Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Soy mujer. ¿podré ser un genio matemático?

Lo que es incuestionable es que no podrá aspirar al Premio Nobel ya que el testamento de Alfred Nobel no mencionaba a las Matemáticas como una fuente de “progreso y felicidad para la humanidad”, posiblemente por creerlas de naturaleza meramente teórica. ¿Cuál fue la razón de no unir las Matemáticas a la Física, Química, Fisiología y Medicina o la Literatura?.

LEYENDAS. Varias leyendas se extendieron intentando justificar ese hecho. Su protagonista principal es el prestigioso matemático sueco G. M. Mittag-Leffler (1846-1927). La “versión sueca” alude a la enemistad personal entre Nobel y Mittag-Leffler y a que en los momentos en los que los premios se estaban gestando Nobel preguntó a sus consejeros que, si hubiese un premio Nobel en Matemáticas, Mittag-Leffler podría ganarlo. Ante la respuesta positiva; Nobel ordenaría que no hubiese premio Nobel de Matemáticas. La forma más extrema de la “versión francesa” explicaba que la mujer de Nobel le había sido infiel con el matemático sueco.

La realidad es que Nobel nunca llegó a estar casado; que parece que mantenía una relación sentimental con la vienesa Sophie Hess; que por aquella época otros matemáticos más célebres, con más méritos para un posible Nobel, eran Poincare and Hilbert; y que, en aquel entonces Nobel residía en París, posiblemente sin contactos con Mittag-Leffler,

Pero dejemos las leyendas y la realidad es que cuando se recorren los caminos matemáticos es muy difícil encontrarse con referencias a grandes figuras Matemáticas femeninas. ¿Cuál es la causa?. ¿Existe una incompatibilidad objetiva entre los circuitos neuronales del pensamiento femenino y los del razonamiento matemático?. O, más bien, se sigue tropezando en un conjunto de barreras social y culturalmente impuestas?.

Para el gran filósofo alemán Imanuel Kant (1724-1804) la respuesta sería muy sencilla. Sus escritos muestran su opinión al respecto: “es tan posible que una mujer tenga barba como que sienta preocupación por la geometría”. Y, muchos matemáticos también opinaron lo mismo. Como para muestra basta un botón, el de matemático De Morgan (1806-1871), primer catedrático de Matemáticas del University College, e introductor de la Lógica matemática, resulta suficientemente significativo ya que consideraba a las mujeres débiles y sin preparación física para las actividades científicas. Incluso unos pretendidos datos médicos trataban de convencer de que una mujer que pensara demasiado podía sufrir desviaciones de la sangre desde el aparato reproductor hasta el cerebro.

A este rechazo conceptual previo habría que añadir las dificultades para la mujer de conseguir una educación matemática, cuando hasta después de la 1ª guerra mundial, era una situación normal que la mujer no pudiera acceder a puestos universitarios, así como también el problema de compaginar la dedicación a las Matemáticas con el rol histórico femenino de las labores domésticas.

CEREBRO. Existen multitud de investigaciones científicas que han abordado el tema de las peculiaridades y funcionamiento específico de los cerebros masculino y femenino y es clara la diferencia cromosómica y hormonal existente entre los dos sexos. Es motivo de grandes controversias científicas la existencia, cuantía y origen de las peculiaridades de género respecto a las Matemáticas. Ciertas explicaciones biológicas resaltan las evidencia de que los hombres tienen mejores rendimientos en los tests espaciales mientras que las mujeres lo consiguen en los tests verbales. Sin embargo, esas diferencias son pequeñas y su aplicabilidad al razonamiento matemático es discutible.

Es claro que, históricamente, son escasas las mujeres Matemáticas de relieve. He aquí algunas: Hypatia de Alejandría, Emile du Chatelet, Maria Agnesi, Sophie Germain, Mary Somerville, Ada Lovelace, Florence Nightingale, Sonya Kovalevsky y Emmy Noether. A su obra nos referiremos en otra ocasión. La interpretación de su escaso número abre las dos posibilidades más inmediatas: que se deba a los condicionamientos sociales y culturales existentes o que la causa sea funcional, relacionada con el funcionamiento de los respectivos circuitos cerebrales de hombres y mujeres y la especificidad del razonamiento matemático.

¿Cómo dilucidar entre ambas alternativas?. La reputada revista SCIENCE en su número del pasado incluye un trabajo de un grupo multidisciplinar italo-americano de cuatro investigadores/as titulado (traducido) “Cultura, Género y Matemáticas” en el que abordan el problema alcanzando unas conclusiones bastantes claras.

INVESTIGACIÓN. Para sopesar la contribución relativa de las dos explicaciones, la cultural y la biológica, los investigadores siguieron el Programme for International Student Assessment (PISA) que se había utilizado con 276.165 estudiantes de 15 años de edad de 40 países, sometidos a pruebas idénticas en Matemáticas y Lectura que habían sido diseñadas por la OECD para que estuviesen libres de condicionamientos culturales.

Un primer examen de los resultados podría parecer que apoya la interpretación biológica ya que la media para los chicos fue superior en Matemáticas y para las chicas en Lectura.

Concretamente, las puntuaciones Matemáticas de las chicas fueron 10,5 puntos inferiores a las de los varones (un 2% menos) pero mostraron una gran variabilidad con el país considerado, por lo que en algunos países la situación se revertía, con diferencias como las siguientes: Turquía (-22,6), Korea (-20), Italia (-19), USA (-10), Portugal (-9), Francia (-8), Polonia (-7), Noruega (-4), Suecia (-2) e Islandia (+15). Respecto a las pruebas de Lectura, la ventaja media para las chicas fue de 32,7 puntos (6,6% mayor) que el de los varones y la tendencia por países siguió la misma pauta de mejora que la existente para Matemáticas, pero mucho más incrementada: Turquía (25), Corea 824), Italia (38), USA (30), Portugal (40), Francia (40), Polonia (38), Noruega (50), Suecia (43), Islandia (60).

Las grandes diferencias entre países indicaban la existencia de un fuerte factor social/cultural en los resultados. Los investigadores examinaron los indicadores de igualdad de género, escogiendo el índice GGI (World Economic Forum´s Gender Gap Index), que tiene en cuenta para cada país las oportunidades económicas, políticas, educativas y de bienestar para la mujer y que variaban, por ejemplo, desde valores cercanos a 0,6 para Turquía y Corea hasta valores de 0,8 para Noruega, Suecia e Islandia.

El resultado final fue el de que existía una estrecha correlación entre los datos de diferencias Matemáticas y los referentes a igualdad de género, de modo que si matemáticamente se corrigiesen aquellos teniendo en cuenta éstos entonces no habría diferencias Matemáticas entre chicos y chicas en ningún país. Además, mediante técnicas de medidas de diferencias genéticas se descartó que los resultados estuviesen influidos por las posibles diferencias biológicas existentes entre los países, con lo que la conclusión final respecto a las Matemáticas es la de que las existencias existentes entre hombre y mujeres quedarán paulatinamente eliminadas cuando se den, en cada país, unas condiciones reales de igualdad de género.