Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La agonía del mar de Aral

Hace 50 años el mar de Aral (ribereño con Kazajstán y Uzbekistán) era el cuarto lago más grande del mundo, con más de 66.000 kilómetros cuadrados conteniendo mil kilómetros cúbicos de agua, donde se capturaban al año 40.000 toneladas de peces. Sus deltas tributarios alojaban docenas de lagos menores, pantanos y una superficie de 550.000 hectáreas de tierras húmedas. La política hidráulica equivocada iniciada por entonces por el gobierno de Moscú ha desembocado en uno de los mayores desastres ecológicos mundiales conocidos con gravísimas consecuencias incluso para la salud de los habitantes de la zona. Algunos hechos: Ahora posee menos de la mitad del tamaño original; la cuarta parte del volumen; son desiertos el 95% de los pantanos y tierras húmedas cercanas; más de cincuenta lagos de los deltas se han secado; el clima se ha endurecido; la sequía asola la zona; millones de toneladas de arenas salinas las lleva el viento hasta distancias superiores a los 200 km; han desaparecido 28 de las treinta especies de peces que habitaban sus aguas; las enfermedades se han extendido y su aumento, como sucede con la bronquitis crónica, la artritis o algunos cánceres alcanzan cifras de hasta el 5000 %. De forma modesta, algunos esfuerzos internacionales tratan de paliar el problema. A ello colabora el satélite europeo Envisat con imágenes obtenidas en los últimos 3 años con su espectrómetro MERIS así como algunas iniciativas financiadas por el Banco Mundial.