Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Fraudes y Ciencia en el arte

La falsificación y el fraude artístico han constituido desde siempre una de las aficiones más constantes de los humanos. ¿Qué puede hacer la Ciencia para combatirlos?. Las nuevas técnicas analíticas, destructivas o no, son sensibles y precisas pero no lo resuelven todo.

Los antiguos romanos adoraban el arte griego y toda la ciudad imperial se encontraba repleta de originales griegos y de laboriosas reproducciones o falsificaciones de los mismos. Algunas de ellas eran tan excelentes que Thomas Hoving, ex director del Metropolitan Museum of Arts de Nueva York, escribía no hace mucho tiempo que "Hoy es casi imposible distinguir entre lo que es genuinamente griego antiguo y lo que constituye una falsificación romana".

FALSIFICACIONES. En el Renacimiento los europeos se dedicaron, a su vez, a copiar el arte romano (joyas, monedas, inscripciones) y era una práctica usual que los maestros pintores firmasen como suyos trabajos realizados por sus empleados y aprendices. Y todos hemos leído fascinantes historias relacionadas con el expolio de obras de arte en los yacimientos arqueológicos o con motivo de las ocupaciones militares recientes, por ejemplo por los soldados de la Alemania nazi o por los de la Unión Soviética.

¿Cuántas obras artísticas se roban o falsifican?. Es difícil obtener cifras fiables pero todos los expertos piensan que lo son en porcentajes muy altos. Un ejemplo individual fue el de Stephen Blumberg, quien consiguió adueñarse de todo tipo de objetos artísticos, de modo que el FBI, solamente en su casa, pudo localizar miles de ellos, con una valoración superior a los cinco millones de euros. Y el mismo Thomas Hoving, antes citado, aseveraba que en el prestigioso Metropolitan Museum of Arts de Nueva York, más del 40 % de sus obras no son realmente lo que se indica que son.

¿Cómo luchar entonces eficazmente contra las falsificaciones?. ¡Eureka!. El mejor precedente histórico del uso de la Ciencia para esa lucha es, sin duda, el del matemático griego Arquímedes quien usando métodos no destructivos, como el del desplazamiento del agua, al sumergir un cuerpo, con el consiguiente cálculo de su densidad, pudo demostrar que un joyero había estafado al rey de Siracusa al fabricarle y venderle una corona como oro puro siendo como era una aleación con plata.

ANÁLISIS. Actualmente disponemos de un amplio arsenal de técnicas muy sofisticadas para poder profundizar en todas las características de una obra de arte y conocer si su realidad se corresponde con la apariencia. Son técnicas desarrolladas con otra intencionalidad, pero que se pueden aplicar en investigaciones concretas, tales como las siguientes: a) isótopos de carbono, para determinar la antigüedad; b) fluorescencia de ultravioleta, para descubrir reparaciones y alteraciones; c) microscopia de luz polarizada, para realizar análisis de pigmentos y colores; d) análisis de infrarrojo, para detectar pinturas previas sobre el soporte estudiado; e) rayos X convencionales, para detectar trabajos anteriores por debajo de la superficie; f) difracción de rayos X, es decir, estudio de cómo el objeto modifica la dirección de los rayos X, para analizar componentes cristalinos en los pigmentos; g) fluorescencia de rayos X, es decir, incidir sobre el objeto una radiación que le haga emitir rayos X; h) análisis de activación de neutrones. Estas dos últimas técnicas, por su modernidad y eficacia, merecerán un comentario particular.

En cualquier caso sean cuales sean las técnicas utilizadas todas tienen una misma limitación: no servirán para demostrar inequívocamente que un determinado artista realizó la obra de arte. Pero lo que sí pueden hacer es una prueba negativa, por ejemplo, aclarando que los materiales utilizados en la obra de arte analizada no estaban disponibles en la época o lugar en el que un presunto autor estuviese situado.

No hace mucho tiempo, tras un detenido examen científico de las pinturas atribuidas a Rembrandt, la Asociación Holandesa para el Avance de la Investigación Pura, llegó a la conclusión de que al menos la mitad de ellas no podrían considerarse, con los criterios actuales de autoría, como obras suyas. En este caso no se trata, estrictamente, de un fraude sino del reflejo de una situación pasada en la que era usual que los jefes de los estudios dirigiesen y firmasen los trabajos de los aprendices.

TECNOLOGÍAS. La tecnología de activación neutrónica se basa en usar haces de neutrones acelerados energéticamente en un reactor nuclear para hacerlos incidir sobre la muestra analizada. Algunos átomos de los elementos constituyentes de la muestra son alcanzados por esos neutrones y se convierten en isótopos concretos, cuya descomposición va paralela a la emisión de rayos gamma, con una energía que es característica del isótopo y sirve para identificar a tales elementos, cuya concentración depende de la intensidad de los rayos gamma emitidos. La técnica permite utilizar muestras muy pequeñas y se pueden identificar componentes en proporciones tan mínimas como las de partes por billón. Entre sus aplicaciones ha servido para conocer la procedencia geográfica exacta de los metales usados para fabricar utensilios hallados en lugares arqueológicos, la de las arcillas de las cerámicas, determinar las técnicas utilizadas para el trabajo con metales, etcétera.

En cuanto a la fluorescencia de rayos X también opera con muestras pequeñas, con la ventaja de no depender de la existencia de reactores nucleares. Puede discriminar si los objetos de metales preciosos son o no antiguos, si los pigmentos de una pintura son demasiado modernos para la fecha sospechada o si se ha utilizado algún material moderno. Para conseguir la emisión de los rayos X la muestra puede bombardearse con rayos X de alta energía o con protones de alta energía, tal como se usa en el Louvre y otros lugares.

Finalizaremos refiriéndonos a un ejemplo concreto de la utilidad de la James Watson aplicación de esta técnica sobre la obra "La fiesta de los dioses" del pintor veneciano Giovanni Bellini. Ello permitió descubrir varios hechos: durante su ejecución, finalizada en 1514, el pintor modificó sustancialmente las figuras y el paisaje; tras la muerte de Bellini, en 1516, la composición fue alterada, posiblemente por Dosso Dossi, un artista de la Corte de Ferrara; además, en 1529, muy posiblemente Ticiano, repintó el paisaje, con una nueva montaña y un cielo azul ultramarino.