Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Redescubriendo el asenjo

Edgar Degas fue uno de los más grandes artistas franceses entre los numerosos genios que, a finales del siglo XIX, constituían la vanguardia artística del mundo. Su condición de gran observador del ser humano se hace patente en todas sus obras, entre ellas "Los bebedores de absenta", cuadro pintado en 1876, que se encuentra expuesto en el Museo Orsay de París.

En la época que Degas pintó a los bebedores de absenta su consumo estaba bastante generalizado en los brindis de París, sobre todo entre los bohemios, los intelectuales y las clases más acomodadas. Además de Degas, Picasso y Toulouse-Lautrec también bebían absenta y pintaron escenas Parísinas en las que se reflejaba esa costumbre. Concretamente, Toulouse-Lautrec siempre salía de su domicilio provisto de una cierta cantidad de absenta que colocaba en un hueco del mango de su bastón.

ABSENTA Y PERNOD. ¿Cuál es el origen de la absenta?. Se remonta en 1792, tras que el médico francés Pierre Ordinaire se trasladase a Couvet, Suiza, huyendo de la Francia revolucionaria. Parte importante de su trabajo consistía en la preparación de elixires medicinales a partir de hierbas, ideando una infusión basada en el anís estrellado. Tras observar que la infusión resultaba más efectiva si se maceraba con alcohol, preparó el licor que denominó absenta, un nombre genérico derivado del latín ya que, entre las diversas hierbas, como la salvia, uno de los ingredientes clave era el ajenjo, nombre común de la especie Artemisia absinthium, una planta arbustiva de la familia de las Compuestas, nativa de Europa y que se cultiva o crece silvestre en diversas zonas del mundo. Sus hojas y flores poseen el terpeno tuyona, una sustancia aromática, amarga y tóxica que transmite sus características al licor absenta. La planta se venía utilizando desde la antigüedad por sus características medicinales, en casos de gota, cálculos renales, hipoacidez estomacal, espasmos, o falta de apetito.

En 1797, otro francés más emprendedor, el mayor Henri Dubied, le compró la receta a su compatriota médico y con su yerno, Henri-Louis Pernod formó una sociedad para explotarla. La producción se inició en Francia, pero pronto hubieron de abrir otra fábrica en Pontalier, Francia. El éxito fue enorme y las imitaciones florecieron por doquier. Por ello, adoptaron la marca Pernod para distinguir esa absenta de las imitaciones, que se conocieron como pastiches, palabra que posteriormente fue abreviada a pastis. Entre los usos curiosos del Pernod estaba el de ser recetado a los soldados para prevenir la malaria.

El carácter tóxico, no solo de la tuyona, sino de otros varios componentes del ajenjo, hizo que el consumo abusivo de la absenta originase entre muchos de sus consumidores grandes dolencias, conduciéndoles en ocasiones hasta la demencia y la muerte. A principios de siglo XX, en algunos juicios por asesinato se señaló a la absenta como causante en sus autores de desórdenes mentales, arrebatos y alucinaciones, considerándose que la culpabilidad se debía al ajenjo. Por ello, el uso del ajenjo fue prohibido por el Gobierno francés en 1915, seguido por buena parte de Europa. Desde entonces, se sustituyó este componente por otros, en la absenta y pastis. Sin embargo, la absenta con ajenjo continuó elaborándose en la República Checa y en algunos otros lugares.

ALZHEIMER. Hace unos 2.500 años el filósofo griego Hipócrates recomendaba los extractos de ajenjo contra la pérdida de memoria. En las obras de Shakespeare, se encuentran referencias de que los boticarios trataban la pérdida de la memoria en los ancianos con salvia y melisa. Ahora sabemos que todas esas hierbas poseen componentes que tienen efectos similares a los de algunos medicamentos recientes que se han desarrollado para luchar contra la enfermedad de Alzheimer. Y las posibilidades que existen son tan interesantes que, en dos casos, ya se están realizando los correspondientes ensayos clínicos.

Recordemos que en ciertas zonas neuronales del cerebro de los pacientes de Alzheimer se produce una pérdida de uno de los dos tipos de receptores (muscarínicos y nicotínicos) para el neurotransmisor acetilcolina. Concretamente, se produce un déficit en el conocido como receptor nicotínico. La acetilcolina funciona como un neurotransmisor conduciendo los impulsos eléctricos entre las células nerviosas a través de las sinapsis y desde las células nerviosas hasta los músculos causando su contracción. Una vez que ocurre esto, la acetilcolina es hidrolizada por una enzima, la acetilcolinesterasa, que se encuentra en la hendidura sináptica, interrumpiéndose su efecto.

Por ello, las estrategias farmacológicas para aliviar el Alzheimer consisten en intentar potenciar la acción de la acetilcolina, bien incrementando su concentración (usando inhibidores de su enzima hidrolítica) o procurando estimular los receptores nicotínicos.

HIERBAS. Un grupo investigador de la Universidad de Newcastle, dirigido por la Dra. Elaine Perry, acaba de hacer públicos en la revista Journal of Ethnopharmacology los interesantes resultados de sus trabajos en curso con los extractos alcohólicos naturales de ciertas plantas. Algunos de ellos se relacionan con los receptores de la acetilcolina. El ajenjo posee componentes que se enlazan fuertemente a los dos tipos de receptores de la acetilcolina. La melisa común (Melissa officinalis) se enlaza con uno u otro, dependiendo de la variedad usada. La Salvia elegans enlaza fuertemente a los receptores muscarínicos, mientras que la salvia común no se enlaza con ninguno de ellos. Cuando existe enlace entre los componentes vegetales y los receptores su fuerza depende de las concentraciones del extracto, pero puede llegar a ser tan potente como lo es con la carbamilcolina que es un poderoso fármaco de estructura parecida a la acetilcolina.

¿Por qué poseen las plantas componentes capaces de enlazarse a un receptor de un neurotransmisor, cuya función es típica de los animales?. Los científicos piensan que la razón puede radicar en que constituyan un arma eficaz en la lucha de esas plantas contra los insectos, ya que los insectos poseen sistemas nerviosos con esos tipos de receptores.

En todo caso, la existencia de estos componentes naturales ha hecho revivir el interés por plantas como las citadas y en la Universidad de Newcastle ya se están realizando los primeros ensayos clínicos con diversas variedades de salvia y melisa. Como muchos de sus componentes activos son volátiles se administran a los voluntarios no en forma de extracto o tisana, sino como aromaterapia, un método eficaz y con menos riesgos.