Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El hielo y el clima del mañana

El hielo y el clima del mañana

Conocer mediante una cata en la Antártida la temperatura de hace miles de años
permite ajustar las previsiones sobre su evolución futura.

El pasado 17 de febrero, un equipo internacional de científicos completaba la perforación dirigida por el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de Alemania, en la estación de Kohnen, en la Tierra de la Reina Maud (Antártida). El proyecto es parte de un programa de investigación denominado EPICA (acrónimo en inglés de Programa Europeo sobre el Núcleo de Hielo Antártico), cuyo objetivo es obtener información sobre el clima de nuestro planeta a lo largo de la historia. Estos datos proporcionan una imagen real del paleoclima antártico, y son fundamentales para construir el conjunto de datos que permite evaluar la evolución de los diferentes valores climáticos que determinan el calentamiento global. Conociendo el clima en el pasado, los modelos pueden descubrir las tendencias y, así, permitir predecir más adecuadamente el futuro.


El pozo de Kohnen ha extraído en los últimos cinco años una columna de hielo de 2.774 metros de profunidad. Ese hielo se fue formando en la Antártida por la acumulación de la nieve que cae, compactándose cada invierno. Los datos complementan los ya obtenidos con otra perforación de EPICA, en la Cúpula C de la Estación Concordia, donde se llegó a los 3.270 metros de profundidad. Kohnen es una estación que comenzó a instalarse en 1999, tras decidirse que el lugar, a una latitud de 75 grados Sur y con una altitud sobre el nivel oceánico de 2.900 metros, completamente virgen y sin explorar, era el idóneo para poder llegar a obtener datos sobre las temperaturas, los niveles atmosféricos de dióxido de carbono y otros gases, así como de polvo y otros aerosoles, además de datos sobre los deshielos anuales y los flujos glaciares de los últimos 900.000 años.


Efecto invernadero


El trabajo no es sencillo para las 26 personas que componen el equipo de investigación: el pasado mes de noviembre se alcanzaron temperaturas de 50 grados bajo cero y en los meses de verano, entre diciembre y enero, la temperatura oscila entre los -35 y los -20. Además, cada sección de hielo (los núcleos salen segmentados en cilindros de hielo con un diámetro de algo más de 10 centímetros, y 5 metros de longitud), tras su extracción, se cataloga y mantiene en contenedores estancos, para asegurar que su interior permanece sin contaminación de la atmósfera actual. Esto es fundamental porque las burbujas de aire contenidas en el hielo son analizadas para conocer la composición del aire de la época en que esa nieve se compactó. Igualmente, la presencia de aerosoles informa sobre las corrientes de aire principales y proporcionan información sobre los regímenes climáticos del pasado y la circulación atmosférica en el Atlántico Sur.


Este proyecto EPICA pertenece a la Fundación Europea para la Ciencia (ESF), entidad que agrupa a 78 organizaciones de 30 países europeos, creada en 1974 para facilitar la colaboración y cooperación de los científicos europeos. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Oficina de Ciencia y Tecnología son los miembros españoles. Dentro de las amplias líneas de investigación, el análisis del cambio climático es una de las áreas fundamentales, y los resultados de estos proyectos contribuyen a clarificar los efectos humanos sobre el clima.


Una de las conclusiones de estos proyectos de análisis del hielo es que la actual proporción de dióxido de carbono (CO2) atmosférico, claramente relacionada con la temperatura promedio de la atmósfera debido al efecto invernadero de este gas, y que alcanza las 380 partes por millón es el valor superior de los últimos 650.000 años. Los resultados de Kohnen permitirán llegar hasta casi el millón de años antes de hoy. ¿Qué tiene de importante este dato? Una de las controversias respecto al tema del calentamiento global es si la situación actual de aumento del CO2 –en proporción y en velocidad de ese aumento– es algo anómalo en la historia climática de la Tierra o podría responder a los amplios ciclos que se han ido detectando. Las evidencias apuntan, como concluyó ya el IPCC (Comité Internacional sobre Cambio Climático) en el 2002, a que este aumento térmico es inusitado y sólo puede estar relacionado con la presencia de gases de efecto invernadero debido a la actividad humana. La ciencia concluye, y cada vez más datos independientes lo confirman, que es la acción humana la responsable del aumento, especialmente en el último siglo y medio, de esos niveles de gases atmosféricos y de la temperatura promedio.


Ahora bien, estas perforaciones (como las realizadas por consorcios de investigacion como el proyecto ruso, estadounidense y francés Vostok, o los realizados dentro del Programa Antártico de los EE UU) muestran la evolución del clima antártico. ¿Qué pasaba en el resto del mundo en todo ese tiempo? Otros proyectos han intentado responder esta cuestión analizando también el hielo fósil acumulado en Groenlandia: El NSDIC (Centro de Datos del Hielo y la Nieve estadounidense) ha realizado, y sigue analizando, diversas perforaciones en la isla. La ESF ha liderado la investigación europea también en este caso, con varios proyectos, como el GRIP (Proyecto del Núcleo de Hielo de Groenlandia) o el GISP (Proyecto de las Capas de Hielo de Groenlandia).

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