Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Fibra alimentaria: Novedades

Fibra alimentaria: Novedades

La fibra, fibra dietética, o fibra alimentaria, se encuentra en todos los alimentos vegetales y está constituida por polisacáridos y lignina resistentes a la acción de las enzimas digestivas que actúan normalmente sobre los alimentos y liberan sus constituyentes que son absorbidos en el intestino delgado. En el caso de la las fibras, al no actuar nuestras enzimas digestivas sobre ellas, atraviesan intactas el intestino delgado, aunque con un aumento significativo de  volumen y peso debido a su capacidad de absorción  de agua y grasa.

FIBRA Y SALUD.

Al  llegar las fibras  al  intestino grueso, son degradadas por la acción de las bacterias intestinales, mediante un proceso denominado fermentación colónica, produciendo metabolitos beneficiosos para la salud y para un adecuado  desarrollo de la microflora intestinal.

Por ello, aunque la fibra se define como  fracción indigestible, quizá sería más correcto decir que es digestible  en el intestino grueso. Los alimentos vegetales  son los únicos que, además de nutrientes, tienen una fracción (fibra) destinada a la alimentación de las más de 400 especies de bacterias (bífidos, lactobacilos, streptococus, bacteroides, etc) que tenemos en nuestro intestino y que son esenciales para nuestra salud. Es el denominado efecto prebiótico.

La fibra tiene un papel importante en regulación y salud intestinal y es un factor dietético preventivo de diversas enfermedades crónicas. Su tránsito  por el aparato digestivo  produce sensación de saciedad, regula la motilidad intestinal, disminuye la velocidad de absorción de glucosa, desarrolla la flora intestinal y  aumenta la excreción de grasa, colesterol, sales biliares y proteínas. Todos estos eventos fisiológicos y el hecho de que una dieta rica en fibra conlleve un  menor consumo  de grasas y calorías, hacen que la fibra sea un factor  dietético importante en la prevención de obesidad, diabetes, hipercolesterolemia y algún tipo de cáncer, especialmente de colon.

FIBRAS Y NUTRICIÓN


La fibra es uno de los constituyentes de nuestra dieta que más atención científica ha recibido en las dos últimas décadas. Sus propiedades relacionadas con salud intestinal y prevención de enfermedades crónicas se han divulgado ampliamente y el incremento de la ingesta de fibra en nuestra dieta es una recomendación nutricional  extendida y aceptada.

Ello ha conducido a un extraordinario  desarrollo del mercado de  alimentos  enriquecidos en fibra (lácteos, cárnicos, cereales, zumos y otros) y de suplementos dietéticos y nutraceúticos. De hecho, la fibra  representa  más del 50% del mercado total de ingredientes funcionales.

Probablemente la  primera imagen de la fibra  como constituyente saludable  la percibe el consumidor a través de la publicidad  de alimentos enriquecidos, lo cual, aunque es positivo, puede conducir a una visión incompleta o parcial del papel de la  fibra en salud. Por otra parte, la cantidad de fibra que podemos ingerir a través del consumo de algunos alimentos  enriquecidos  es insignificante fisiológicamente  en el contexto de la dieta completa. En esta línea, la Comunidad Europea aprobó en septiembre pasado la regulación de alegaciones nutricionales de los alimentos. De hecho, un mayor consumo de fibra es una recomendación de la OMS y otros organismos de salud, que también  figura incluida en el Código Europeo contra el cáncer.

El consumo actual de fibra en España y en los países desarrollados es deficitario (unos  20 g / persona día) y  el objetivo  es  alcanzar 30 -35 g diarios. La mejor forma  de lograrlo es a través del consumo de los alimentos tradicionales que son fuente natural de fibra, como legumbres (los alimentos más ricos en fibra), frutas y verduras (con  fibra de alta calidad nutricional por la apreciable cantidad de antioxidantes y compuestos bioactivos asociados a su matriz) y  cereales (fuente importante de fibra en nuestra dieta). Cuando el cambio de hábitos dietéticos es difícil, el consumo de alimentos enriquecidos en fibra y  suplementos dietéticos puede  ser una ayuda.

La fibra tiene dos fracciones: soluble e insoluble en fluidos intestinales. Es aconsejable  que un tercio  de la ingesta  corresponda a fibra soluble, la cual se encuentra en mayor proporción en legumbres, frutas y verduras. La insoluble es escasamente fermentada y tiene un marcado efecto laxante, mientras que la soluble se  relaciona con disminución de colesterol y glucosa en sangre y con el desarrollo de flora intestinal.

INVESTIGACIÓN

El concepto de fibra no es estático, sino en evolución como puede deducirse de algunos aspectos que comentaremos. En los años 70 se denominaba fibra bruta y se le asignaba un  valor nutricional nulo. Hoy se considera un constituyente esencial de la dieta y  se define generalmente  como nutriente (paradójicamente un nutriente no digestible).

Actualmente se utiliza el término de fibra de modo general lo cual es un factor de confusión en estudios clínicos y epidemiológicos ya que engloba las propiedades de fibras muy diversas. Es previsible en un futuro próximo una clasificación específica y diferenciada de fibras  (por ejemplo, laxantes, hipoglucémicas, hipocolesterolémicas,  antioxidantes, prebióticas, etc) al igual que ocurre con las vitaminas (B, C, E, etc).

Los compuestos incluidos en la definición tradicional de fibra (polisacáridos y lignina) no son los únicos constituyentes indigestibles de los alimentos. Cantidades importantes de almidón, proteína, compuestos polifenólicos, oligosacáridos y otros escapan igualmente a la digestión y llegan al colon como sustrato de fermentación para las bacterias intestinales. Existe consenso entre los investigadores  para ampliar el concepto de fibra a todos los compuestos indigestibles. De esa forma la ingesta actual en  nuestra  dieta,  sería no de 20 g. sino  del orden de 45-50 g/ persona día, lo  que parece más cercano a lo normal, dado que se estima que el mantenimiento de nuestra masa bacteriana intestinal requiere un aporte diario de  55-60 g. de materia orgánica.

Por otra parte, la fibra presenta una propiedad adicional poco estudiada, la de transportadora de una cantidad importante de antioxidantes y compuestos bioactivos, que sólo se liberan  después de la  fermentación colónica, lo que puede tener implicaciones importantes en salud  y en prevención de cáncer. Existen altas concentraciones de tales fibras antioxidantes en algunas frutas tropicales, algas y variedades de uva.

Por último, citar que la fibra hasta la fecha se ha considerado un constituyente exclusivo de los vegetales sólidos, y  las tablas  de composición de alimentos  asignan a bebidas tales como vino, cerveza, café, zumos y otras un contenido cero de fibra. No obstante, estudios recientes, entre ellos algunos de mi grupo de investigación, han encontrado cantidades significativas de fibra en estas bebidas, lo que abre nuevas perspectivas al estudio no ya de la fibra, sino de  la biodisponibilidad y metabolismo de los antioxidantes de estas bebidas.