Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Otra vez Ícaro

Si todo discurre según los planes previstos, muy pronto se realizarán las primeras pruebas de vuelo del SOLOTREK EXO-SKELETOR FLYING VEHICLE (XFV). Tras este complicado nombre se esconde una especie de pequeño vehículo aéreo personal y utilitario que puede ser la versión práctica moderna capaz de hacer realidad el mito de Icaro.

Efectivamente, según la mitología griega Dédalo fue un famoso arquitecto, escultor e inventor que diseñó para el rey Minos de Creta un laberinto del que era imposible escapar en el que fue aprisionado el Minotauro, un monstruo comedor de hombres. Pero Dédalo reveló el secreto del laberinto a Ariana, la hija del rey Minos. Y Ariana ella ayudó a su amante Teseo a escapar. Encolerizado por ello, Minos encarceló a Dédalo y a su hijo Ícaro en el laberinto. Aunque los prisioneros no podían encontrar la salida, Dédalo fabricó unas alas de cera para poder salir volando del laberinto. Ícaro, ignorando los consejos de su padre, voló demasiado cerca del Sol, sus alas se derritieron y cayó al mar, pero Dédalo si pudo llegar hasta Sicilia, donde vivió desde entonces.

ANTECEDENTES. Existen precedentes serios y documentados sobre el propósito humano de poder elevarse verticalmente individualmente desde el suelo y desplazarse por el aire hasta llegar a otro lugar más o menos lejano. En la frontera entre los siglos XV y XVI Leonardo da Vinci estableció algunos principios de la aerodinámica como consecuencia de sus intensos trabajos con el Ortinocoptero, una especie de helicóptero a hélice, sobre el que escribió más de 25.000 palabras y dibujó unos 500 esquemas. Sin duda, Leonardo se adelantó varios siglos a la posibilidad material de que sus ideas pudiesen plasmarse prácticamente. Hubo que esperar hasta 1953 para que Stanley Hiller y sus colaboradores fabricaran el primer prototipo de un vehículo volador individual capaz de volar de modo parecido a cualquier mítica alfombra oriental mágica. De ahí el nombre dado a su artilugio: Plataforma volante Hiller. Sin embargo, sus limitaciones prácticas eran tan grandes que imposibilitaban su uso comercial o militar.

Algo mejor suerte tuvo el cohete cinturón desarrollado a principios de los 60 que, incluso, fue utilizado realmente en alguna de los filmes de James Bond, así como en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 1984. Su inventor fue el ingeniero Wendell Wallace y utilizaba peróxido de hidrógeno para que los motores produjesen un chorro de alta presión que pudiera elevar al tripulante en el aire a una velocidad de más de 100 kph. Desdichadamente su viabilidad comercial resultó ser nula ya que la autonomía de vuelo de los modelos más avanzados solo ha alcanzado los 30 segundos, acompañado de un sonido estremecedor.

XFV. Tras todos estos precedentes parece que ha llegado el momento definitivo de revivir las hazañas de Dédalo e Ícaro de un modo práctico y seguro. Esto es lo que se proponen la empresa americana Millennium Jet, Inc y su ingeniero jefe Robert Bulaga., quien tiene una extensa experiencia profesional previa en puestos de gran responsabilidad en las fuerzas aéreas y en empresas como la McDonnell Douglas. El SoloTrek Exo-Skeletor Flying Vehicle, abreviadamente XFV, será una especie de "scooter" aérea, abierta externamente, capaz de despegar verticalmente y transportar a una persona que irá situada en posición vertical, aunque sentada sobre un sillín y con la espalda apoyada sobre la estructura vertical principal. El prototipo ya está completado en más de un 99% y, recientemente, la propia NASA ha mostrado su interés en el proyecto a través de ayudas específicas. Su combustible será gasolina ordinaria, sin plomo, y se pretende que pueda desplazarse eficiente y silenciosamente a una velocidad cercana a los 150 kph, a una altura de hasta 2.600 m. sobre el nivel del mar, con una autonomía de una hora y media. Sus posibles aplicaciones podrían ser muy diversas desde su utilización en búsquedas y capturas, actividades policiales, para paliar las consecuencias de desastres naturales e, incluso con fines recreativos y profesionales. Poseerá diversas ventajas adicionales sobre un helicóptero, tales como las siguientes: silencioso, capacidad de despegar y aterrizar en un espacio equivalente al de una mesa normal de comedor, vuelo silencioso, costo reducido de funcionamiento, que se espera que sea inferior al 10% de los 500 dòlares por hora que sería el costo de vuelo de un helicòptero.

El corazón del XFV es un motor de aviación de cuatro cilindros y dos tiempos, con pocos componentes móviles, muy avanzado tecnológicamente, con una potencia de 130 CV. Desde el punto de vista práctico puede considerarse como si estuviese constituido por cuatro motores independientes que compartiesen un mismo cigüeñal, que transmiten el movimiento a dos hélices silenciosas situadas sobre la cabeza, a ambos lados del piloto.

CARACTERÍSTICAS. El peso en vacío del XFV será de unos 140 kilos, con una capacidad de carga de 245 kilos, incluyendo el peso del conductor, que podrá variar entre los límites de 50 y 130 kilos y las alturas de 150 a 195 cm. La velocidad máxima alcanzará los 175 kph, aunque la de crucero será la de 100 kph, con una altura máxima de vuelo de unos 2.600 m sobre el nivel del mar, con un consumo de gasolina normal de automoción, sin plomo, de 87 octanos (16 litros cada 100 km) que le permitirá, sin repostar, permanecer en vuelo unas 2 horas y recorrer unos 250 km. Y, debido a su pequeña envergadura y peso podrá repostar en cualquier gasolinera.

Todas estas características prácticas hacen suponer que el XFV, tras sus inmediatas pruebas, pronto se convertirá en un vehículo que permitirá alcanzar lugares de difíciles accesos, lo que será de especial interés para los servicios de emergencia en casos de búsquedas o desastres tales como incendios, inundaciones o terremotos. Asimismo el SoloTrek FXV puede ser la solución para muy diversas necesidades militares, comerciales y personales. Por todo ello, muy pronto es posible que nuestros cielos se vean surcados por muchos nuevos Ícaros, sin el riesgo de que el calor del Sol trunque sus vuelos.