Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Medio siglo de ADN

Hace 50 años. Febrero-marzo del año 1953. A los 18 años, un joven desconocido finalizaba sus estudios secundarios en la Humes High School de Memphis, en Tennessee, antes de iniciar una breve profesión de camionero, a la vez que, como aficionado, grababa en unos estudios de esa ciudad unas canciones como regalo de cumpleaños para su madre, canciones que dejarían impresionado al gerente de los estudios. El joven era Elvis Presley.

La guerra de Corea aún no había finalizado. En el mes de febrero la princesa Isabel comenzaba a preparar los mil y un detalles de su prevista coronación, a inicios de junio, como reina de la Gran Bretaña y la Commonwealth. Los biólogos evolucionistas se mostraban impresionados porque poco antes, en el océano Índico, cerca de Madagascar, unos pescadores habían capturado los restos de un pez de casi medio centenar de kilos de peso y 1,50 metros de largo, un celacanto, el tipo de pez espinoso más antiguo aparecido en el proceso evolutivo, que durante mucho tiempo se había creído extinguido hace unos 75 millones de años.

MEDIO SIGLO. Ese año de 1953 los físicos Maurice Erwin y Bruce Charles Heezen descubrieron la existencia de un cañón adyacente a una cordillera ya conocida, existente en el fondo de los océanos, que rodeaba toda la tierra. El cañón parecía romper la corteza terrestre en unas placas que parecían haber estado previamente juntas: eran las que se llamaron placas tectónicas, asociadas a la deriva y formación de los continentes. En el campo de la técnica, ese año aparecieron los primeros envases de productos comerciales en forma de "spray". También funcionó con éxito el primer corazón-pulmón artificial para asistir a los pacientes en ciertas intervenciones coronarias. Y comenzaron a aparecer los primeros instrumentos transistorizados.

En el ámbito biológico, el reputado científico Alfred Erza Mirsky escribía: "Una molécula intacta de ácido desoxirribonucleico, abreviadamente ADN, es una estructura muy larga y complicada: puede contener hasta 3000 moléculas de un azúcar de cinco carbonos… Averiguar como se polimerizan para formar una molécula gigante es una tarea formidable que aún no se ha llevado a cabo. Cuando así sea, sabremos mejor cómo actúa el ADN en los cromosomas".

ADN. La solución estaba cercana. ¿Qué sucedía en el Laboratorio Cavendish, en la prestigiosa universidad inglesa de Cambridge?. Allí se encontraba el joven becario Jim Dewey Watson, de 24 años, "huyendo" de un laboratorio de Copenhague donde, con una beca americana, había terminando aburriéndose en sus intentos de investigación sobre los fagos, una especie de virus de las bacterias. Al llegar a Cambridge inició la colaboración con Francis Compton Crick, entonces con 36 años, un físico con una alta autoestima, reconvertido a biólogo. El jefe de la Unidad era Max Perutz, amigo y colaborador en la técnica de difracción de rayos X del Premio Nobel Lawrence Bragg, director del prestigioso Laboratorio Cavendish.

Aquel mes de febrero de 1953 fue frenético para Watson y Crick que pretendían ser los protagonistas del acontecimiento biológico más importante de la historia de la biología desde la aparición de El origen de las especies, de Darwin. Intentaban descubrir la estructura molecular del material de la herencia del ADN, antes de que lo lograse un potente competidor americano, Linus Pauling, quien poseía una experiencia valiosísima sobre enlaces químicos y estructuras de proteínas lo que le valdría recibir un año después el premio Nobel de Química.

El encaje de todas sus elucubraciones previas sobre la estructura del ADN tuvo lugar cuando Maurice Wilkins, sin el permiso de la autora de los experimentos, Rosalind Franklin, del Cavendish, les enseñó unas imágenes de difracción de rayos X del ADN conocido como forma B.

Cuando finalizaba el mes de febrero de 1953, Watson y Crick tenían listo su modelo de doble hélice enrollada del ADN, con dos cadenas en las que se encaraban bases complementarias de cada cadena, unidas por unos débiles enlaces denominados como puentes de hidrógeno. La hermana de Watson se encargaba de mecanografiar un breve manuscrito a la revista Nature, que pronto lo publicaba, el 25 de abril.

DESPUÉS. La potencialidad del descubrimiento ya era señalada en la publicación por sus descubridores: "no nos ha pasado por alto que el apareamiento específico que hemos postulado sugiere de inmediato un mecanismo posible de copia para el material genético". Un mecanismo que es idéntico para todos los seres vivos.

Las consecuencias aparecieron pronto y fueron importantes. La clave genética, en 1963. La creación del primer ADN recombinante, en 1973. El primer mapa de marcadores grandes polimórficos de fragmentos de restricción, en 1980. La invención de la PCR, la "fotocopiadora" del materia genético, en 1985. El inicio del Proyecto Genoma Humano, en 1987. El inicio de la secuenciación del genoma humano y el primer intento de terapia génica, en 1990. Se conoce la primera secuencia de un organismo vivo, Haemophilus influenzae, en 1995. Las revistas Science y Nature publican los resultados casi completos de la secuenciación del genoma humano, en febrero del 2001. Y la era de las ciencias "ómicas" (Proteómica, Genómica, etc.) está comenzando, con la intención de descifrar, analizar, entender y comparar los diferentes genomas a lo largo de todo el espectro de la biodiversidad.

Los Nobeles Watson y Crick han podido ser testigos de las consecuencias derivadas de su modelo. Actualmente, Crick es presidente emérito de Instituto Salk de Estudios Biológicos y dirige un fuerte grupo investigador sobre las bases neurocientíficas de la consciencia. Watson trabaja en otro prestigioso centro, el Cold Spring Harbor Laboratory y sigue escribiendo libros divulgativos de gran éxito como ya lo fue, en 1968, "La doble hélice".

Es justo, pues, que tanto la comunidad científica como la sociedad, en general, recordemos el medio siglo transcurrido desde que tuvieron lugar aquellos acontecimientos científicos cuyas aplicaciones están haciendo cambiar la Agricultura, la Ganadería, la Farmacología, la Medicina, etc., es decir, el mundo que vivimos y nuestra propia forma de concebir la naturaleza de la vida.