Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¡Vaya niños!

En unos meses ha ocasionado miles de muertes, devastaciones sin igual y pérdidas económicas valoradas en muchos centenares de miles de millones de pesetas. Sin duda EL NIÑO es el fenómeno climático que provoca un interés más vivo, tanto en la comunidad científica como en todos los que lo sufren o son conocedores de sus efectos.

Oportunamente, los científicos ya habían pronosticado previamente la naturaleza especialmente virulenta, del actual episodio de EL NIÑO, correspondiente a 1997-1998. Su repercusión, en mayor o menor grado, se ha extendido por casi todo nuestro Planeta, aunque estos días da muestras de iniciar su retirada, por lo que será sustituido en el futuro por LA NIÑA. Pero, ¿qué es EL NIÑO y como influye en el clima mundial?.

LOS NIÑOS. Hace más de un siglo los pescadores peruanos bautizaron con el nombre de EL NIÑO a una corriente oceánica cálida que, anualmente, aparece durante uno o dos meses, en las costas de Ecuador y norte del Perú, en fechas cercanas a la Navidad o Nacimiento del Niño Jesús. Ello provoca una reducción en el aporte de nutrientes, haciendo disminuir la pesca, por lo que los pescadores aprovechan su duración para dedicarse a tareas de mantenimiento y reparación. Sin embargo, algunos años, como el presente, se recrudece el fenómeno y el nombre de EL NIÑO se aplica hoy día a los graves episodios climáticos que se suelen dar a intervalos irregulares de tres a seis años.

No se trata en absoluto de un acontecimiento local, aunque se altere, sobre todo, la climatología del Pacífico subtropical. En su génesis y desarrollo intervienen factores extremadamente complejos, que comenzaron a ser estudiados en 1923 por Sir Gilbert Walker, llegándose a una primera explicación satisfactoria, dada por Jacob Bjerknes, en 1969, aunque aun queden bastantes incógnitas a despejar. El calentamiento de las aguas conduce a evaporaciones masivas, grandes lluvias e inundaciones en los Estados Unidos y países como el Perú, y a graves sequías en el Pacífico Occidental e, incluso en África o la India, y a pavorosos incendios como los acaecidos en Australia o Brasil. Lo normal es que los periodos entre dos anomalías consecutivas de EL NIÑO fuesen rellenados con los denominados como años de LA NIÑA, anormalmente fríos. Lamentablemente, éstos también producen consecuencias muy negativas, opuestas a las de El NIÑO, es decir, tienen lugar inundaciones en las costas asiáticas y sequías extremas en las costas americanas. Las investigaciones actuales indican que, aunque Europa es la zona del Planeta menos afectada, cuando el fenómeno de El Niño es suficientemente intenso, sus consecuencias pueden hacerse notar incluso en España, en forma de sequía o precipitaciones intensas, como han estudiado grupos investigadores catalanes.

EL ORIGEN. Los meteorólogos hablan del fenómeno ENSO (El Niño Southern Oscillation), para referirse a un complejo sistema de interacciones climáticas existentes, sobre todo del Pacífico tropical. Entre los extremos oriental y occidental del Pacífico existe una alternancia de presiones. Por ejemplo, si la presión es baja en Australia, entonces es alta en Tahití, y viceversa. Como el Sol calienta más intensamente las regiones ecuatoriales el aire asciende y es reemplazado por otro aire, lo que da lugar a una circulación del norte en el hemisferio norte y a una circulación del sur en el hemisferio sur. Por otra parte el movimiento de rotación de Tierra provoca la llamada ACELERACIÓN DE CORIOLIS. Ella es responsable de que el desplazamiento de una masa de fluido desde zonas ecuatoriales hacia el norte o el sur provoque una desviación del mismo hacia la derecha o hacia la izquierda, respectivamente. Ello origina la existencia de un gran flujo de aire, hacia el oeste, que arrastra las aguas superficiales oceánicas. Ello es responsable de que el nivel del mar, en Indonesia sea unos 50 cm más alto que en las costas de Suramérica. El agua desplazada de las costas pacíficas sudamericanas se compensa con un afloramiento de agua desde las profundidades, ricas en fitoplancton, favorecedoras de la pesca. Por el contrario, en Indonesia los vientos alisios convergen con los procedentes del oeste y dan lugar a beneficiosas lluvias abundantes. A gran altura el aire retorna hacia el este y desciende, seco, sobre el Pacífico central y oriental, cuyo tiempo también será seco.

El fenómeno de EL NIÑO se produce como consecuencia de una disminución (e, incluso, inversión) de las diferencias de presiones antes citadas existente entre la costa este americana y Australia. Ello conduce a una relajación del flujo atmosférico y se desencadenan una serie de acontecimientos que hacen que se invierta la situación normal descrita anteriormente, dando lugar a los desastres climatológicos de todos conocidos.

PREOCUPACIONES. Cuando tiene lugar un fenómeno de El Niño tan intenso como el de este año, las consecuencias posteriores pueden afectar gravemente la situación sanitaria de las zonas afectadas. Las abundantes lluvias e inundaciones invernales han propiciado la extensión de múltiples agentes infecciosos, por lo que la subida posterior de las temperaturas provocará su rápida multiplicación y propagación, más aun donde enfermedades como el cólera o la peste bubónica suelen ser endémicas. Los mosquitos podrán transmitir otras enfermedades como encefalitis, malaria o la fiebre del dengue. También se extenderán enfermedades respiratorias de origen vírico como la producida por hantavirus. Por ello, algunos especialistas mundiales en Salud Pública han indicado que la intensidad del fenómeno de EL NIÑO será responsable de "la aparición de nuevas enfermedades y un resurgimiento y redistribución de las antiguas enfermedades en una escala global".

La preocupación mundial por El Niño ha favorecido los esfuerzos científicos internacionales por conocer y predecir este fenómeno, con diversas iniciativas, tales como la auspiciada por el National Center for Environmental Predictions (NCEP/NOAA). La mayor parte de ellas se han traducido en proyectos internacionales de Investigación coordinados bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas de Investigación Climática Mundial. Todo ello permitirá, en primer lugar, conocer con más profundidad, las circunstancias que afectan a los fenómenos climáticos y, sobre todo, poder predecirlos con una mayor exactitud que la actual a fin de prevenir, en lo posible, sus efectos devastadores.