Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Asalto al Sida

En 1962, un notable científico, sir David Smithers, escribía: "El cáncer es tan enfermedad de las células como que un atasco de tráfico se considere una enfermedad de los coches. Una vida entera dedicada al estudio de los motores de combustión nunca ayudaría a entender los problemas de tráfico".

El tiempo ha desmontado esa dogmática afirmación. Justamente, han sido los estudios básicos los que han permitido descubrir las desregulaciones en los oncogenes, los genes supresores de tumores, las vías de transducción de señales celulares, los sistemas de reparación del ADN dañado, el fenómeno del suicidio celular, etcétera, posibilitando establecer las bases científicas para entender el problema y abordar mejor sus posibles soluciones.

El caso del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) y del SIDA plantea una situación parecida a la anterior. ¿Vale la pena invertir grandes esfuerzos en investigaciones básicas ?. 0, siguiendo el ejemplo del tráfico, ¿no sería mejor limitamos a ordenar mejor la circulación de los coches, es decir, a tratar lo mejor posible la patología?. Recientes descubrimientos indican que, con el SIDA, va ocurrir lo mismo que en el cáncer: los hallazgos básicos van a permitir un asalto profundo a la enfermedad. Hay que ser muy prudentes en temas como éste, para no levantar falsas esperanzas, pero los científicos comienzan a plantearse como real algo impensable hasta ahora: que el VIH pueda ser erradicado de una persona infectada. Aún no se puede controlar totalmente la replicación del VIH ni el colapso inmunológico que produce, pero cuando está a punto de celebrarse en Vancouver la 11 CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE EL SIDA es seguro que servirá para demostrar que ya se disponen de suficientes piezas del puzzle como para, al menos, tener una idea global del panorama.

LA BIOLOGÍA. Hace 15 años no se sabía ni siquiera la existencia del virus. Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente, se producen en el mundo más de 10.000 infecciones diarias y están afectadas más de 20 millones de personas. El VIH es un virus muy peculiar. Muta rapidísimamente, de modo que, en los afectados, se pueden producir en un día un enorme número de ellas. Ello le permite eludir ciertas actuaciones en su contra y dificulta la obtención de vacunas. El virus se adapta para lograr invadir diversas células, especialmente a los linfocitos sanguíneos periféricos. Hace algunos años se supo que el antígeno CD4 era la principal molécula receptora que permitía la entrada del virus a las células. Ello explicaba la gran disminución de células CD4+ en los enfermos de SIDA. En enero de 1995, se descubrió que, durante el largo periodo transcurrido desde la infección a la manifestación clínica, el virus no permanece en descanso. Cada día, miles de millones de virus se fabrican en el tejido linfoide o se eliminan por el sistema inmune, de modo que, anualmente, se pueden suceder hasta 180 generaciones sucesivas del virus. Estos conocimientos posibilitarán los intentos de desplazar ese equilibrio dinámico hacia el lugar más favorable: la paulatina disminución de la concentración del virus.

RECIENTES HALLAZGOS. Hasta ahora el gran poder mutante del virus se consideraba como uno de sus grandes problemas. Sin embargo, hace 2 meses se supo que los mejores resultados en las personas infectadas ocurrían cuando, en ellas, el virus mostraba una mayor mutabilidad.

Para entender el mecanismo de la entrada del virus en las células se están descubriendo otros correceptores, aparte del CD4 conocido. Ello también permitirá tener otros lugares de actuación que dificulten la replicación del virus. En el último número de la revista SCIENCE se publica la participación correceptora de los receptores de las beta-quimioquinas (CKR-5), moléculas éstas que son antiinflamatorios naturales. Robert Gallo ya había comprobado hace unos meses que estas moléculas dificultaban la entrada celular del virus VIH-1.

Respecto a las posibles vacunas anti-SIDA la situación sigue siendo compleja, pero algunas se encuentran en diversas fases de experimentación. En la primera fase, fase 1, existen ahora unos 20 productos. En ensayos de fase 11 tan solo dos productos. Y todavía no hay ninguna vacuna que haya alcanzado la fase 111, estudios de eficacia a gran escala.

LOS INHIBIDORES. Hay varias enzimas necesarias para la biología del virus, cuyo bloqueo impide o dificulta su replicación. La transcriptasa inversa es necesaria para iniciar la replicación del ARN del virus. Uno de sus inhibidores más conocidos es la AZT, cuyo uso se aprobó en 1987, con unas ventas anuales que ya superan los 300 millones de dólares. Y, actualmente, existen comercializados otros inhibidores de esa enzima, entre ellos el 3TC, cuya actuación es sinérgica con la de la AZT, lo que ha hecho que en EE.UU sus ventas ya estén igualadas. Otros inhibidores comercializados de este tipo son el d4T, el ddC y el ddI. A punto de lanzarse se encuentran la nevirapina y la delavirdina y, en todo caso, se están obteniendo datos muy positivos del uso combinado de varios de ellos.

Otro lugar diferente de actuación es sobre proteasas específicas del virus. Los científicos de Merck, en 1989, describieron la estructura tridimensional de la proteasa del VIH. Pero fue Hofmann-LaRoche la empresa que, el pasado diciembre, obtuvo el permiso, en EE.UU., para comercializar al primer inhibidor de la proteasa el saquinavir. Abbot ha desarrollado otro inhibidor, el ritonavir. Y Merck hizo públicos recientemente los excelentes resultados obtenidos con su propio inhibidor, el indinavir. La FDA americana ya ha dado su aprobación a todos ellos, mientras que en Europa se ha dado un informe favorable para que la Unión Europea apruebe el uso del ritonavir.

Los resultados que se van conociendo del uso de estos inhibidores son muy esperanzadores. Por ejemplo, la combinación de AZT, 3TC e indinavir ha sido capaz de reducir, en más del 90% de los afectados, su niveles de ARN víricos desde 20.000-100.000 copias iniciales, por mililitro de plasma, hasta niveles indetectables, con la técnica de PCR. Y la situación favorable se ha mantenido por más de un año. Mejor aun, ya han comenzado a desarrollarse otros inhibidores de otras proteasas diferentes del virus.

Por todo ello, se puede afirmar que en el tratamiento contra el SIDA se está abandonando la etapa de la monoterapia para entrar en la de la multiterapia, en la que no será un sueño poder mantener a los pacientes controlados, largos periodos de tiempo hasta que se alcancen nuevos descubrimientos importantes.