Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Nácar

La superficie nacarada iridiscente del interior de las conchas de las ostras es estructuralmente idéntica al material de las perlas que pueden formarse en su interior. Está compuesta de capas de cristales de aragonita que están orientados todos de la misma manera. Y, estas capas están separadas por otras capas de una matriz compuesta de proteínas y otras moléculas orgánicas. Hasta ahora, los científicos sabían muy poco sobre cómo se forman las capas de nácar. Un equipo de investigación japonés ha identificado en las conchas de ostras en crecimiento dos proteínas que actúan como una especie de policías de circulación, dirigiendo adecuadamente a los cristales de carbonato de calcio para alinearse en una manera que da a las conchas su lustre perlado. Michio Suzuki y sus colegas han trabajado sobre la ostra perlera japonesa, Pinctada fucata, encontrando que sólo una proteína, Pif80, se ligaba a la aragonita sintética en vez de a otros tipos de cristales de carbonato de calcio. Cuando los investigadores estudiaron el gen que codifica para Pif80, descubrieron que codifica una proteína precursora que después es dividida en otras dos proteínas, Pif80 y Pif97. Las ostras que carecen de estas dos proteínas pierden completamente la habilidad de formar hojas perladas de nácar. Por ello, los científicos creen que las proteínas probablemente forman un complejo, en el cuál Pif80 se liga a la aragonita y Pif97 se liga a otras moléculas en la matriz, regulando así el crecimiento del material nacarado y constituyente principal de las perlas, extremadamente resistente y hermoso.