Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Del arsénico, la vida extraterrestre y otras zarandajas

Del arsénico, la vida extraterrestre y otras zarandajas
Ilustración :: ÁLEX

En el periódico El País titularon `Una bacteria adaptada al arsénico ensancha los márgenes de la vida. El organismo hallado en California amplía las perspectivas de la astrobiología´. En otra Sección del mismo periódico: `Hallan bacteria que modificará búsqueda de vida extraterrestre´. En el periódico el Mundo: ´La Nasa ha encontrado una bacteria que vive en ambientes cargados de arsénico´. Y, otro titular: `Más evidencias de vida extraterrestre´. En cuanto a ABC: `Nasa descubre vida en el arsénico; impactará en la búsqueda de vida exterior´ y ´La NASA anuncia el hallazgo de una forma de vida <>….cambiará por completo la forma en que buscamos seres vivientes fuera de la Tierra´. Éstos son solo unos ejemplos de la repercusión de la noticia: la existencia de organismos vivos extraterrestres con material genético basado en el arsénico en lugar del fósforo.

EXPECTATIVAS
¿Qué hay tras todo ello? Un ejemplo más del fenómeno bautizado muy acertadamente como paradoja de Sánchez Ferlosio, escritor que muy inteligentemente razonaba hace unos años que parece que vivimos en un mundo en que no son las cosas las que necesitan las cajas, sino las cajas las que se anticipan a urgir la producción de cosas que las llenen. Es decir, que muchas veces descuidamos el contenido y valoramos fundamentalmente el exterior, el continente, la presentación.

Transcurridos unos dias tras aquella explosión informativa de carácter mundial, hoy, la idea predominante en el mundo científico serio es que la investigación de la NASA, en todo caso podría ser un importante avance en cuanto a la adaptación de microorganismos, pero no es demostrativa de la existencia de vida extraterrestre ni de la creación de organismos basados en químicas diferentes a las terrestres.

En esta ocasión, no podemos colgar la responsabilidad de la difusión de las falsas expectativas a los medios de comunicación. Ha radicado en instituciones tan respetables como la propia NASA, la revista SCIENCE, el sistema de valoración de los “árbitros científicos” de las revistas e, incluso, en el equipo investigador que realizó los estudios. Lo preocupante es que constituye un ejemplo de los efectos ejercidos sobre el quehacer científico por condicionamientos en forma de presiones económicas, de productividad, de competencia desmedida, de necesidad continua de más y mayores éxitos, etc.  Examinemos someramente la historia de este caso.

HECHOS
En la primera semana del presente mes, cuatro días antes de publicarse la investigación, usando un lenguaje misterioso, los servicios de prensa de la NASA anunciaron la existencia de un descubrimiento importante relacionado con algo extraterrestre, convocando una rueda de prensa sobre la publicación en la revista Science de "un hallazgo de astrobiología que impactará en la búsqueda de pruebas de vida extraterrestre".
Muchos creyeron que se trataba del descubrimiento de vida en uno de nuestros planetas. Sin embargo, por ser un trabajo ´embargado´, los periodistas científicos pudimos leerlo, en condiciones de confidencialidad, durante una semana antes de su publicación y, sorprendentemente comprobamos que ni el artículo de titulado (traducido) `Una bacteria que puede crecer utilizando arsénico en lugar de fósforo´, ni la nota que hace la revista en casos relevantes, se referían en nada a la vida extraterrestre.   

Sin embargo, las declaraciones de Ed Weiler, administrador asociado de la NASA para el Directorio de Misiones Científicas fueron contundentes "La definición de la vida acaba de expandirse", o "Conforme avanzamos en nuestros esfuerzos por encontrar signos de vida en el sistema solar, tenemos que ampliar nuestro pensamiento, hacerlo más diverso y considerar que puede existir vida de una manera diferente a la que conocemos".

Realmente, ¿de qué se trataba? Las aguas del lago Mono, en California contienen mucho arsénico tóxico y, desde hace años, las bacterias que lo pueblan están siendo estudiadas por equipos investigadores como al que pertenece la geomicrobióloga Felisa Wolfe-Simon, del Instituto de Astrobiología de la NASA, que descubrió la existencia de unas bacterias GFAJ-1, capaces de sobrevivir en medios con altas concentraciones de arsénico, en cierto modo una respuesta a un informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos que ya, en 2007, invitaba a la investigación de vida extraterrestre basada en el arsénico. Se trataría de un ejemplo de bacterias extremófilas interesantes ya que si en la Tierra conocemos organismos capaces de vivir en entornos poco comunes y difíciles, así se ampliarían las posibilidades de que exista o haya existido la vida en otros rincones del universo, en condiciones extrañas y hostiles. Las conclusiones del equipo investigador señalaban que las GFAJ-1 pueden convivir con el arsénico y lo asimilan en sus biomoléculas vitales, incluido el ADN, donde ocupa y sustituye el lugar del fósforo, formando un genoma con arsénico en lugar de fosfato.  

CRÍTICAS
Pero una cosa es una idea o deseo y otra es su demostración. ¿Estaba bien demostrada esa conclusión de los científicos de la NASA? Parece ser que no. Los hallazgos científicos para ser aceptados han de ser comprobados por otros científicos. Por ello, el fraude científico a largo plazo es casi imposible de mantener. En este caso las críticas han sido rápidas y amplias:

A la NASA, que anunció que buscaría nuevas señales de vida tras el descubrimiento. Se le ha recordado su tendencia a dar noticias sensacionales cuando se encuentran en periodos de aprobación presupuestaria, sugiriendo incluso la posible existencia de una intencionalidad para desviar la atención mundial de las filtraciones de Wikileaks.

A los autores. Uno de las primeras científicas discordantes fue Rosie Redfield, microbióloga de la Universidad Británica de Columbia, calificando al estudio de fraude y a sus autores de malos científicos. Sus propias argumentaciones las ha remitido a Science y la revista ha declarado que el tema será reexaminado.

A la revista Science y sus evaluadores. Otros científicos, como Shelley Copley, de la Universidad de Colorado, están opinando estos días que el trabajo no debió superar la etapa previa de evaluación ni ser publicado porque los autores dedujeron conclusiones engañosas al no tomar las precauciones adecuadas propias de la investigación científica. Para el microbiólogo Forest Rohwer, ninguno de los argumentos argüidos por los autores es muy convincente por sí mismo, y otros científicos atribuyen los datos aportados a la posible contaminación de las muestras con fosfato que sería la verdadera responsable del crecimiento bacteriano, más que la hipotética incorporación del arsénico a la molécula genética, al ADN, de la bacteria. En todo caso el arsénico podría haberse simplemente 'pegado' al ADN.

En lo que todos los críticos taxativamente coinciden es que queda por demostrar que el fósforo presente normalmente en la molécula de ADN haya sido sustituido significativamente por arsénico. Más aún, al igual que la incorporación del fósforo al ADN se realiza a través de nucleótidos como el ATP, si se realizase la de arsénico necesitaría de la colaboración de un nucleótido adenosina triarsenato. La existencia de este nucleótido no está demostrada ni en ésta ni en cualquier otra investigación publicada nunca en alguna revista científica.

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