Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Asma y alergias: ¿una epidemia?

Las enfermedades alérgicas más conocidas son asma, eczemas y fiebre del heno. Las más graves son las dos primeras. El asma se puede considerar ya como epidémico, pues afecta a más de 160 millones de personas en el mundo. En países como el Reino Unido o Australia se ha comprobado que en niños menores de 14 años uno de cada cuatro presenta asma y uno de cada cinco tiene eczema. El eczema afecta a más del 15% de los niños de los países occidentales. Y se sabe que, actualmente, aproximadamente, la mitad de la población occidental muestra sensibilización hacia más de un alergeno ambiental.

Pero recordemos que la alergia más conocida hoy día, la "fiebre del heno", fue descrita por primera vez, en 1819, por John Bostock como catarro estival, siendo en 1873 cuando Charles Blackley descubrió que estaba causada por los granos de polen. Pues bien, en la época de Bostock y Blackley era tan solo un raro desorden que se daba en las clases privilegiadas. ¿Qué ha ocurrido para que en menos de 200 años estas enfermedades se hayan extendido y continúen extendiéndose a gran velocidad, de un modo bastante paralelo al grado de desarrollo de los países afectados?.

CONSECUENCIAS. Las alergias son desórdenes inmunológicos. En las personas sanas el sistema inmune encuentra el equilibrio entre la máxima protección hacia una invasión externa indeseada (virus, bacterias, proteínas extrañas, etc.) y el mínimo daño a sus sistemas internos. En las enfermedades alérgicas ese balance se desequilibra y los efectos adversos se expresan en forma de un incremento de prevalencia, morbilidad y de mortalidad.

Las enfermedades alérgicas afectan a las personas de modo muy diferente y el costo de la lucha contra ellas es importante. El mercado de la industria farmacéutica de medicamentos antiasmáticos supera los 5.500 millones de dólares anuales. Respecto a los costos globales de tratamientos, la mitad corresponden a los de tipo hospitalario, con la característica que el 20% de los pacientes más crónicos consumen el 80% de todos los gastos. En Estados Unidos ello representa más de 6.000 millones de dólares anuales, seguido de Alemania (3.000 millones) y del Reino Unido (1.600 millones)

Aunque las enfermedades alérgicas afecten a las personas de modo diferente, muchas de sus características son comunes y en los últimos años se ha avanzado enormemente en el conocimiento molecular sobre cómo los diferentes antígenos, a través de complicados sistemas y mecanismos en los que participan ciertos linfocitos B, ciertos linfocitos T, y decenas de moléculas y complejos como el CD23, provocan la respuesta de la producción de inmunoglobinas E específicas, que median las subsiguientes consecuencias, tales como las inflamatorias. Este conocimiento, aun incompleto, está ayudando al diseño y descubrimiento de nuevos medicamentos antialérgicos más específicos.

CAUSAS. En general, el desarrollo de las enfermedades alérgicas depende de muchos factores, tanto genéticos como ambientales, como consecuencia de una serie de acontecimientos, de los que algunos se localizan muy tempranamente, incluso coincidentes con el desarrollo fetal. Las investigaciones sobre gemelos univitelinos y los progresos de la Biología Molecular (Proyecto Genoma Humano) han permitido establecer algunas bases sobre la relevancia de algunos genes y regiones genéticas en el proceso.

Lo cierto es que, como indicábamos anteriormente, cada vez parece más esencial para lo que sucederá posteriormente el papel del sistema inmunológico de la unidad materno-fetal en las relaciones entre la madre y el feto, así como los estímulos inmunológicos del niño durante sus primeros cinco años de vida.

Todos sabemos que en el pensamiento popular el asma es el resultado de la contaminación del aire. Y no hay duda de que la contaminación del aire con ozono y variadísimas partículas puede incrementar el asma preexistente e incluso provocar su ingreso hospitalario. Pero no es menos cierto que en bastantes países occidentales la contaminación ha disminuido mucho mientras que simultáneamente la prevalencia del asma ha aumentado.

Por todo ello, es de gran interés que en el último número de la revista Respiratory Journal se hagan públicos los resultados del primer gran estudio mundial, realizado por el European Community Respiratory Health Survey, sobre la prevalencia del asma y la alergia y sus posibles causas.

INVESTIGACIÓN. El estudio se ha realizado sobre 140.000 personas, mitad hombres y mitad mujeres, de entre 20 y 44 años, cubriendo prácticamente todos los países de la Unión Europea, aparte de otra información adicional procedente de Islandia, Estonia, Suiza, Argelia, India, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, participando un total de 48 grandes centros, repartidos entre 22 países.

Entre las conclusiones principales está la constatación de la existencia de grandes variaciones en la prevalencia, dependiendo de la ubicación geográfica. Por ejemplo, los porcentajes para el asma variaron en un factor de 6 (desde el 2% al 12% de la población), los de la rinitis alérgica en un factor de 4 (del 10% al 40%) y la hiperactividad bronquial en un factor de 8 (del 3,5% al 28%). En general, la prevalencia de asma y alergia es mayor en las zonas de habla inglesa (Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido) y menor en los países mediterráneos y en Islandia, Este de Europa e India.

Para Christer Janson, uno de los responsables de la Investigación, el mensaje parece claro: "El hecho de que actualmente existan estas variaciones geográficas indica que, por algunas razones, el asma se ha desarrollado más rápidamente en algunos países que en otros. Ello sugiere que estas diferencias probablemente no están relacionadas con las diferencias genéticas sino que lo están con algunos factores ambientales, no solamente la contaminación, sino en otros, como los alimentos, que la gente ingiere o, también, en el modo de vida que desarrolla. Ello promovería una mayor prevalencia del asma en algunos lugares y no en otros".

¿Cuáles son estos factores?. Para descubrirlos ha comenzado una segunda parte de la Investigación que durará 10 años. Algunas sospechas se centran en los hábitos higiénicos, en las infecciones (algunas protegen contra ciertas alergias, otras favorecen el asma), los hábitos de comida, y los ambientes urbanos o rurales. La excesiva protección higiénica de los niños durante su primera etapa de la vida parece que puede producir carencias en el desarrollo temprano de su sistema inmunológico, que se traducen en problemas posteriores en la adolescencia o edad adulta. Y, parece claro, que los alergenos relacionados con el entorno tales como ácaros o pelos de animales domésticos son los más activos en potenciar el desarrollo del asma. Incluso el clima parece participar, de modo que existe menor asma en los países más soleados, mientras que los riesgos se incrementan en las regiones marítimas. En todo caso, el problema de las alergias es tan general que hace necesario un gran esfuerzo investigador en este campo.