Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Sin bombo

Sin bombo

El 2005 fue el año internacional de la física. ¿Qué significado tuvo esta celebración?.
¿Ha tenido alguna repercusión?.


Entre 1865 y principios de 1866, en solo 18 meses, Isaac Newton inventó el cálculo, desarrolló su teoría de la óptica, explicó la gravedad y descubrió las leyes del movimiento. La breve época de innovaciones de Newton, después de la cual el mundo no volvió a verse igual, fue conocida como el annus mirabilis del genio británico, y el salto más asombroso del conocimiento registrado hasta entonces.


En 1905 se alcanzó, si no se superó, el logro de Newton. En ese año, se demostró la existencia de los fotones, se probó que los átomos eran entidades reales, se presentó la teoría cuántica y se formuló la ley de la relatividad especial, todo ello en una sucesión de cinco brillantes artículos científicos publicados por el físico de 26 años, Albert Einstein.


La obra de Einstein publicada en esos breves meses, pero producto de un largo trabajo previo, cambió la visión del mundo tanto o más que el año maravilloso de Newton, estableciendo el rumbo que seguiría la física hasta nuestros días. Gracias a esos artículos, el hombre pudo por primera vez responder preguntas tan enormemente trascendentes como la de cuándo y cómo se originó el universo, asunto hasta entonces exclusivamente abordado por la filosofía y la teología; qué es el tiempo o cuál es la composición esencial de la materia. Einstein también nos enseñó que el único absoluto del universo es la velocidad de la luz, y todo lo demás, incluso el tiempo, es relativo o, para ser precisos, depende del marco de referencia desde el cual realicemos las observaciones. Gracias a Einstein se pudieron explicar observaciones tan asombrosas como la expansión del universo, descubierta por el astrónomo Edwin Hubble en 1929.


Por todo ello, diversas asociaciones de físicos propusieron 2005 como ‘Año Mundial de la Física’, propuesta que fue retomada como resolución por la Unesco, con objeto de incrementar en todo el mundo la conciencia acerca de lo que es la física en particular y las ciencias físicas en general. Una meta que, sin embargo, no parece haberse logrado.
En España, quizá el acto más popular, en el sentido de atracción de la opinión pública, fue la conferencia que dictó Stephen Hawking en Oviedo el 12 de abril, donde pudimos disfrutar la enorme capacidad del científico británico para poner los más complejos conceptos de la cosmología en palabras comprensibles para el público en general.


Pero fuera de los espacios académicos, el año mundial de la física pasó desapercibido para la mayoría de las personas, como lo reconoció la propia Sociedad Europea de Física, al señalar que en gran medida los actos de 2005 fueron más orientados a homenajear a Einstein o a dar una visión histórica de la física, antes que a presentar su investigación actual, y la importancia que reviste.


A ello se debe que ahora, en 2006, diversas asociaciones se haya propuesto potenciar las metas del Año Mundial de la Física, reuniendo, por ejemplo, a físicos con responsables de la toma de decisiones de los gobiernos de la Europa de los 25, en el primer ‘Foro de física y sociedad’, en Graz, Austria, la tercera semana de abril de 2006.


Este diálogo ciencia-política es fundamental porque los emprendimientos actuales de la física son de capital importancia para el futuro de todas las sociedades humanas. Por ejemplo, la promesa del hidrógeno como fuente de energía limpia y abundante sólo podrá hacerse realidad si los físicos encuentran formas de producir hidrógeno de manera barata y confiable. Para ello, la Unión Europea, con el apoyo de Rusia y Turquía, ha emprendido el proyecto Hyvolution, una planta piloto para generar hidrógeno mediante la fermentación de biomasa procedente de desperdicios, como la materia orgánica no aprovechable en los cultivos después de la cosecha, uniendo las preocupaciones medioambientales a la necesidad de sustituir los combustibles fósiles.


La solución del creciente problema del almacenamiento de datos informatizados depende de los avances de la física en terrenos como la luz láser y los materiales. Para este año aparecerá en el mercado el DVD de láser azul que podrá almacenar entre 5 y 10 veces más información en un disco del tamaño del DVD actual. Pero es necesario seguir avanzando. Otra área clave de la informática en la que trabaja la física es en la creación de procesadores que generen menos calor que los actuales y en la electrónica molecular para crear la formas nuevas de microminiaturización, pues los procesadores creados sobre fichas de silicio están llegando, o ya han llegado, a su límite físico.


Tan sólo en 2005 se abrieron varios campos de gran importancia, como la ‘bioquímica cuántica’, cuando físicos de la Universidad de Purdue determinaron que la interacción de grandes moléculas orgánicas puede predecirse con precisión utilizando los principios de la cuántica. Igualmente, el año pasado se planteó por primera vez que todos los animales tienen el mismo sello físico en su diseño, y que la teoría unificada de la física podría ayudar a explicar la locomoción animal en tierra, aire y agua. También fue el año en que las imágenes de fluorescencia de rayos X se utilizaron por primera vez para recuperar inscripciones en piedras antiguas, un gran apoyo a la arqueo logía y la historia. Se descubrió el principio de la respuesta a por qué y cómo se funden los sólidos (la fusión comienza en fallas de la estructura cristalina del sólido), se creó por primera vez un superfluido de fermiones que ayudará a explicar fenómenos como la superconductividad.
La física no se limita, pues, a los aspectos teóricos de la cuántica o la cosmología, donde sin embargo aún hay grandes desafíos y descubrimientos por hacer. Es parte de nuestra cotidianidad, y sería deseable que la sociedad estuviera al tanto de este hecho… sin tener que esperar otros cien años.

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