Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Microdrones, ¿nos están vigilando?

La palabra drone, como verbo o como sustantivo, tiene varios significados en inglés, relacionados con los insectos, con la aviación, con la música y el sonido, etc.

Con los sonidos, por su significado de zumbido, sonido repetitivo, salmodia, etc. Con los insectos porque drone puede traducirse por abejorro, pero sobre todo como zángano, el macho de la abeja reina cuya única misión es copular con ella. Y con el vuelo, al referirse con esta palabra a un aparato volador, sin piloto, operado por control remoto.

¿ESPIAS?
Por ello, el nombre de microdrones sería acertado en cuanto a que se suele referir a pequeñísimos aparatos voladores sin piloto operados remotamente, que se asemejan a dípteros o insectos  como moscas o libélulas y que vuelan con diminutas hélices operadas con baterías, prácticamente en silencio, sólo acompañados de un débil zumbido.

En todo caso, a falta de una palabra castellana propia, debido a rápidas traducciones, microdrones lo encontramos frecuentemente escrito como microdones, siendo curioso que taxonómicamente el término microdon esté también presente en diversos insectos voladores. En Cataluña, en el s. XIX, un entomólogo alemán descubrió uno de estos dípteros microdones burladores, concretamente el Microdon Meigen, que presenta el aspecto de mosca regular en su estado adulto mientras que su larva semeja ser una especie de caracol desnudo o babosa.

Pero no son de estos microdones de los que vamos a tratar sino de los microdrones artificiales, parecidos a moscas o libélulas, que vuelan como minihelicópteros,  y en los que está muy interesada la investigación militar. Algunos opinan que, en la actualidad, ya nos están vigilando en ciertas ocasiones. En la época Bush, Rick Weiss, periodista del diario Washington Post, recogió  testimonios de fiabilidad sin contrastar, de personas que dijeron haberlos observado con un tamaño aproximado a una mariposa, en ciudades como Washington y New York, coincidiendo con manifestaciones contra la guerra de Irak o similares. Las instituciones militares o de seguridad americanas siempre han negado su uso pero si han reconocido el gran esfuerzo de investigación que se hace en el tema

LOGROS.
Hace ya algún tiempo que los microdrones artificiales han comenzado a utilizarse en varios países del mundo, por ejemplo para tratar de ayudar a los cuerpos de seguridad, desempeñando labores de vigilancia. Así, la policía británica recientemente adquirió algunos dispositivos para combatir un tipo de delito reciente en Gran Bretaña, como es el del robo de los raíles de la vía del tren. Sus microdrones poseen una cámara que capta imágenes en tiempo real a una distancia de hasta 500 metros, así como un pequeño depósito que lanza un chorro de líquido ahuyentador s los intrusos.

La empresa alemana Microdrones ha desarrollado unos insectos voladores que cuentan con GPS volando de forma desatendida en una zona programada, pudiendo efectuar por sí solos las labores de vigilancia.

Y la empresa holandesa DelFly cuenta con varios modelos, entre ellos el menor del mundo, el DelFly Micro, con cámara, sólo 3 gramos de peso y una envergadura total de 10 cm. Su principal limitación es la del suministro de energía ya que las baterías solo proporcionan energía para unos pocos minutos. Para comprobar el camino recorrido en pocos años, su predecesor DelFly I tenía un tamaño de 50 cm y el DelFly II unos 28 cm, aunque ya podía volar hacia atrás, permanecer quieto en el aire, más robustez y posibilidad de despegar y aterrizar verticalmente, resistiendo colisiones sin desmoronarse. Todo ello en 16 gramos de peso. Pero el verdadero logro llegará con el Delfly Nano que tendrá una envergadura de 5cm y será prácticamente invisible cuando esté en pleno vuelo.

Las posibilidades de uso de los microdrones son múltiples: buscar sobrevivientes en edificios colapsados, rastrear contaminación atmosférica con un sensor químico, supervisar el tráfico en una zona determinada, vigilancia en actos públicos, seguridad en empresas privadas y una larga serie de posibilidades.

Los fines militares son evidentes: reconocimientos, espionaje, etc. Por ejemplo. la Universidad de Michigan está desarrollando un microdrón de unos 15 cm de envergadura para que sirva de espía aéreo adquiriendo datos y enviándolos al mando militar en tiempo real. Tanto las Fuerzas Aéreas, la Marina o la poderosísima Agencia militar DARPA (Defense Advanced Research Project Agency) han considerado el tema prioritario y están financiando varios proyectos de investigación al respecto.

FUTURO
Aparte de su menor precio respecto a un vehículo tradicional, los microdrones poseen otras ventajas: suelen moverse gracias a un par de hélices construidas en fibra de carbono colocadas en cada uno de sus cuatro brazos, siendo muy silenciosos; la función de reconocimiento de caras facilita la detección de sospechosos y sus posibilidades aumentan con la incorporación de  una ranura para tarjetas de memoria; la información que llevan almacenada puede descargarse en tan sólo 3 minutos. La gran limitación actual es la de la autonomía de sus baterías que es muy corta, de tan sólo 30 minutos en el mejor de los casos.

Un punto controvertido sería el de su uso indiscriminado y ya se han dado reacciones a la posibilidad de ese tipo de vigilancia que puede invadir la intimidad de algunas personas, de modo análogo a la denuncia que recibió Google por  hacer accesible una foto de una casa en Internet a través de su aplicación StreetView.

Y para el presente y futuro resta un gran esfuerzo multidisciplinario investigador en parcelas muy diferentes: materiales, aerodinámica, mecánica, electrónica, tecnología fotográfica, etc.