Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

2010: Año de la biodiversidad

2010: Año de la biodiversidad

El 22 de mayo de 1972, fecha ésta (22 de mayo) posteriormente declarada por la Asamblea General de la ONU como Día Internacional de la Biodiversidad se aprobó en Nairobi el Convenio internacional sobre la Diversidad Biológica. Veinte años más tarde la Cumbre de la Tierra celebrada por Naciones Unidas en Río de Janeiro reconoció la necesidad mundial de conciliar la preservación futura de la biodiversidad con el progreso humano según criterios de sostenibilidad. Ahondando en esa intención, la 61ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2006, declaró al 2010 como Año Internacional de la Diversidad Biológica. Hace unos cinco meses, coincidiendo con la fecha del Día Internacional de la Biodiversidad, nos ocupábamos de ello en esta misma páginas (véase http://servicios.laverdad.es/cienciaysalud/8_2_67.html) poniendo el énfasis en las actuaciones europeas al respecto dentro de un cuadro mundial más bien pesimista.

El boletín de la Sociedad española de Bioquímica y Biología Molecular ha dedicado su último número al tema de un modo monográfico. Nosotros, hoy también nos volveremos a ocupar, destacando las esperanzas que se abren para el conocimiento y comprensión de la biodiversidad con la aplicación de las modernas técnicas de la biología molecular.

IGNORANCIAS
Son muchas las facetas que aún desconocemos. Comenzando con el término, biodiversidad, que la última edición del diccionario de la RAE define, de un modo claramente insuficiente, como `Variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente´. En realidad el término es un neologismo de origen americano pero está claro que la diversidad biológica puede referirse no solo a lo que contempla la definición del DRAE, sino a aspectos tan diferentes como las clases de ecosistemas en un continente, el de microorganismos marinos o al de genes de una población. Y que, junto a la biodiversidad estructural puede existir la fisiológica, la ecológica, la evolutiva o la bioquímica (diferentes vías metabólicas para llegar a un mismo producto final, por ejemplo).

Todo apunta a que hace algo más de 3500 millones de años se originó una sola forma de vida en la Tierra a partir de la cual los mecanismos evolutivos fueron favoreciendo la producción de millones y millones de nuevas formas de vida. ¿Cuántas se formaron?, ¿cuántas han perdurado?, ¿cuántas se están perdiendo?. Las estimaciones son muy imprecisas pero los expertos opinan que en el camino han desaparecido entre un 95% y un 99%. El número de especies eucariotas, con células provistas de núcleos, que pueblan el planeta es muy impreciso. Los científicos más `tacaños´ lo estiman en unos tres millones. Los más `generosos´ en cien millones. Por tanto, una cifra prudente sería la de 20-30 millones de especies. De ellas, a tan solo unas dos millones se les ha atribuido hasta ahora un nombre científico.

Pero además de las especies eucariotas están las procariotas, las de organismos microscópicos como las bacterias. Algunos científicos adelantan que podrían existir más de mil millones diferentes de ellas. Sabemos muy poco al respecto. Por ejemplo, hace solo poco más de 20 años que se descubrieron los dos grupos de organismos fotosintéticos más abundantes del océano, responsables del 40% de la producción primaria marina de materia orgánica.

NECESIDAD
La biodiversidad es necesaria y beneficiosa. Proporciona estabilidad y productividad, servicios de gran valor y favorece el equilibrio ecológico.

Solo tres ejemplos diferentes de ello: a) El primero: fue la biodiversidad la que hizo que los seres vivos estableciesen en la Tierra unas condiciones ambientales únicas, diferentes a la de otros planetas parecidos, haciendo viable la existencia del género humano. Si esa biodiversidad se alterase profundamente también se afectarían las condiciones ambientales compatibles con la vida humana; b) El segundo: la biodiversidad permite la existencia de seres extremófilos, capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Thomas Brock descubrió así la bacteria bautizada como Thermus aquaticus (Taq) en los géiseres del Parque Nacional de Yellowstone, de donde se obtuvo la enzima ADN polimerasa termorresistente, cuya aplicación en la técnica de PCR (´reacción en cadena de la polimerasa´), usada actualmente en todos los laboratorios biológicos del mundo ha ocasionado un cambio paradigmático en la biología molecular: secuenciación de genomas, detecciones analíticas, identificaciones genéticas, etcétera; c) El tercero: El del taxol, un medicamento anticanceroso extraído del tejo del Pacífico. La biodiversidad ha permitido que existan otras especies parecidas en nuestras latitudes, de las que se han podido extraer también taxol y otros productos relacionados de gran interés.

La importancia y necesidad de la biodiversidad se asienta en sus aspectos ecológicos, económicos y científicos. El aspecto ecológico hace referencia a sus papeles sistémico y funcional (ecosistemas) indispensables para nuestra propia supervivencia. El aspecto económico es evidente al considerar que es la base para la fabricación de alimentos, productos farmacéuticos, cosméticos, etc. En cuanto al  aspecto científico, por su íntima relación con los mecanismos responsables de la evolución biológica y con el conocimiento del papel que cada especie juega en el ecosistema.

PELIGROS
Actualmente la causa de la pérdida de biodiversidad es mayoritariamente de  carácter antropogénico. El grado real de destrucción es muy impreciso. El científico Edward Wilson maneja la cifra de la pérdida anual de 27.000 especies. La cifra es muy superior a la que se podría considerar como `normal´ y se podría enmarcar como propia de una extinción masiva. En nuestro pasado geológico se han caracterizado cinco grandes extinciones destructoras de la diversidad. La última, la más conocida, con la desaparición de los dinosaurios, ocurrió hace 65 millones de años. El intervalo entre las sucesivas extinciones ha variado entre 20 y 60 millones de años. ¿Corresponde ahora otra gran extinción?. En esta ocasión, ¿será el hombre el causante?.

¿Qué acciones del hombre deterioran la biodiversidad?. Todas las que simplifican la biosfera. Hace unos 10.000 años el hombre descubrió la agricultura y ello, junto a otros factores desforestadores, ha provocado que el porcentaje de tierras modificadas por los humanos casi supere el 50%, dañando gravemente a la biodiversidad. En cuanto a las culturas industriales, iniciadas con la Revolución industrial, necesitan una gran cantidad de nutrientes y energía, produciendo una gran cantidad de residuos. Todo ello altera los procesos normales de evolución y biodiversidad. Y no sólo se reducen el número de especies diferentes sino que buscando el mayor rendimiento o mejores características el hombre agricultor, ganadero o industrial disminuye también la diversidad intraespecie para obtener unas mejores propiedades a corto plazo.

Según el biólogo y profesor americano Brian Czech el ser humano excluye competitivamente al resto de las especies´. Y Miguel Delibes ha escrito que `nuestro crecimiento poblacional y de consumo se traduce inexorablemente en pérdida de biodiversidad y ésta, a la larga, en menor calidad de vida´.

¿Alguna esperanza al respecto?. Aparte de una mayor concienciación política y social nos queda la acción de la Ciencia. Las nuevas técnicas de biología molecular e informáticas nos están permitiendo comenzar a saber como están relacionadas filogenéticamente las especies y ello es el punto de partida para conocer los procesos evolutivos que ocasionan y mantiene la biodiversidad tales como la diversificación y la especiación.  Así podremos contribuir a su conservación.