Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Mujeres frias

Se trata de un tema controvertido en el que, frecuentemente, se defienden posturas enconadas, con demasiado dogmatismo y escasa base científica. ¿Son realmente diferentes los comportamientos de hombres y mujeres?. Si existen diferencias significativas ¿radica su causa en la organización y funcionamiento de sus cerebros?

Intentaré resumir la situación, rehuyendo de cualquier opinión personal subjetiva, procurando exponer los resultados científicos de algunas investigaciones que se están realizando al respecto, para saber si es cierta o no la afirmación insistente del feminismo de los años 60 respecto a que la educación es la única culpable de las aptitudes e inclinaciones intelectuales de hombres y mujeres.

DIFERENCIAS. En general, las estadísticas parecen indicar hechos como el que las mujeres aprenden a leer antes o perciben mejor el talante de sus interlocutores; que hay más hombres dedicados a las matemáticas y la composición musical; que los juegos de los niños son más agresivos que los de las niñas; que las mujeres tienen más facilidad para los idiomas; que los hombres tienen mayor facilidad a la hora de aparcar un coche en espacios pequeños; que en casi todo el reino animal los machos son más agresivos que las hembras; que las mujeres sobreviven mejor que los hombres al estrés del nacimiento; que no solo es más baja la mortalidad infantil femenina que la masculina, sino que además las mujeres suelen vivir más añoso que las mujeres suelen conservar durante más tiempo el uso de las piernas y de las manos, tienen menos canas, menos pérdida de visión y audición, menos pérdida de memoria y mantienen una mayor afluencia de sangre al cerebro.

¿Cuál es la participación respectiva de la educación, condicionamientos sociales, evolución biológica o genética para explicar esos hechos?

POSTURAS. Una cierta literatura del siglo XVII afirmaba que en el cerebro de las mujeres imperaban las zonas reservadas al amor y a la ternura, mientras en el de los hombres lo hacían las correspondientes a la agresividad y a la creatividad. Ese determinismo biológico se refleja en libros con títulos como "Los como Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus" (J. Gray, 1992), o "Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas" (A.&B. Pease, 1999) y serviría de apoyo a los que opinan que mientras los hombres quieren poder, logros y sexo las mujeres buscan relaciones, estabilidad y amor.

¿Confirma la Ciencia de un modo categórico tal determinismo?. No tanto, ya que, por ejemplo, los científicos del Laboratorio para el Razonamiento Complejo de la Universidad McGill, en Canadá han realizado sobre ellos y ellas mismas unas investigaciones en las que, sometidos durante un prolongado periodo de tiempo a pruebas y grabaciones de su trabajo en laboratorio, posteriormente un grupo de evaluadores han valorado el grado de exigencia, las dotes de mando y la capacidad de réplica. El resultado es que no han podido medir diferencias en las mujeres respecto de los hombres. La única diferencia que se ha visto, según los propios investigadores "es que, cuando se produce un descubrimiento inesperado, los hombres dan a entender que conocen la causa del mismo, mientras que las mujeres intentan investigar cuál puede ser dicha causa".

Sin embargo, para otros científicos las diferencias son evidentes. El doctor Hugo Liaño es jefe del servicio de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid y autor de "Cerebro de hombre, cerebro de mujer" (Ediciones B) y, como ejemplo, se refiere a una escena en la que conduce él mientras que a su lado ella tiene cara de pocos amigos: "llevamos media hora dando vueltas por este barrio. ¿Por qué no paras en cualquier bar a preguntar dónde está esa calle?". Él hace como que no oye y sigue conduciendo. Sabe que la dichosa calle tiene que estar un poco más adelante, ahí, a la derecha...¿Cabezonería masculina? ¿Nerviosismo femenino?. Para el Dr. Liaño "el modo en que el cerebro masculino está organizado lo hace más capaz en las percepciones espaciales, por eso se fía de su sentido de orientación e intenta encontrar su destino sin ayuda", mientras que "el modo en que el cerebro femenino está organizado hace a la mujer más capaz en áreas verbales, lo cual le lleva a intentar resolver el problema por medio de la palabra".

INVESTIGACIONES. En los últimos tiempos se han realizado diversas investigaciones intentando comprobar si existen diferencias en los cerebros de hombres y mujeres que expliquen su comportamiento diferente (si lo es). Algunos han correlacionado datos de tomografía de emisión de positrones (TEP) y de resonancia magnética, con diferencias que achacan al influjo de la testosterona cuando el feto está formándose en el útero materno, diferencias que posteriormente se plasman en desarrollos diferentes de diversas zonas cerebrales e, incluso, en el número y tamaño de determinadas neuronas. En concreto, la testosterona potencia un cerebro masculino y la ausencia de testosterona lo feminiza lo que se traduce en una diferencia en las respectivas mentalidades. En el hipotálamo y en las regiones cerebrales preópticas, que están conectadas con las funciones reproductoras los hombres tienen neuronas de mayor tamaño mientras que unos investigadores australianos han descubierto que las zonas del cerebro que tienen que ver con la fluidez verbal y la memoria verbal son un 20% mayores en la mujer. Por otra parte los hombres tienen una mayor lateralidad cerebral, es decir, las funciones cerebrales están expresadas más exclusivamente por uno de los dos hemisferios, mientras que las mujeres utilizan más los dos hemisferios para razonar. Otra diferencia: el profesor Karl Pribram, de la Universidad de California en Santa Cruz, ha encontrado que las mujeres muestran un mayor predominio que los hombres respecto a del hemisferio izquierdo del cerebro y el hemisferio izquierdo es el que dirige el lenguaje, la lógica y las definiciones lo que explicaría que las niñas empiecen a hablar antes.

Hace unos días investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvana acaban de señalar que los cerebros de las mujeres son mas pequeños pero poseen una mayor capacidad de procesamiento. Asimismo han estudiado y localizado las zonas cerebrales responsables de la agresividad y las diferencias existentes entre los cerebros de hombres y mujeres les han permitido dar una explicación de los mecanismos científicos del proceso y de la mayor agresividad de los hombres frente a una mayor frialdad de las mujeres.