Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La misteriosa maldición croata

El uso medicinal de las plantasva unido a toda la historia de la humanidad. Coetáneo de Plinio, el autor de una célebre HISTORIA NATURAL, fue Pedanio Dioscórides Anazarbeo (Anazarbus, Cilicia, Asia Menor, aprox. 40-90 d.C) médico, farmacólogo y botánico de la antigua Grecia, cuya obra ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL Y DE LOS VENENOS MORTÍFEROS alcanzó una amplia difusión y se convirtió en el principal manual de farmacopea durante toda la Edad Media y el Renacimiento.

En la página 190 del facsímil de la edición de Andrés de Laguna (Salamanca, 1566) de esta obra, Dioscórides se refiere a las plantas de la familia Aristoloquia (del griego áristos = excelente y lochia (locheía) = relativo al parto), concretamente a su utilización obstétrica: “La aristoloquia se llamó ansí por parecer que a las mujeres socorría en el parto... Hállase otra tercera especie asimismo luenga, la cual tiene clematitis por nombre….Bebida con pimienta y con mirra expele el menstruo, las pares y la criatura del vientre; y lo mismo hace metida en la natura de la mujer”. Es precisamente de esta planta, la Aristoloquia clematitis, popularmente clematítide, la que protagonizará el relato de hoy.

MEDICINA “NATURAL”.
Contra las creencias de algunos adeptos acérrimos a las “medicinas alternativas”, es falso que el uso de plantas y otros productos naturales carezca de riesgos o de efectos secundarios. Lo natural puede ser tan peligroso o más que lo artificial. Una simple búsqueda en Internet nos dice que la clematítide es ensalzada por sus virtudes curativas e incluso “mágicas” en muchos sitios web y que es usada muy frecuentemente en las medicinas tradicionales orientales (china, japonesa, ayurvédica) y también en las llamadas “medicinas naturales”, tan de moda en Europa, tanto en terapias de adelgazamiento como para curar eccemas y enfermedades reumáticas. La más consumida de las Aristoloquias es precisamente la especie Aristolochia clematitis,  una planta vivaz, nativa europea, de hasta 50 cm de altura, con hojas de color verde pálido con olor desagradable. Con flores de tubo largo de color amarillo pálido se encuentra diseminada en setos, tierras baldías y variados lugares, distribuyéndose por toda Europa central, Asia menor y la zona del Cáucaso.

Su componente más característico, el ácido aristolóquico es un tóxico potentísimo, como comentaremos inmediatamente ya que, como se expone en un amplio reportaje en el último número aparecido de la revista THE SCIENTIST un equipo investigador croata-americano ha descubierto la causa de una grave enfermedad renal endémica de los Balcanes, verificando que la causa es un veneno presente en el pan, con el componente de ácido aristolóquico que también es parte de la composición de muchos suplementos de plantas que se usan en el mundo.

CROACIA
El pueblo de Kaniza, en el Noroeste de Croacia, puede ser un buen ejemplo de una situación que afecta no solo a Croacia sino a una región de más de 500 kms de longitud, en la que el rio Danubio recibe a sus afluentes Sava y Morava, alcanzando zonas de Bosnia, Serbia, Rumanía y Bulgaria. En el lugar existían unas granjas, ahora vacías, las Crne Kuce, que en croata significa las casas negras, por el aspecto que actualmente presentan, abandonadas y decrépitas.  Allí vivían familias campesinas que cuidaban cerdos, recolectaban su propio trigo y sus miembros tradicionalmente eran atacados y morían de una misteriosa enfermedad renal, identificada por primera vez en 1955, y conocida  con la expresión de nefropatía endémica de los Balcanes, llegando a alcanzar un porcentaje anual de mortalidad de 65 personas por cada 1000 habitantes.

Los científicos no encontraron evidencias de factores hereditarios, raciales, étnicos o de sexo que pudiesen explicar la situación hasta que la lámpara de la serendipia o suerte buscada y bien interpretada se iluminó en un lugar inesperado.

Arthur P. Grollman,  es un farmacólogo experto en oncología y director del Stony Brook University's Chemical Biology Lab de Nueva York, empeñado en la necesidad de una mayor regulación de los suplementos “saludables” consumidos procedentes de plantas. En junio del 2000 se encontró con un artículo al leer la prestigiosa revista THE NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE que demostraba la existencia de un rápido fallo renal, acompañado de carcinoma urotelial en unas mujeres belgas que habían consumido infusiones de un suplemento chino para reducir el peso con componentes procedentes de una planta del género Aristoloquia. El Dr. Grollman pensó inmediatamente en el misterio de la enfermedad croata e inmediatamente telefoneó a un colega de esa nacionalidad pidiéndole datos sobre la posibilidad de que los enfermos croatas hubiesen ingerido tisanas con esa planta. No era así. Pero, para estudiar más cerca del problema el Dr. Gollman se trasladó a Croacia y los siguientes años desde su propio laboratorio y con la colaboración de científicos croatas se han ocupado de intentar el misterio a nivel molecular. Al final ha llegado el éxito.

NOVEDADES
Desde el momento en el que la enfermedad fue identificada decenas de simposios científicos se habían celebrado para intentar hallar sus posibles causas. Tras muchas investigaciones, hace sólo algo más de un año, en octubre del 2006, en una reunión específica habida en la Universidad de Zagreb se había conseguido reducir las posibilidades a dos: la primera, un hongo presente en café, frutos secos y granos; la segunda, la planta Aristolochia clematitis.

Las investigaciones redescubrieron una investigación veterinaria publicada en 1957 indicando que los caballos que comían esa hierba presentaban un fallo renal crónico. Entonces Grollman se dedicó a entrevistar a los enfermos llegando a la conclusión de que no eran consumidores de de la misma pero prácticamente todos ellos la conocían por estar presente en los bordes de sus plantaciones de trigo. El examen sobre el terreno demostró que cuando se recolectaba el trigo, éste y la harina procedente del mismo, quedaban contaminados con la planta, por lo que la ingesta del pan conteniendo la toxina podría ser la causa.

Efectivamente todos los resultados corroboraron esa hipótesis y recientes investigaciones han demostrado la existencia de dos clases de ácido aristolóquico, AA1 (más potente) y AA2. El ácido se metaboliza en el hígado y es capaz de unirse a nuestro genoma, al ADN, formando lo que químicamente se denomina un aducto.  Ello conduce a que se produzcan mutaciones en el gen p53, cuyas alteraciones es bien sabido que representan el factor más significativo en el desarrollo de los tumores en humanos. Más aún, también se ha aclarado la relación con otros factores relacionados con el control de la malignización como el p73 y p32, así como que el mecanismo de la patología en las mujeres belgas era el mismo que el de los campesinos croatas, aunque en cada caso la fuente de toxina difiriese.

El conocimiento de la nueva entidad patológica, la nefropatía por ácido aristolóquico, hace sospechar que puede tener un papel más importante que el hasta ahora conocido en los abundantes casos de fallos renales acaecidos en países como China hasta que fue prohibido el consumo de la Aristoloquia. Actualmente se han iniciado campañas para alertar a los campesinos para que eviten la contaminación con la planta Aristoloquia durante la recolección de sus cosechas. Y una última precaución sobre el consumo indiscriminado de productos naturales