Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Extremoenzimas

Las enzimas son unos maravillosos biocatalizadores y muchas de ellas se usan en procesos industriales pero, a menudo, estos procesos necesitan de condiciones acusadas en cuanto a acidez, temperatura, etcétera, que no son compatibles con la actividad normal de las enzimas. De ahí el interés por las llamadas extremoenzimas, es decir, enzimas que se encuentran en microorganismos adaptados a situaciones extremas, por ejemplo en Pyrococcus furiosus, que puede crecer a 100º centígrados en sedimentos geotérmicos marinos; el Bacilo TA41, que, por el contrario, se desarrolla excelentemente a 4º centígrados en las frías aguas antárticas; el Methanoccocus janaschii, que puede vivir a 250 atmósferas de presión y 85 ºC; el Clostridium paradoxum, presente en vertidos y capaz de resistir condiciones cáusticas de pH 10 a 56ºC; el Metallosphaera sedula, en los drenajes ácidos de las minas, en ambientes de tan gran acidez como pH 2 y 75ºC o la bacteria resistente a la sal, la Halobacterium halobium, presente en aguas hipersalinas con contenidos de más de 200 gramos de sal por litro. En todos los casos se están investigando sus aplicaciones biotecnológicas.