Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Combustibles, ciencia y estafas

Combustibles, ciencia y estafas
Ilustración :: ÁLEX

Los precios de la energía se disparan. Pero no nos preocupemos en demasía, porque si conectamos la radio posiblemente al poco tiempo oigamos la propuesta maravillosa que nos ofrecen los 'ingenieros' de (...) respecto a un nuevo economizador de combustible (...) para motores de gasóleo, gasolina y gas, experimentado y certificado por los máximos organismos y empresas nacionales e internacionales, como INTA, Cetecom, OTAN, AGA, Seur, etc. «Se coloca -afirma- en nuestros coches fácilmente, y ha sido probado por las revistas del mundo del motor más prestigiosas. Produce ahorros de hasta el 20% de consumo de combustible y disminuye la contaminación de gases en un 50%, aumentando hasta un 3% la potencia de los motores, sin utilizar aditivos en el combustible. Y todo ello por el módico precio (en oferta) de 69 euros».

La pregunta es inmediata: ¿Qué es tal maravilla? La contestación es clara: otra nueva estafa pseudocientífica.


Pseudociencia
En la 'web' de la empresa ofertante nos encontramos con otras ofertas vecinas muy sugerentes: una pulsera magnética que no sirve para nada, pero que se acompaña, para confundir, con una bibliografía referente a terapias magnéticas que usan instrumentaciones específicas que nada tienen que ver con las pulseras; un mango de ducha con microesferas de germanio ¡que altera el pH del agua! y que es «beneficioso para la salud, multifuncional, estimula todas las energías, proporcionando un estado de especial relajación y una piel diferente»; o unos anillos magnéticos para tuberías que descalcifican agua y la convierten en un líquido de efectos saludables.

Volvamos al economizador de combustible. Nos indican que científicamente se basa en la existencia de dos segmentos magnéticos, dispuestos como un anillo alrededor del tubo de combustible, que descomponen las cadenas de hidrocarburos, ionizándolas y alineándolas, lo cual facilita la combinación entre el combustible y el oxigeno. Las moléculas de hidrocarburo cambian su configuración. La modificación ayuda a dispersar las partículas de combustible, de forma que éste se vaporiza con mayor facilidad y hace más eficaz su combustión, al someter el fluido a la acción de los tres campos con los que cuenta el aparato: dos campos actúan perpendicularmente y otro centralmente, alterando al sentido del paso del líquido, e ionizando las partículas suspendidas en el mismo, evitando que se depositen en cualquier superficie con las que se relacionan.

¿Qué hay de cierto en ello? ¿Patentes? ¿Investigaciones? Existen muchas patentes en el mundo amparando el diseño e invento de múltiples aparatos de este tipo, de componentes magnéticos. Pero ello es un problema industrial, de marketing, protección, etc. En ningún caso una patente es prueba científica de nada, ni siquiera de las alegaciones que la acompañan.

En cuanto a ciencia, el único sistema de demostrar algo es publicar la investigación y resultados en una revista científica para que sean conocidos, repetidos y aceptados por el resto de los científicos.

Un examen de las publicaciones científicas nos indica que no se conoce ninguna publicación que avale ninguna de las propiedades que se les asignan a esos economizadores. La ciencia conocida y admitida calificaría algunas de esas propiedades como ilusorias. Como opina Antonio Hernando Grande, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y director del Instituto de Magnetismo Aplicado, el alegado efecto magnético sobre las moléculas de hidrocarburos no está recogido en la literatura de la comunidad científica, si bien en algunas patentes se da por hecho.

Precedentes
Los economizadores de combustible se conocen y venden desde hace varias décadas en USA (Ecoflow, FuelMAX, Prozone, MAXPower, FuelSaverPro, EcoMag, ZEFS, etc). En relación con ello, en ese país existen varias sentencias condenatorias. Respecto al comercializado con el nombre de Ecoflow, la 'Advertising Standards Authority' obligó en 2002 a que la empresa retirase de su propaganda gran parte de las referencias referentes a su eficacia. Pese a ello, aun sigue vendiendo los aparatos.

En cuanto a otro economizador parecido, el FuelMAX, la Comisión Federal de Comercio de EE UU declaró que era «un economizador de combustible falso que no ahorra absolutamente nada». La empresa fue obligada a cerrar y condenada a pagar 4,2 millones de dólares por publicidad engañosa.

Otro caso interesante fue el del Inset Fuel Stabilizer. A petición de un senador americano que lo usaba -según decía él- con éxito, el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey realizó una prueba controlada, que se hizo pública con sus resultados negativos. La empresa y el senador demandaron al instituto. Posteriormente, el estado de Nueva Jersey acusó a Inset de violar la Ley de Fraude al Consumidor y las leyes de seguridades estatales. Pero el aparato continuó vendiéndose por internet.

Ciencia
Un punto polémico podría ser el de las supuestas certificaciones oficiales, como la atribuida al INTA (Instituto Nacional de Técnicas Aerospaciales). La explicación es clara. El INTA certifica sobre la calidad de algo, si está técnicamente bien fabricado, si será resistente a la corrosión, si resistirá las vibraciones, la temperatura, etc., pero no que lo que se presenta sea causante de los resultados alegados. Incluso podría certificar que un automóvil consume 10 litros por cada 100 kilómetros y un mes después si se les lleva el mismo coche con el dispositivo instalado podría certificar que consume 9 litros por cada 100 kilómetros, o que presenta menos emisiones contaminantes. Pero otra cosa diferente sería certificar las causas de ese comportamiento, que pueden ser múltiples y ocasionadas por ajustes o desajustes de una infinidad de componentes del automóvil en cuestión.
La educación y la formación científica son los únicos remedios existentes para combatir la pseudociencia, que emplea argumentos aparentemente científicos para fines exclusivamente comerciales y, frecuentemente, fraudulentos.

En relación con el tema, no habría dificultad científica en diseñar y realizar los adecuados estudios científicos al respecto, independientes y debidamente controlados, para demostrar la eficacia o ineficacia de todos o cada uno de los aparatos economizadores existentes, teniendo en cuenta todos los factores que intervienen en el resultado final. Pero los resultados tendrían que publicarse en una revista científica para que fuesen filtrados y posteriormente evaluados y repetidos por otros investigadores.

Ignorado por la industria
Las grandes empresas automovilistas desarrollan una competencia feroz en todo el mundo presentando automóviles con consumos cada vez más reducidos. Es lo que demanda el consumidor. Si ya existiese una solución barata y eficaz como la que se publicita de los economizadores magnéticos, sin duda ya la habrían aplicado en sus vehículos y estarían inmersas en una lucha feroz por desarrollar instrumentos de ese tipo mejores y más eficaces. ¿Por qué no lo hacen? Lo normal es que no sean totalmente imbéciles.

Ante ello, la pregunta es la de si el consumidor está protegido ante el aluvión de productos milagros que nos invaden. Además, no se trataría solo de legislación, sino de actuación. Lo triste es que muchas personas siguen creyendo en los 'productos milagro'.

Más datos en: http://fuelsaving.info/magnets.htm