Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Xenotrasplantes: ¿la caja de Pandora?

Según la Mitología griega y el relato de Hesíodo, Prometeo robó el fuego sagrado y Zeus, para castigarlo, le dio Pandora, la primera mujer, a su hermano Epimeteo, entregándole como dote una caja cerrada. La curiosidad femenina de Pandora le hizo abrir la caja y todos los males, allí encerrados, se esparcieron por el mundo.

En un artículo anterior nos hacíamos eco de que prestigiosos medios científicos relacionados con el tema de los xenotrasplantes habían sugerido o pedido la adopción de una moratoria. Su razón estribaba en las que se consideraban como posibles prontas experiencias clínicas de trasplantes a humanos de órganos animales, posiblemente corazones, o hígados, de cerdos modificados genéticamente, humanizados. Algunos de los científicos peticionarios de la moratoria han comparado la situación actual con la del caballo de Troya (que introdujo subrepticiamente a los soldados enemigos en la ciudad) o con la de la caja de Pandora que, una vez abierta, dejó en libertad un cúmulo de males incontrolados. ¿Por qué existe tal preocupación?. Y, previsiblemente, ¿qué consecuencias se derivarán de esta polémica respecto al futuro de los xenotrasplantes?.

TEMORES. El investigador en xenotrasplantes Dr. Fritz Bach, de la Universidad de Harvard, quien, junto a otros seis expertos en salud pública y bioética, ha encabezado la petición de la moratoria, ha llegado a afirmar: "ésta es una situación en la que nosotros, la institución médica... haremos que el público pueda quedar sometido al riesgo de nuevas enfermedades, posiblemente tan malas como el SIDA". Evidentemente, afirmaciones tan tremendas como la anterior pueden provocar una alarma social. Más aun cuando el prestigioso organismo americano FDA (Food and Drug Administration) estaba comenzando a estudiar la posibilidad de aligerar los controles previamente establecidos sobre este tipo de investigaciones. Ello aparte de que los avances de la Inmunología permiten pensar que, en plazos razonables, podrán vencerse, en buena parte, los efectos de los rechazos. Pero el Dr. Phil Noguchi, jefe de terapias celulares y génicas de la FDA ha declarado que "el xenotrasplante es todavía un procedimiento altamente experimental...y aunque la esperanza exista...primero debe probarse que es saludable y efectivo".

No existe unanimidad entre los expertos respecto a la oportunidad de la propuesta de moratoria. Por ejemplo, la Dra. Suzanne Ildstad opina que: "Deberemos proceder con precaución...pero deberemos proceder". Pero no olvidemos que su equipo, el año pasado, fue el responsable de un controvertido trasplante de médula ósea desde un mono babuino a un enfermo terminal de SIDA.

LOS VIRUS. La causa más profunda de los temores hacia los xenotrasplantes radica en la posibilidad de la transmisión al hombre de nuevas enfermedades de origen vírico procedentes de los animales donantes. Existe una gran sensibilidad al respecto que va unida a una relativa ignorancia de los mecanismos biológicos que favorecerían o dificultarían una transmisión de tal tipo. Como recientemente se han dado casos de esas posibles transferencias ello hace que hayamos de ser muy prudentes al respecto. Podemos recordar el recentísimo episodio, todavía vigente, de la mortal gripe del pollo acaecido en Hong Kong, en el que el virus H5N1 ha pasado hasta los humanos aunque, previamente, tan solo afectaba a pollos y patos. Afortunadamente, por ahora, parece que el contagio siempre ha tenido lugar entre aves y humanos y nunca entre humanos y humanos. Otros precedentes muy llamativos son los de los virus Ébola y Marburg, procedentes de monos, que han causado en el pasado intensas y graves epidemias entre grupos de población específicos. Y, peor aun, es la sospecha, fundada sospecha, de que el VIH, virus de la inmunodeficiencia humana, responsable del SIDA, posiblemente también se originó a partir de un retrovirus muy parecido característico de los simios.

El virólogo Robin Weiss ha recordado que accidentes de ese tipo ya han ocurrido. Por ejemplo, millones de personas fueron infectadas accidentalmente con el virus simio 40 (el SV40), en los años 50, a través de unas vacunas antipoliomielíticas y antiadenovíricas contaminadas que se habían preparado usando células renales de monos conteniendo ese virus. Es más, la patogenicidad de los virus es muy cambiante e impredecible, sobre todo cuando tiene lugar un salto de especie. Se sabe que virus "durmientes" en animales, tales como ciertos virus herpes y retrovirus, pueden activarse de un modo mortífero cuando infectan a humanos.

LOS CERDOS. Teniendo en cuenta todo ello, ha tenido una gran repercusión un descubrimiento hecho independientemente por el ya citado Dr. Weiss, del Cancer Research Institute de Londres y por el también virólogo Dr. David Onions, de la Universidad de Glasgow, que ha sido publicado muy recientemente en la prestigiosa revista Nature. Los cerdos se consideran los mejores donantes potenciales de órganos para el xenotrasplante y lo que se ha encontrado es que los cerdos poseen, integrado en su genoma, múltiples reproducciones de ciertos retrovirus endógenos que han mostrado su capacidad para infectar a células humanas cultivadas in vitro. No podemos ignorar que el VIH, responsable del SIDA, también pertenece a los retrovirus, aunque ello no significa que todos los retrovirus sean igualmente patógenos. Lo cierto es que, por ahora, se presenta como muy difícil poder contar y operar con cerdos genéticamente limpios, es decir, desprovistos de las reproducciones endógenas de los genes correspondientes a esos retrovirus.

Parece por ello coherente que, en el Reino Unido, ante el anuncio de la compañía IMUTRAN del propósito de iniciar ensayos clínicos con corazones de cerdos, se haya aprobado una moratoria respecto a los ensayos clínicos de xenotrasplantes. En Suecia y Alemania también existen moratorias voluntarias y en Francia y en la Unión Europea se espera poder tomar decisiones al respecto este mismo año. La candente situación en Estados Unidos ya ha quedado expuesta anteriormente.

Ante esta situación cabe preguntarse, ¿carece de futuro el xenotrasplante de órganos?. La respuesta sería contundente: No, en absoluto, aunque por ahora hay que ser muy prudentes, reforzando todo tipo de controles al respecto . Sobre todo, hay que intensificar fuertemente, con carácter previo a cualquier otra aventura, todas las investigaciones básicas genéticas, moleculares e inmunológicas que permitan disponer de un panorama claro de la situación que garantice ciertas probabilidades de éxito. Es indudable que el progreso científico, antes o después, conseguirá tales objetivos. Pero no abramos, por ahora, la caja de Pandora hasta no saber dominar su contenido. Cuando este momento llegue, los actuales temores se convertirán en esperanzas, y el xenotrasplante reverdecerá e, incluso, superará los grandes beneficios que para la Humanidad doliente está suponiendo el actual dominio de las técnicas de los trasplantes de órganos. Su principal limitación, la escasez de órganos, podrá subsanarse con la probable disponibilidad de animales clónicos y transgénicos humanizados que sean capaces de soslayar los importantes problemas de rechazo existentes. Tengamos, pues, esa esperanza, la misma esperanza a la que se refiere Esquilo en su Agamenón, es decir, la esperanza que es capaz de llevarnos hasta el final.