Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Un gran calentón

Según Winston Churchill, "Mientras más lejos se pueda ver en el pasado, es probable que se vea más lejos en el futuro". Esta frase es especialmente valiosa si la relacionamos con nuestro clima y medio ambiente, más aún actualmente cuando los fenómenos del efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático son causa de graves incertidumbres para la humanidad.

¿Vivimos la época más caliente de la Tierra?. Y, si con anterioridad nuestro planeta ha sufrido de periodos más calientes, ¿cuáles fueron sus causas?, ¿son asimilables a las actuales?.

LAS DERIVAS
La Paleoclimatología es la ciencia que estudia las variaciones del clima en los diversos periodos geológicos. Dada la carencia de disponibilidad de valores climáticos directos, las investigaciones se realizan estudiando paisajes, registros fósiles, distribuciones isotópicas oceánicas y otros datos  geofísicos, geológicos y paleobotánicos.

Los factores principales en las condiciones de la Tierra (paleoclimáticas o actuales) son dos: las pequeñas alteraciones orbitales de la Tierra respecto al Sol y la dispersión y deriva de los continentes. Comentemos este último aspecto.  Pangea es el nombre asignado en 1920 por Alfred Wegener, el geofísico alemán que enunció la teoría de la deriva continental, al supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales.

Seguramente Pangea no fue el primer supercontinente que ha existido. Se sospecha la existencia de un supercontinente, Columbia, entre 1,800 y 1,500 millones años atrás. Los científicos también hablan de Rodinia, otro supercontinente de hace aproximadamente 1,100 millones de años, fraccionado hace 750 millones. Y, tras ello se formó Pangea, hace cerca de 600 millones de años.

Pangea pudo comenzar a fragmentarse entre finales del Triásico y comienzos del Jurásico (hace aproximadamente 200 millones de años) en un tremendo proceso que todavía prosigue y que dio lugar a los continentes actuales. La primera fase de ruptura comenzó con una grieta entre lo que son hoy Norteamérica y África, produciendo un nuevo océano, el Océano Atlántico. La segunda fase importante de la desintegración fue al inicio del cretáceo (hace 150-140 millones de años), cuando una parte del supercontinente se dividió en cuatro continentes más pequeños (África, Suramérica, India y Antarctica/Australia). La tercera fase final y principal ocurrió al inicio del cenozoico (Paleoceno - Oligoceno), hace unos 60-55 millones de años: Norteamérica/Groenlandia finalmente se separaron de Eurasia y Australia se separó de la Antártida. Una consecuencia de ello fue que la India comenzó a chocar con Asia hace cerca de 35 millones de años, formándose el Himalaya y que Suramérica comenzó a moverse separándose de la Antártida, lo que permitió la circulación oceánica alrededor de Antártida, causando el rápido enfriamiento de este continente y permitiendo la formación de los glaciares.

PERIODOS CALIENTES.
Las investigaciones paleoclimáticas han permitido saber, por ejemplo, que unos 100 millones de años atrás, los árboles del fruto del pan crecían en lugares tan al norte como Groenlandia (55° N). Pero, en la historia de la Tierra, han existido, al menos, cuatro periodos de calentamiento:

El Período Cálido del Medioevo, entre los siglos IX y XII, antes del comienzo de la llamada Pequeña Edad de Hielo (siglos XIII al XIX). Las exploraciones marítimas y la colonización por el Atlántico Norte de los antiguos escandinavos a fines del siglo IX avalan que el clima global en esos tiempos era moderado. Los datos provenientes de registros múltiples de testigos de hielo y anillos de árboles confirman esa conclusión. 

En cuanto al denominado Período Cálido del Holoceno Medio, período aproximado entre 7000 a 5000 años atrás, se justifica por los cambios orbitales de la Tierra y dio lugar a un clima más cálido que el presente, pero sólo durante el verano y únicamente en el hemisferio norte.

Respecto al penúltimo período interglaciar, de hace aproximadamente 125.000 años, hemos de señalar que por razones semejantes de cambios en la órbita terrestre que alteran la distribución de radiación solar que recibe el planeta, en ese periodo se produjo un calentamiento del que existen pocos datos precisos pero que originó que las temperaturas (por lo menos las estivales) fuesen ligeramente más cálidas que las actuales (entre 1 a 2°C).

Por último, vamos a referirnos al gran calentamiento ocurrido en el  Período Cretáceo Medio, hace aproximadamente 120 - 90 millones de años

UN GRAN CALENTAMIENTO
Hace más de 100 años la expedición ballenera del capitán Larsen, al norte de la península Antártica, encontró los primeros fósiles indicativos de la existencia en aquellos inhóspitos lugares de un cálido pasado habitado. El descubrimiento de fósiles de champsosauros, animales ectodermos muy relacionados con los cocodrilos fue la evidencia más llamativa de ella. Otras muchas observaciones confirmaron el hecho. También se hallaron pruebas de la existencia, temporalmente simultánea, de palmeras en Alaska. Estos y otros muchos datos, como los isotópicos, llevaron a la sorprendente deducción científica, según publicaba la revista SCIENCE en 1998, de que hace unos 100 millones de años en esos lugares la temperatura media veraniega de las aguas era de 20-27ºC y la más fría invernal de sólo -4-0ºC. No había hielo en los polos y los dinosaurios emigraban de un lugar a otro al cambiar las estaciones.

La búsqueda de las causas constituyó un reto científico. Aunque la cantidad de dióxido de carbono atmosférico era muy alta, varias veces superior a la actual, no era suficientemente justificativa. Se fueron proponiendo una gran variedad de teorías para explicar las altas temperaturas en el Cretáceo, relacionándolas con el gas metano o cambios en las corrientes oceánicas. Pero ninguna era convincente.

Pero acaba de darse a conocer una excelente y plausible explicación, en un artículo que ha sido publicado la pasada semana  en la revista SCIENCE. Según ello, tal y como sugiere un nuevo modelo, una disminución de la nubosidad pudo haber sido el origen de diversos episodios críticos de efecto invernadero durante ese periodo del Cretáceo medio. Según Lee Kump, profesor de geociencia y autor del estudio, junto a David Pollard:  “Nos llamó la atención la incapacidad de los modelos climáticos para reproducir adecuadamente el clima durante los episodios críticos de efecto invernadero del Cretáceo y el Eoceno”,

Pollard y Kump proponen otro escenario diferente señalando que el clima cálido del Cretáceo hizo que disminuyera el crecimiento de organismos que liberan partículas que siembran nubes en la atmósfera, lo que provocó un descenso de la nubosidad y, con ello, más calentamiento.

Para simular estas condiciones han usado un modelo climático comprobando efectivamente que la reducción de la nubosidad conducía de hecho a un calentamiento espectacular tanto en los trópicos como en altas latitudes.
 

Conclusión: Los estudios paleoclimáticos confirman que nuestro calentamiento global del siglo XX e inicio del XXI no es necesariamente la época más cálida en la historia de la Tierra. Pero la singularidad del calentamiento actual es que es global y que no puede ser explicado por los mismos mecanismos de los forzantes naturales que fueron la causa de anteriores calentamientos.