Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La máquina gana, el hombre ¿pierde?

El pasado domingo, al final de la sexta y definitiva partida, el marcador era inexorable. 3,5 puntos para el ordenador Deep Blue, de IBM, y 2,5 puntos para el campeón mundial, el gran Garry Kasparov, posiblemente el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos. Refiriéndose a este combate, el gran Maestro Maurice Ashley había dicho con anterioridad: "el futuro de la Humanidad está en entredicho"

Atónitas, muchas personas creen que se trata del inicio del futuro dominio total de las máquinas sobre el hombre. En un juego, como el ajedrez, en el que la inteligencia es la principal protagonista, la máquina ha vencido al mejor humano. ¿Qué no podrá ocurrir en el futuro?. Quizá podríamos aprovechar la ocasión para reflexionar sobre los logros en los intentos de crear inteligencia, es decir, la Inteligencia Artificial (IA). Así, aclararíamos la disyuntiva de si, realmente, DEEP BLUE, es inteligente porque puede jugar al ajedrez, o si el ordenador es capaz de jugar al ajedrez porque es inteligente. Este dilema refleja las dos aproximaciones principales al campo de la IA: la científica y la tecnológica.

PRECEDENTES. A comienzos de los 40 los científicos se interesaron por el problema de si la nueva invención del ordenador electrónico podría ser programada, para competir dignamente al ajedrez. A este tema dedicaron esfuerzos importantes diversos expertos, con aportaciones valiosas: Claude Shannon (teoría de la información, diseño lógico), Alan Turing (teoría de la computación; desciframiento de los códigos alemanes en la 2ª Guerra Mundial), Norbert Wiener, John von Neumann, etcétera. Incluso también otros, dedicados a la programación ajedrecista, como Mikhail Bovitnnik, mentor de Kasparov, auspiciador de la competición del título mundial, el año 1963, el mismo año del nacimiento de Kasparov.

La categoría de un jugador de ajedrez se mide por su nivel internacional, un número, que representa una adecuada combinación entre su velocidad y conocimiento. En 1967, un ordenador, el MAC HACK, compitió, por primera vez, en torneos con humanos. Alcanzó el nivel 1500, y fue clasificado en la categoría B. A partir de 1970, se institucionalizaron las competiciones entre ordenadores. El primer galardón fue para la NORTHWERTERN UNIVERSITY, con su programa Chess 3.0, que alcanzó un nivel 1800. A finales de los 70, los ordenadores BELLE poseían circuitos que permitían búsquedas alternativas de jugadas, con una velocidad de varias cientos de miles de posiciones por segundo. Por ello, en 1983, se le otorgó el título de Maestro. Pero ese mismo año fue vencido por la nueva tecnología CRAY BLITZ, sustituida pronto por la serie DEEP, primeramente el DEEP THOUGHT y, ahora, el DEEP BLUE. El DEEP THOUGHT contenía 250 chips y dos procesadores, con una sola placa base, siendo capaz de analizar 750.000 posiciones por segundo y hasta 10 medios movimientos (5 por jugador). Su nivel era de 2450, es decir, como los grandes Maestros, pero algo bajo.

El proyecto DEEP BLUE se originó con unos estudiantes de la CARNEGIE MELLON UNIVERSITY quienes, en 1989, lo ofrecieron a IBM. Su intención era utilizar muchos circuitos especializados, trabajando en paralelo, a fin de multiplicar por 1000 la capacidad y potencia del DEEP THOUGHT. La versión actual es un ordenador de alto rendimiento, con 32 nodos IBM RS/6000, basados en las tecnologías AIX y RISC de IBM. Cada nodo utiliza una tarjeta microcanal, que posee 8 procesadores VLSI, específicos para su misión ajedrecista. Con ello, se consigue el trabajo conjunto de 256 procesadores, en un sistema escalable paralelo, capaz de examinar unas 200.000 millones de posiciones y de profundizar sus análisis hasta 14 niveles y alternativas (los siguientes 7 movimientos posibles de cada jugador), dentro de los tres minutos típicos que, en un torneo, dispone el jugador antes de realizar su opción.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. ¿Es DEEP BLUE inteligente?. La Inteligencia Artificial es el campo de la Ciencia de la computación que trata de diseñar sistemas de ordenadores que muestren características semejantes a las del comportamiento humano. Actualmente, buena parte del presupuesto de Investigación militar americano se dedica a este tema. Como Ciencia, la IA, primeramente, ha de estudiar la naturaleza de la propia inteligencia y, después, tratar de simular el razonamiento y pensamiento humanos. Dentro de su tecnología, se han de considerar los denominados "Sistemas expertos", "Redes neuronales", "Agentes inteligentes", "Lógica difusa" o "Inteligencia artificial incrustada". Aunque, en esta colaboración, es imposible abordar sus contenidos, hemos de saber que la combinación de esas tecnologías están produciendo interesantes aplicaciones en campos tan diversos como reconocimientos de voz, de percepciones, análisis de imágenes médicas, topográficas, etcétera.

Por ahora, los logros en inteligencia artificial están muy alejados de los de la inteligencia humana. Entre otras razones, por la dificultad de entender la inteligencia humana. Entre los teóricos de la IA, algunos prefieren una aproximación que intente lograr réplicas de la compleja red neuronal del cerebro, construyendo circuitos electrónicos parecidos a los neuronales. Otros investigadores prefieren otra aproximación: a través de programas de ordenador, estudiar y conseguir comportamientos parecidos a los cerebrales.

KASPAROV, ¿VENCIDO?. El triunfo de DEEP BLUE no es propiamente el de la inteligencia artificial, ni siquiera el de la inteligencia. En todo caso, sería el de la fuerza bruta. La inteligencia de los grandes Maestros, en el juego del ajedrez, es una sabia combinación de cálculo y juicio (estrategia, planificación e intuición). A partir de ahora, en el campo del ajedrez, la contienda entre un humano, aunque sea campeón mundial, y un ordenador, estará desequilibrada. Pero, ¿acaso puede un campeón olímpico de una milla vencer, en velocidad, a una potente motocicleta?.

Se trata de técnicas y aproximaciones diferentes. La de DEEP BLUE se basa en una programación C, poco sofisticada. Su lógica es la de sus circuitos rellenos de inmensos bancos de datos y de instrucciones suministrados por entrenadores de gran altura, informáticos, grandes maestros de ajedrez, etcétera. Su inteligencia, por ahora, es pequeña. Como ejemplo de las lagunas que puede mostrar, es significativo que, hace poco tiempo, un ordenador poco sofisticado, el doméstico y popular MACINTOSH PERFORMA 6400 CD, dotado con un simple procesador 603e, fue capaz de vencer, en una partida, al gigante DEEP BLUE. De lo que no cabe duda, es de la rentabilidad de los premios concedidos por IBM: 700.000 dólares para el equipo de DEEP BLUE y 400.000 dólares para el perdedor, Kasparov. Bastaría, para confirmar esa rentabilidad, con examinar la respuesta de la Bolsa, en los últimos días, hacia las acciones de IBM. Y la tecnología IBM RS/6000 ya se ofrece hasta en los pequeños ordenadores portátiles personales.