Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Sí, Spain

El ciezano José Luis Pardos, actualmente embajador de España en Canadá, no es un diplomático al uso convencional. Desde hace muchos años, a lo largo de sus importantes cargos desempeñados en diversas embajadas, o en el propio Ministerio de Asuntos Exteriores, sigue siendo un luchador infatigable en favor de un nuevo "ethos" internacional basado en la solidaridad y los derechos de la Humanidad.

En 1978 resumía su ideal en forma de lo que llamaba los derechos de las tres D, es decir, la Descolonización, el Desarme y el Desarrollo. Tras las grandes transformaciones que ha sufrido el mundo en los últimos veinte años, ello ha supuesto que actualmente ponga su énfasis en la necesidad de las tres C, que son Conservación, Comprehensión y Comunicación, un trípode imprescindible para la evolución futura de la Humanidad. Dentro de Conservación deben incluirse todas las preocupaciones existentes respecto a ecosistemas, conceptos ambientales y ecológicos, mientras que la Comprehensión se refiere a los diversos tipos de tradiciones, razas, creencias o costumbres populares.

COMUNICACIÓN. La última C corresponde a la Comunicación. Sobre ella girará esta glosa científica, claro exponente de que nuestro embajador es consciente del papel de la Ciencia y de la tecnología en nuestra sociedad. Por ello, consideró que su papel no debía ser el de mero espectador de su desarrollo, sino que podía ponerlas al servicio de los intereses españoles. Y escogió las posibilidades casi ilimitadas que nos proporciona la gran infopista de la comunicación, Internet, a la que nos referíamos en la pasada colaboración, particularizada en una de sus más populares herramientas, el WWW o World Wide Web.

Algún importante pensador ha expuesto que el concepto clásico de sociedad, asentado fundamentalmente en las ideas de espacio y tiempo, se está transformando hasta una nueva concepción de una sociedad digital, en las que tales referencias se encuentran disminuidas o anuladas. Parece evidente que el propio aislamiento del individuo, fruto de la sociedad industrial, hace que para él sea más necesaria la necesidad de comunicarse. Pero, si en el pasado, para comunicarse con alguien lejano, era necesario el espacio (desplazamiento a otro lugar) y el tiempo (derivado de lo anterior), las nuevas tecnologías informáticas permiten salir de ese aislamiento sin moverse de lugar y de un modo inmediato. Los factores espacio y tiempo han perdido su protagonismo.

EL FLETÁN. En mayo de 1994 el ministro de Industria Juan Manuel Eguiagaray visitó Otawa y allí conoció y apoyó la idea de utilizar el banco de datos existente en la Embajada como base para elaborar unas informaciones, lo más útiles posibles, en hipertexto, lo que haría posible su acceso mundial a través del Web de Internet. Se trataría, en su caso, de la primera experiencia mundial hecha en este aspecto por una Embajada de cualquier país. El 9 de marzo de 1995 los guardacostas canadienses apresaron, en aguas internacionales, al barco español Estai, desencadenándose la conocida como guerra o conflicto del fletán. Las informaciones tendenciosas de las autoridades canadienses resultaban muy difíciles de combatir, por lo que se dio el último paso del proyecto y en cinco días estaba ya disponible, en la infopista mundial de Internet, la página "Si, Spain" en la dirección htpp://www.civeng.carleton.ca/SiSpain/ . Uno de sus apartados era, y sigue siendo, el de Pesca, desde donde los visitantes de la página electrónica, con solo pulsar el mando del ratón de su ordenador, pueden acceder a un amplio abanico de información y documentación relativa a las circunstancias de la pesca y de los pescadores españoles en Terranova.

Desde el apartado Pesca, se puede seguir todo lo acaecido en la disputa del fletán o hipogloso negro, enterándonos de su nombre científico Reinhardtius hippoglossoides. Un apartado de Antecedentes históricos se refiere a los pescadores vascos y celtas que en los siglos XII y XIII ya trabajaban por aquella tierras. También a la fundación de la primera ciudad en América del Norte, San Juan de Terranova, por parte de los pescadores que procedían de San Juan de la Luz, en Francia, y de San Juan de Pasajes, en España. En otros diferentes apartados se hace el relato pormenorizado de todo lo acontecido en el conflicto, las crónicas y noticias al respecto, la documentación oficial cursada, la posición de la Embajada, con las pruebas aportadas sobre la manipulación de la opinión pública canadiense, la denuncia del diferente comportamiento seguido por Canadá para resolver sus conflictos pesqueros con EE.UU, etcétera.

ÉXITO. Sin duda el atractivo y la seriedad de las informaciones ofrecidas hizo que el éxito de "Si, Spain" fuese inmediato, de modo que al principio del pasado verano, con muy pocos meses de funcionamiento, ya habían accedido a esas páginas más de 100.000 usuarios desde más de 65 países. Y el pasado miércoles, 18 de octubre, se iniciaba con la cifra récord de 257.833 accesos. Mejor aun, hace unos meses esta iniciativa fue designada, ¡en Canadá!, como uno de los mejores sitios culturales Web, acompañando a instituciones como la cadena de TV CBC o el National Ballet de Canadá. Ese interés está facilitando otra iniciativa del embajador, la de crear un club de amigos de los pescadores gallegos y de Terranova, que sirva de foro de encuentro y comprensión mutua, de modo análogo a otro club similar existente de pescadores españoles y franceses, que es apoyado por Greenpeace.

Pero "Sí, Spain" no es solo pesca. Desde allí, el interesado por nuestro país, puede llegar a muy diferentes conocimientos. Inmediatamente accesibles desde el hipertexto, conducen a secciones de Geografía, Historia, Lengua, Cultura, Política, Economía, Educación, Ciencia, Industria, Comercio, etcétera. Merece la pena destacar el acceso a una utilísima Guía del ciudadano español en Canadá así como la inclusión de un curso interactivo de español para principiantes. Otras conexiones nos conducirán a lugares informáticos tales como la Presidencia española de la Unión Europea, los periódicos electrónicos españoles (que por la diferencia horaria permiten que en Canadá se lean ABC, el Periódico, La Vanguardia, etcétera, varias horas antes de que amanezca el día que figura en su portada). Y al MaeNet o página informativa de todo el Ministerio de Asuntos Exteriores, o el ambicioso programa Ibernet que, en español, inglés y portugués, desarrollan conjuntamente veinte embajadas iberoamericanas para facilitar todo el conocimiento posible relativo a sus respectivos países. Asimismo, desde "Sí, Spain" se puede llegar fácil y casi directamente a casi un centenar de conexiones interesantes sobre España, que cubren desde grupos de flamenco puro a Universidades, un archivo sueco de pinturas de Dalí, las guías turísticas virtuales de España, etcétera.

El ejemplo comentado confirma la idea de Pardos de que la difusión de la información es el primer pilar de la diplomacia, imprescindible para poder luego negociar y, en todo caso, representar, constituyéndose así un trípode que todavía constituye la carrera y la actividad diplomáticas tradicionales. Por ello, debe congratularnos el ejemplo de "Si, Spain", que representa un maridaje perfecto entre esos objetivos tradicionales de la diplomacia y los medios actuales de la Ciencia.