Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Electrónica contra la depresión

Electrónica contra la depresión
Ilustración :: ÁLEX

No se trata de la depresión económica ni de luchar contra ella con el desarrollo de tecnologías como la nanoelectrónica. Existen muchos tipos de depresión, pero a la que nos referiremos hoy es la relacionada con nuestra salud.

DEPRESIÓN
En sus causas, aún poco conocidas, participan factores genéticos, factores metabólico-bioquímicos y factores ambientales, de estrés y psicológicos. Así, respecto a los genéticos, el riesgo de padecer una depresión clínica es mayor cuando existe una historia previa familiar. Más de las dos terceras partes de las personas que sufren un trastorno maníaco-depresivo poseen predisposición genética, de modo que mientras si es uno de los padres padece la enfermedad el riesgo para el hijo es de un 15-30%, pero si ambos padres la padecen ese porcentaje alcanza el 50-75%. En cuanto a los factores metabólico-bioquímicos, está demostrado que en muchos casos se dan anomalías en algunos neurotransmisores o en sus receptores celulares. Los neurotransmisores son sustancias químicas que sirven para comunicar unas neuronas con otras para lo cual es preciso que sean reconocidos específicamente por ciertos receptores o proteínas receptoras situadas en las membranas neuronales. También otras muchas sustancias y hormonas pueden afectar desajustar el equilibrio bioquímico cerebral y potenciar las depresiones. Respecto al último grupo de factores, se ha comprobado que la prevalencia de la depresión es 10 veces mayor entre las personas nacidas con posterioridad al año 1945 que entre los que nacieron previamente. Ello refuerza a los defensores de que, en muchas ocasiones, las raíces de la depresión no se nutren exclusivamente de factores biológicos y/o genéticos, sino de otros de diferente naturaleza (ambientales, estrés, psicológicos).

Esta complejidad hace comprensible la necesidad y la dificultad de los tratamientos y la conveniencia de que sean realizados por profesionales expertos, estimándose que menos del 50% de los pacientes siguen el tratamiento más adecuado para sus necesidades. Por ahora, el tratamiento farmacológico de la depresión es el que tiene el mayor protagonismo pero recientemente han comenzado a ensayarse otras terapias, alguna de las cuales comentaremos.

NÚCLEO ACCUMBENS
Al tratarse de alteraciones cerebrales muchos científicos y médicos piensan en estrategias que tiendan a combatirlas in situ, en el propio cerebro. Y en el cerebro se encuentra una estructura de gran interés potencial, el núcleo accumbens (nucleus accumbens septi) o núcleo que yace sobre el septum, porque  sus neuronas (el 95% de ellas son de tipo espinoso) confluyen lateralmente en relación con el septum pellucidum. El núcleo accumbens es parte de la zona ventral del cuerpo estriado cerebral, que a su vez forma parte de los ganglios basales. En el accumbens se distinguen una zona central y una corteza, con diferentes morfologías y funciones.

¿Por qué ese interés por ese núcleo?. Porque todos los datos científicos existentes apoyan que juega un papel importante en los mecanismos de recompensa, de risa, de placer, de adicción o de miedo, que resultan tremendamente afectados en las depresiones. Han transcurrido ya más de 50 años desde que Olds y Milner implantaron unos electrodos en el área septal de las ratas, descubriendo que las ratas elegían presionar la palanca que lo estimulaba, con una preferencia que era mayor que la necesidad de comer o beber, sugiriendo que esta área era el "centro del placer" del cerebro. Posteriormente se fueron aportando datos sobre su papel en la adicción, o en recompensas como la de la alimentación, el sexo, los videojuegos o las emociones inducidas por la música. En concreto, respecto a la relación entre el núcleo accumbens y la depresión u otros trastornos mentales, son muchos los excelentes grupos de investigación que en todo el mundo se están ocupando del tema. Un indicio de ello es que si nos limitamos a sólo las revistas médicas más prestigiosas, en lo que va de año 2010 han aparecido más de 90 investigaciones sobre el tema, más de tres diarias. Comentaremos dos de las líneas de investigación más prometedoras, una más clásica, que ha dado lugar a aplicaciones ya comercializadas y otra más reciente, con datos aparecidos hace muy pocos días.

ELECTROESTIMULACIÓN
La base de partida es que en el cerebro humano existe un sistema de recompensa o gratificación, consistente en una vía neuronal iniciada en el área ventral tegmental del tronco cerebral (situada justo debajo del tálamo), que llega hasta la región del núcleo accumbens, y que mediante señales emitidas por la corteza prefrontral, esta vía se activa tanto por recompensas naturales como artificiales, originándonos satisfacción y placer.

La TMS (Transcranial Magnetic Stimulation) o estimulación magnética transcraneana es una tecnología conocida desde hace tiempo utilizada únicamente para la investigación y algunos  tests clínicos debido a una importante limitación. Los aparatos no pueden penetrar más allá de un centímetro de la superficie del córtex, lo que puede ser válido para el tratamiento de migrañas, pero no de enfermedades mentales. La situación cambió cuando hace pocos años los investigadores israelíes Yiftach Roth y Abraham Zangen y la empresa Brainsway fueron capaces de desarrollar un nuevo sistema de estimulación magnética transcraneal profunda, de hasta 5-6 cm de profundidad, sin necesidad de anestesia En ella, el aparato envía una señal magnética direccional que atraviesa el cerebro y estimula el nucleus accumbens. El aparato comenzó a probarse experimentalmente en el año 2006, no sólo contra la depresión sino para combatir enfermedades mentales como el Alzheimer, el Parkinson, las adicciones, los ataques cerebrales, el abuso de drogas, los daños postraumáticos y la esquizofrenia. Los primeros resultados sobre 35 pacientes se calificaron de alentadores y la empresa anuncia que el 2010 será el año de su expansión internacional y del inicio de obtención de beneficios económicos.
Más reciente. Las estadísticas indican que aún con los mejores tratamientos disponibles un tercio de los pacientes con depresiones severas no obtienen una adecuada respuesta antidepresiva. Esta semana la revista BIOLOGICAL PSYCHYATRY publica un interesante artículo sobre los resultados del tratamiento de la depresión severa usando la técnica DBS (Deep Brain Stimulation). Mediante unos electrodos implantados los autores (multicéntricos, de diversos países) han usado la  DBS para conseguir estimular el nucleus accumbens o centro de placer cerebral en 10 pacientes aquejados de largas depresiones severas que no habían respondido previamente a otro tipo de terapias.  Tras un año del tratamiento todos ellos mejoraron y un 50% lo hicieron de un modo muy significativo. Se trata tan sólo de unos resultados iniciales y preliminares pero, sin duda, servirán para buscar nuevos sistemas y modos de corregir la disfunción del nucleus accumbens en las depresiones.