research Programme). A su vez, el WCRP está estructurado en cinco grandes ramas de actuación. El GEWEX (Global Energy and Water Experiment) aborda las relaciones entre energía y agua, centrándose en el análisis de las observaciones globales y obtención de modelos para comprender los procesos que influyen sobre los rápidos cambios de clima que deteminan el suministro de agua a la biosfera, incluyendo a los humanos y, entre sus subproyectos figura el ISCCP (International Satelite Cloud Climatology Project) que investiga el papel de las nubes, las propiedades radiantes de la atmósfera y de las nubes, las radiaciones que alcanzan la tierra, los ciclos hidrológicos, etc ; el WOCE (World Ocean Circulation Experiment), sobre papel de las aguas oceánicas y su influencia en las variaciones climáticas a largo plazo; el CLIVAR (Climate Variability and Prediction), sobre la variabilidad y predicción climática, continuando otros programas anteriores como el TOGA (Tropical Ocean-Global Atmosphere); el CLIC (Climate and Cryosphere), la relación entre Clima y Criosfera, sobre todo el papel de la criosfera polar y de los hielos marinos en el sistema climático; y el SPARC (Stratospheric Processes and their Role in Climate), analizan el papel de los procesos estratosféricos, focalizados en los procesos que determinan la abundancia de ozono y de luz ultravioleta en la superficie y el papel de la estratosfera en el clima.

SORPRESA. Los resultados de las investigaciones sobre el clima también conducen a sorpresa, confirmando la complejidad del tema. Axial ocurre con los dos trabajos comentados que aparecen esta semana en la revista Science. El primero de ellos se ha desarrollado en el Instituto de Tecnología de Zurich, bajo la dirección del Dr. Martin Wild, un conocido científico climático, cuyo equipo ha analizado miles de datos sobre radiación solar en la superficie de todo el planeta por medio de instrumentos situados sobre la superficie terrestre. El segundo, ha sido dirigido por Rachel Pinker, de la Universidad de Maryland. Su grupo persiguió el mismo objetivo, pero usando una metodología muy diferente, a partir de los datos suministrados por satélites especializados.

Sin embargo, ambos resultados resultaron concordantes en llegar a conclusiones semejantes:
· El control de las emisiones industriales, el uso de filtros de partículas en los elementos productores de gases, como los automóviles, y el colapso de las industrialmente muy contaminantes economías comunistas ha hecho que el aire de nuestro planeta se haya hecho más limpio en las pasadas dos décadas, especialmente la última. Actualmente, los cielos más contaminados de partículas son los la India y lugares concretos de Australia, África y Sudamérica. A pesar de su creciente industrialización los controles de China parecen funcionar adecuadamente.
· Desde finales de los años 50 se venía observando una disminución en la cantidad de radiación solar que llegaba a la superficie terrestre. Ahora ocurre lo contrario y los datos de las investigaciones lo achacan a que se debe a la mayor limpieza de la atmósfera, por lo que ello está agravando el problema del calentamiento global del planeta. El aumento de la radiación tendrá repercusiones difíciles de predecir sobre las cubiertas de nubes, los vientos, las lluvias y la temperatura.

PREINDUSTRIAL. Dentro del por ahora irresoluble problema sobre la participación relativa de las actividades humanas (ejemplo: gases invernadero) y de los fenómenos naturales (ejemplo: actividad solar) en los cambios climáticos, William F. Ruddiman, un profesor emérito de Ciencias ambientales de la Universidad de Virginia, USA, en el número del presente mes de la versión castellana (Investigación y Ciencia) de la revista Scientific American, ofrece unos datos interesantes, incluyendo una explicación antropogénica de ciertos fenómenos climáticos.

Como consecuencia de unas existentes variaciones de la órbita terrestre se dan unos ciclos orbitales (a lo largo de 100.000, 41.000 y 22.000 años) que hacen variar la radiación solar que llega a las diversas partes del globo. Los testigos del hielo extraído de las profundidades de los glaciares de Groenlandia y de la Antártica han confirmado que las cantidades de dióxido de carbono y de metano subieron y bajaron de modo regular, coincidiendo con las variaciones solares, en los últimos 400.000 años, mientras los homínidos evolucionaban hacia el Homo sapiens. Hace unos 8000 años finalizaba una fase glacial y, poco después, en la fase interglaciar, nuestros antepasados inventaban la escritura, construían ciudades y fundaban las religiones. Comenzaban las prácticas agrícolas. Y, coincidiendo con ello, los datos precisos cíclicos de las variaciones de metano y dióxido de carbono se alteraron, alcanzando concentraciones más altas que las esperadas. ¿Cuál es la causa de que las concentraciones de esos gases bajasen en las cuatro últimas interglaciaciones pero que creciesen durante la actual?. El Dr. Ruddiman lo achaca al desarrollo de las prácticas agrícolas con arrozales inundados y vegetación en descomposición, con incendios de praderas para atraer la caza y promover la germinación de árboles y arbustos. Y que, gracias a ello, la temperatura en los pasados pocos siglos ha sido más elevada de lo que correspondía. Es decir, que al contrario de lo que se supone generalmente la civilización humana no floreció en un periodo cálido proporcionado por la naturaleza, sino que fue la agricultura la causante del mismo. De acuerdo con las ideas del Dr. Ruddiman, previsiblemente, el calentamiento proseguirá unos 200 años hasta que escaseen los carburantes fósiles. Tras ello, comenzará un enfriamiento siendo imposible predecir si la intensidad llegará a ser la del inicio de una nueva glaciación.