Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Las marcas epigenéticas en el recién nacido pueden moldear las futuras capacidades de los niños

La epigenética es el conjunto de procesos, fundamentalmente químicos, que modifican la actividad de nuestros genes, de nuestro ADN, sin alterar su secuencia, es decir, la sucesión de bases o unidades (4) que constituyen nuestro material genético

Las marcas epigenéticas en el recién nacido pueden moldear las futuras capacidades de los niños
La epigenética  es el conjunto de procesos, fundamentalmente químicos, que modifican la actividad de nuestros genes, de nuestro ADN, sin alterar su secuencia, es decir, la sucesión de bases o unidades (4) que constituyen nuestro material genético. La epigenética liga medio ambiente y modos de vida con los genes. Por ejemplo, si en un lugar determinado existe una base Adenina y esta es metilada, la base sigue siendo la misma, Adenina, pero la metilación puede modular la expresión del gen al que pertenece esa base. Esto sería una transformación epigenética y lo interesante serían tres puntos, y que, como resultado, puede afectarse la expresión del gen correspondiente, la función de la proteína que codifica.
 
-Se trata de un proceso reversible
 
-La transformación epigenética puede transmitirse mediante la división celular o la reproducción sexual, afectando al futuro del individuo que la sufre o, incluso, a su descendencia
 
-Las modificaciones epigenéticas posibles de nuestro material hereditario son múltples, afectando al ADN y/o las histonas (proteínas de nustra cromatina) y/o la interacción ADN-histona.
 
La epigenética ha puesto de manifiesto que la calidad del ambiente o los hábitos de vida antes, después del nacimiento y en las primeras etapas de la vida puede afectar a la susceptibilidad a la obesidad o a sufrir diversas enfermedades metabólicas en la edad adulta.
 
La regulación epigenética de los genes por factores relacionados con el ambiente es un mecanismo por el que los factores ambientales pueden inducir cambios fenotípicos persistentes e intervenir en la plasticidad del desarrollo.
 
Por todo ello la identificación de marcadores epigenéticos en los recién nacidos puede ser extremadamente valiosa para evaluar los riesgos de enfermedades no transmisibles en el futuro y puede permitir la identificación de nuevas vías que influyen en el desarrollo posterior del niño.
 
Entre los muchos investigadores que trabajan en el mundo sobre este campo en el Centre for Biological Sciences de la Universidad inglesa de Southampton existe un grupo muy destacado que investiga la identificación de marcadores epigenéticos perinatales que afectan posteriormente al fenotipo, ya que la regulación epigenética de la función de genes se ha sugerido como un mecanismo por el que los factores ambientales durante la vida temprana pueden inducir cambios fenotípicos persistentes.
 
Así, la regulación epigenética es central para el control de la expresión génica, la regulación de la impronta genómica, la inactivación del cromosoma X, o la especificación celular. Los procesos epigenéticos también han sido implicados en el proceso de plasticidad de desarrollo, el mecanismo por el cual un organismo ajusta su trayectoria de desarrollo en respuesta a señales ambientales, con efectos a largo plazo sobre la expresión génica y el fenotipo.
 
Se ha comprobado que circunstancias tales como la restricción dietética global materna, los  suplementos de ácido fólico, la sobrealimentación neonatal, el suministro insuficiente de sangre intrauterina o el comportamiento maternal inducen cambios epigenéticos persistentes y cambios fenotípicos en la descendencia tanto en animales como en humanos.
 
El equipo investigador de la Universidad de Southampton también has demostrado que la existencia, en el cordón umbilical, al nacer, de una metilación de un sitio CpG en la porción promotora del gen RXRA predijo que se produciría más de un 25% de variación en la masa grasa de los niños afectados cuando tuviesen entre 6 y 9 años.
 
Estos hallazgos apoyan el paradigma de que las marcas epigenéticas pueden modular el fenotipo posterior por lo que la detección de estas modificaciones puede proporcionar marcadores predictivos útiles de fenotipo posterior, lo que evaluar los individuos en riesgo de enfermedades futuras no transmisibles y puede permitir actuaciones correctivas adecuadas.
 
Los investigadores, en un reciente artículo, publicado en la revista International Journal of Epidemiology han evidenciado que los llamados “procesos epigenéticos’ influyen en el desarrollo del cerebro y tienen una influencia importante en la capacidad posterior del niño para aprender y en su rendimiento cognitivo.
 
En la investigación se partió de muestras del tejido del cordón umbilical al nacer y se investigaron ciertas marcas epigenéticas en un gen clave para el desarrollo del cerebro, el HES1, que estaban vinculados a la capacidad del niño para aprender y su rendimiento cognitivo en edades de 4 y 7 años. Los estudios se realizaron sobre dos grupos de niños en Southampton, Reino Unido y en niños de Singapur y se asociaron con aspectos de comportamiento socialmente perturbador que clásicamente se han relacionado con un rendimiento escolar reducida. Según el Profesor Keith Godfrey, un miembro del equipo de investigación “Hasta la fecha, el foco principal de la investigación para identificar lo que determina la capacidad de un niño para aprender habían sido las influencias que actúan después del nacimiento. Los fuertes vínculos entre las marcas epigenéticas en el nacimiento y la capacidad del niño para aprender apuntan a una influencia mucho mayor del desarrollo del cerebro antes del nacimiento que lo reconocido previamente. La investigación está ahora avanzando en la definición de cómo el estilo de vida de la madre y el bienestar emocional durante el embarazo pueden alterar los procesos epigenéticos en el bebé antes de nacer y ello podría conducir a nuevos enfoques para disminuir las disparidades en el rendimiento escolar más tarde”.
 
Más en:
 
http://goo.gl/xaVcfz