Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¿A qué velocidad envejecemos?¿Cuánto viviremos?

El pasado 27 de septiembre la revista Cell Report publicaba una investigación dirigida por la investigadora alicantina María Blasco, actual directora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) en la que, por primera vez, se establecía la existencia en mamíferos de un parámetro indicador de la velocidad de su envejecimiento y de su longevidad, marcador relacionado con la longitud de sus telómeros. Las revistas científicas mundiales más importantes han destacado el acontecimiento, que también se ha recogido en los medios de comunicación de todo el mundo. En esta sección no es la primera vez que nos ocupamos del sistema telómeros / telomerasa y de la investigaciones de la Dra. María Blasco. Hoy comentaremos esta última.

¿A qué velocidad envejecemos?¿Cuánto viviremos?
::Alex

 

El pasado 27 de septiembre la revista Cell Report publicaba una investigación dirigida por la investigadora alicantina María Blasco, actual directora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) en la que, por primera vez, se establecía la existencia en mamíferos de un parámetro indicador de la velocidad de su envejecimiento y de su longevidad, marcador relacionado con la longitud de sus telómeros. Las revistas científicas mundiales más importantes han destacado el acontecimiento, que también se ha recogido en los medios de comunicación de todo el mundo. En esta sección no es la primera vez que nos ocupamos del sistema telómeros / telomerasa y de la investigaciones de la Dra. María Blasco. Hoy comentaremos esta última.  
 
ENVEJECIMIENTO
El deseo de los humanos de vivir más y mejor hace que las investigaciones sobre el envejecimiento y todas las circunstancias que lo rodean sea actualmente uno de los campos científicos más activos. En los bancos de datos que cubren las revistas internacionales de calidad podemos encontrar más de un millón de publicaciones al respecto y el incremento de interés se refleja en el número de ellas, medidas en periodos de 25 años; años 1900-1925: 1150 publicaciones, años 1926-1950: 3170, años 1951-1975: 22.700, años 1976-2000: 360.000, años 2001-2012: 450.000.
 
Hoy ya no tienen sentido las antiguas discusiones sobre las causas del envejecimiento, porque sabemos que, al igual que la mayoría de los procesos biológicos que conforman nuestro fenotipo, en el mismo intervienen simultáneamente factores genéticos, condicionamientos ambientales y hábitos de vida. Más aún, estos factores no son independientes. Los avances de los conocimientos en Epigenética han demostrado la íntima interacción existente entre ellos.
 
El caso del sistema telómeros / telomerasa es un claro ejemplo de ello. Los telómeros (del griego telos, "final" y meros, "parte") son regiones de ADN no codificante, altamente repetitivas, características de los seres eucariotas, que se sitúan en los extremos de los cromosomas lineales, funcionando como una especie de capuchones protectores del material genético. Están implicados en aspectos biológicos tan importantes como la estabilidad de los cromosomas, la división celular, el tiempo de vida celular y la malignización. Fueron descubiertos, durante la década de los años 30, por Hermann Joseph Muller, Nobel del año 1946, no por ello, sino «por sus estudios acerca de la acción de los rayos X como productores de mutaciones y de la acción de las radiaciones sobre células».[ Desde entonces, se ha avanzado mucho en el conocimiento de los telómeros,  y en el año 2009 Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak obtuvieron el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre tales telómeros y la enzima telomerasa, que permite su alargamiento, su no degradación y, con ello, la conservación de la juventud celular. La telomerasa está presente sobre todo en células de la línea germinal, en tejidos fetales y en ciertas células madre poco diferenciadas. 
 
La relación del acortamiento de los telómeros con el envejecimiento celular quedó claramente establecida tras una investigación publicada en 1990 en la revista Nature  por un grupo de investigadores del Cold Spring Harbor Laboratory, de Estados Unidos. Las células a lo largo de su vida se dividen, envejecen, y en el transcurso del proceso la longitud de sus telómeros se acorta.  
 
MARÍA BLASCO
Nacida en Alicante, María Antonia Blasco Marhuenda, que dirigía el grupo de investigación sobre Telómeros y Telomerasa, en junio del año 2011, sucedió a Mariano Barbacid en la dirección del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. 
 
María Blasco se planteó, resolviéndolo brillantemente conseguir la solución para el anhelo que en vano venían persiguiendo desde hace largos años muchos científicos: disponer de un marcador adecuado para medir el envejecimiento celular e, incluso, la longevidad celular. Se pensaba que el objetivo debería estar estrechamente  relacionado con la longitud de los telómeros ya que con el envejecimiento se acortan, pero no era sólo eso.
 
El equipo de Blasco ha realizado estudios longitudinales en ratones, siguiendo a individuos concretos a lo largo de tiempo, midiendo la longitud de sus telómeros. Para ello, recogieron muestras periódicas de células sanguíneas de cada individuo, comprobando que los ratones que conseguían vivir más tiempo no eran los que tenían telómeros más largos a una edad determinada, sino aquellos en los que la velocidad de su acortamiento telomérico era menor. Elsa Vera, una de las autoras ha declarado que ´Lo que importa no es tanto tener los telómeros largos en un momento dado, sino la tendencia o evolución en su longitud a lo largo del tiempo´. 
 
Los ratones que acumularon más telómeros cortos (aberrantes) vivieron de media unas 105 semanas, mientras que los que presentaron una menor acumulación vivían una media de 140 semanas (un 33% más).  En orden a una extrapolación en humanos, hay que tener en cuenta que la velocidad de acortamiento de los telómeros en ratones es unas 100 veces superior a la de los humanos y que, aproximadamente, un ratón de 600 días (unas 86 semanas) equivale en términos de duración de vida a un humano de 60 años. 
 
FUTURO
Todo indica que, con ello, los científicos disponen por vez primera de una herramienta que puede permitir medir no sólo el estado de envejecimiento, sino también de un indicador general de salud y supervivencia e, incluso, de salud cognitiva y de longevidad.
 
Por otra parte, como la velocidad de acortamiento de los telómeros, que determina la del envejecimiento se afecta por los diversos factores ambientales o de hábitos de vida, ello permitirá en el futuro estudiar en cada caso el papel de tales factores en la determinación de cuánto tiempo y en qué estado de salud podemos llegar a vivir. 
 
Y, en esta vía de posibilidades el propio equipo de la Dra. Blasco, en la revista EMBO Molecular Medicine, publicaba recientemente otra investigación (`Telomerase gene therapy in adult and old mice delays aging and increases longevity without increasing cancer´) relatando su éxito mediante terapia génica logrando introducir, con una técnica novedosa, el gen de la telomerasa tanto en ratones adultos como en viejos, consiguiendo retrasar su envejecimiento e incrementar su longevidad sin que aumentase el peligro de sufrir cánceres, que es la amenaza mayor que hasta ahora han tenido todos los intentos de aumentar la actividad telomerasa.
 
Por último resaltar un aspectp práctico esperanzador. La empresa de biotecnología Life Length, fundada por María Blasco, la Fundación Marcelino Botín y la consultora Matlin Associates está encargada de explotar comercialmente, bajo licencia cedida del CNIO, las tecnologías que permiten conocer la longitud de la telomerasa celular y la previsión de división celular y sus derivaciones de envejecimiento y  expectativa de vida individual  según tales variables.
Más en:
http://dx.doi.org/10.1016/j.celrep.2012.08.023