Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Moiras. Parcas, hormonas y longevidad

Moiras. Parcas, hormonas y longevidad

En la Mitología griega las Moiras representaban el destino. Su traducción, en la Mitología romana, fueron las Parcas (o Fata) mientras que en la mitología nórdica pasaron a ser las Nornas. En todo caso, poseían unas características comunes: eran tres, iban vestidas con túnicas blancas y personificaban el destino de cada persona, su suerte y la duración de la vida desde el nacimiento hasta la muerte. Se suponía que las Moiras se aparecían tres noches después del nacimiento de un niño para determinar el curso de su vida.

KLOTHO

Fueran o no hijas del todopoderoso Zeus y de la titánide Temis (existen diversas versiones) lo cierto es que hasta el propio Zeus temía a las Moiras, hermanas de las Horas, inflexibles como el destino.  Las tres Moiras eran Cloto (Klotho), Láquesis y Átropo. La primera de ellas tenía un ovillo de lana en una rueca e hilaba el hilo del destino, de la duración de la existencia; la segunda devanaba el hilo en un huso, dirigiendo el curso de la vida; mientras que la tercera se encargaba de cortarlo con sus tijeras cuando la existencia llegaba a su término.

En Roma, las Parcas  se atribuyeron todas las características de las Moiras, recibiendo los nombres de Nona, Décima y Morta, de modo que mientras la primera presidía el nacimiento, la segunda lo hacía con el matrimonio y la tercera con la muerte. En el Foro estaban representadas por tres estatuas (las Tres Hadas o tria Fata).

En todas las antiguas mitologías antiguas centroeuropeas existían deidades hilanderas relacionadas con el destino. En las nórdicas eran las Nornas que vivían bajo las raíces del un fresno situado en el centro del cosmos. Allí tejían los tapices de los destinos a la vez que regaban el fresno con las aguas provenientes del pozo de Urd. La vida de cada persona era un hilo en su telar, y la longitud de cada cuerda era la duración de la vida de dicha persona.

La íntima relación existente entre las  mitológicas Moiras  y el control de la duración de la vida explica el hecho de que cuando, en 1997, un equipo investigador japonés expusiera en la revista Nature su nuevo descubrimiento de un gen en ratones, cuya mutación conducía a un envejecimiento acelerado y a una menor duración de sus vidas, denominaran al nuevo gen klotho (kl). Los defectos en la expresión del gen en los ratones daban como resultado una situación parecida a la del envejecimiento humano: menor esperanza de vida, infertilidad, arterioesclerosis, atrofia cutánea, osteoporosis,  enfisema, etc.

HORMONA
El equipo investigador liderado por el Dr. Kuro-o, también fue capaz crear ratones transgénicos desprovistos del gen que envejecían rápidamente y aclararon que el gen kl codificaba la síntesis de una proteína transmembrana e, incluso, señalaron que su papel debería estar relacionado con los procesos celulares de señalización.

En los años siguientes se fueron completando resultados y aclarando otros aspectos. El punto de partida se vio confirmado cinco años más tarde en humanos al comprobarse que diversas formas del envejecimiento humano también están asociadas a una variante funcional del gen kl que codifica a la proteína Klotho. En ratones se comprobó el suministro de esta proteína contrarrestaba al envejecimiento y que si se lograba la sobreexpresión del gen (mayor producción de la proteína codificada) la vida de los ratones se alargaba entre un 19 y un 31% respecto a los normales.

¿De qué tipo de proteína se trataba?. Ya en el año 2002 se supo que también era un factor sérico y que, tanto en ratones como en humanos, la cantidad de proteína klotho presente en el suero disminuye con la edad. Su comportamiento y propiedades fue similar en ratones y en humanos. Todos los datos llevaron a la conclusión (2005) de que la proteína Klotho era una nueva hormona, un factor circulante detectable en el suero y que ejerce su acción en diversos órganos y tejidos.

¿Qué acciones concretas ejecuta la hormona klotho?. El tema es motivo actual de investigación, pero ya se poseen algunas pistas muy valiosas:

  • Se trata de una proteína transmembrana que controla la sensibilidad del organismo hacia la insulina
  • Tiene profundas acciones reguladoras sobre el metabolismo óseo, fosfocálcico y de la vitamina D.  Así, los ratones deficientes en Klotho producen un exceso de vitamina D y ello altera la homeostasis (el equilibrio) mineral e iónica favoreciendo los fenotipos (apariencias) de envejecimiento.
  • La hormona protege de modo especial al sistema cardiovascular ya que su deficiencia favorece la arterioesclerosis, los daños endoteliales producidos por la vasodilatación, los desajustes en la angiogénesis, etc. por mecanismos posiblemente relacionados con la producción endotelial de óxido nítrico.
  • Se han comenzado a conocer sus polimorfismos génicos. En el año 2009 se comprobó que dos de ellos estaban asociados a aumentos en las lipoproteínas de baja densidad (“colesterol malo”) y ácido úrico en pacientes japoneses de hemodiálisis; y que, en japoneses sanos, esos polimorfismos están asociados al metabolismo de glucosa, la densidad mineral ósea y presión sistólica;  en el año 2010 se comprobó que una determinado “snip” (una mutación sencilla en un nucleótido) producida  en una región promotora del gen se asociaba a hipertensión arterial en una población china, etc.

RIÑÓN
Desde el año 2004 se comenzó a conocer y cuantificar los lugares en los que la hormona se sintetizaba. El riñón es el principal protagonista y ello explica un hecho previamente conocido, el de la aceleración del envejecimiento que afecta a los pacientes con insuficiencia renal crónica sometido a diálisis. En relación con ello, en la revista Journal of American Society of Nephrology, acaba de publicarse una investigación realizada por cuatro grupos de Investigación españoles de la Red de Investigación Renal (REDinREM), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación, confirmando que el riñón es la primera fuente productora de la hormona y que el proceso inflamatorio es el principal causante de la disminución en la producción renal de Klotho.

En los casos de fracaso renal agudo su inicio va acompañado del de la hormona pero, sin embargo, si el riñón se recupera la escasez de la hormona aun puede persistir durante una semana.

Klotho, como la insulina es una hormona, es una proteína. Ambas parecen realizar funciones esenciales en el organismo. La biotecnología actual permite actualmente disponer de la suficiente insulina para poder tratar eficazmente a millones de personas como diabéticos. Por ello no es un sueño ilusorio pensar que cuando vayamos conociendo mejor el papel de la hormona Klotho y se compruebe que su suministro puede contrarrestar algunos de los efectos que usualmente asociamos a problemas de envejecimiento, será relativamente factible poder disponer de esta hormona para su uso clínico. En tal caso, nuestra Moira Klotho posiblemente esbozará una sonrisa desde el Elíseo o Paraíso de la mitología griega.