Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Innovación o muerte

En el mundo investigador anglosajón está generalizada la máxima "to publish or to perish", es decir, publicar o perecer (al menos desde el punto de vista de consideración investigadora). En el terreno de las actividades empresariales e industriales, a escala mundial, la consigna actual es "innovarse o morir". Más aun, cuando en estos casos la muerte no suele ser de tipo alegórico, sino real, en el sentido de significar la extinción de la actividad industrial o empresarial.

Por ello, en 1996, en el documento de la Comisión Europea PRIMER PLAN DE ACCIÓN PARA LA INNOVACIÓN EN EUROPA se priorizó la necesidad de "estimular una genuina cultura de la innovación". En nuestro país ello es aun más necesario por cuanto nuestro atraso económico relativo está determinado por un desarrollo insuficiente de nuestra Ciencia y tecnología. Con ello, el déficit tecnológico se convierte en uno de nuestros problemas estructurales más importantes y urgentes de nuestra economía, provocándose un círculo vicioso del que solo se podrá salir a través del desarrollo científico-tecnológico y de su aplicación, en forma de capacidad innovadora. En palabras de Oscar Fanjul, vicepresidente de la Fundación Cotec para la innovación tecnológica: "Creo que no existe hoy proyecto nacional para España más importante que éste".

COTEC. Todos, desde nuestros responsables políticos más cualificados hasta el ciudadano más humilde necesitamos sensibilizarnos sobre este problema. Para ello se creó COTEC que, bajo la presidencia de honor de S.M. el Rey, es una Fundación de carácter empresarial, en la que participan un elevado número de las empresas más importantes del país, bajo la presidencia de José Angel Sánchez Asiaín, también presidente de la Fundación Banco Bilbao-Vizcaya. Su misión principal consiste, precisamente, en fomentar la innovación tecnológica en las empresas y sociedad españolas a través de acciones encaminadas en tres direcciones:

1. Promoción de la cultura tecnológica y de las actividades innovadoras.
2. Análisis de las consecuencias que supone esta innovación para las empresas y para la sociedad.
3. Transmisión de esta cultura innovadora a las Instituciones para que éstas actúen en consecuencia.

Para conseguir sus objetivos, desde 1994 hasta hoy, la Fundación ha patrocinado una muy numerosa serie de libros, informes, estudios, cuadernos de gestión tecnológicas, documentos sobre necesidades y oportunidades tecnológicas, así como múltiples ponencias y jornadas técnicas. Y. actualmente, en distintos puntos geográficos, se están promoviendo unas jornadas de interacción entre empresas, administraciones e instituciones científico-técnicas, con el fin de analizar y discutir el LIBRO VERDE o DOCUMENTO PARA EL DEBATE SOBRE EL SISTEMA ESPAÑOL DE INNOVACIÓN. Este LIBRO VERDE ha sido elaborado por un amplio grupo de reconocidos expertos, con el propósito de que sus consecuencias se plasmen en forma de políticas públicas y de estrategias empresariales concretas.

REALIDADES. A través de diversos indicadores se hace evidente la debilidad de la tecnología española. Según el colectivo ATRIUM, grupo de profesionales de las relaciones internacionales, la credibilidad tecnológica internacional de España es baja: solo 9 de cada 100 consumidores mundiales opinan que la calidad de nuestros productos es excelente o muy buena. En relación con la competitividad en tecnología avanzada, hace pocos años, un panel internacional de expertos situaba a España en los últimos lugares de la OCDE. Nuestras exportaciones de alta tecnología, apenas superan el 1% del total de las de 24 países europeos, mientras que Reino Unido y Francia rebasan el 8% y Alemania el 12%.

Sobre la innovación tecnológica de un país, son varios los factores importantes que influyen:

1. En gastos para I+D (Investigación y desarrollo), las cifras españolas, estancadas desde 1992, no alcanzan el 1% del PIB. Por habitante, ello significa, para España, menos de un tercio de la cantidad media invertida en los 4 grandes países europeos, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.
2. Respecto a recursos humanos, las actividades de I+D ocupan a unos 75.000 españoles mientras que la media de los cuatro grandes países europeos supera las 300.000 personas. Más aun, el gasto medio por investigador español es un 60% del correspondiente a la media, por investigador, en esos países. Sin embargo, la productividad científica española (medida por número de publicaciones internacionales de calidad) presenta un relativo alto nivel, sobre todo en Química, Biología y Biomedicina, que superan, respectivamente el 2,9% , 2,6% y 2,1% del total mundial. Y el número de publicaciones producidas por el investigador medio español sobrepasa al del investigador europeo considerado, siendo bastante menor el costo invertido para cada publicación española.
3. En cuanto a transferencia de tecnología, hace poco tiempo, los ingresos generados por España no llegaban al 50% de los pagos realizados. En los cuatro grandes países europeos la cifra era cercana al 75%. Sin embargo, respecto a bienes de capital que, por su propia naturaleza, incorporan tecnologías innovadoras, en los últimos años la evolución del comercio exterior está mejorando notablemente.

CONCLUSIONES. El LIBRO VERDE sobre la innovación constata diversos hechos: a pesar de la escasez de recursos que se dedican a ello, el sistema español de I+D ha mejorado, en los últimos años en calidad y cantidad, lo que demuestra la falsedad de la afirmación sobre la incapacidad investigadora de los españoles. Pero, en general, no se han alcanzado los objetivos planteados, en su día, por la Ley de la Ciencia en relación con la competitividad del tejido empresarial y existe una clara carencia de suficientes Centros tecnológicos innovadores. Se han planificado con criterios localistas, inadecuadamente, los Parques tecnológicos. Y la conexión entre el sistema público de I+D y empresas no ha funcionado bien, por lo que las empresas españolas no se benefician adecuadamente del potencial científico y tecnológico generado por el sistema público de I+D.

Para mejorar la situación y potenciar la innovación tecnológica empresarial el "Libro Verde" sugiere medidas concretas: crear OPIs (Organizaciones Públicas de Investigación) orientadas hacia áreas tecnológicas específicas, con aplicaciones presentes o futuras; que se potencie la existencia de los Institutos universitarios con orientación tecnológica; hacer llegar a las empresas la necesidad de dedicar más recursos, y de forma más coordinada con el resto de agentes, a los procesos de innovación; que la planificación científica y tecnológica nacional, coordinada y respectivamente, se realice a través del Plan Nacional de I+D y de un nuevo y necesario Plan Nacional Tecnológico. A este Plan Nacional Tecnológico se incorporarían las aportaciones de las Comunidades Autónomas e incluiría, entre otros aspectos interesantes, un programa de formación de personal tecnológico para las empresas, que fomentara tanto la incorporación de tecnólogos a las empresas como su conversión en empresarios.