Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Las plantas pueden sentir

Aristóteles creía que las plantas poseían alma; Charles Darwin que tenían alguna especie de sistema nervioso y, en cierta ocasión, llegó a tocar el fagot ante su mimosa púdica buscando (sin éxito) que se moviesen sus hojas. Goethe (además de poeta era botánico) pensaba que las plantas escondían un conjunto espiritual. El gran pionero de la biofísica Sir Jagadish Chandra Bose, concluyó de algunas experiencias que la música favorecía el crecimiento de las plantas, que eran capaces de tener ciertos sentimientos

Las plantas pueden sentir
::Alex

 

Aristóteles creía que las plantas poseían alma; Charles Darwin que tenían alguna especie de sistema nervioso y, en cierta ocasión, llegó a tocar el fagot ante su mimosa púdica buscando (sin éxito) que se moviesen sus hojas. Goethe (además de poeta era botánico) pensaba que las plantas escondían un conjunto espiritual. El gran pionero de la biofísica Sir Jagadish Chandra Bose, concluyó de algunas experiencias que la música favorecía el crecimiento de las plantas, que eran capaces de tener ciertos sentimientos. 
 
CLEVE BACKSTER
Al respecto, es destacable el desarrollo de la teoría de la `percepción primaria´, sobre la biocomunicación de plantas y animales, enunciada por Cleve Backster, hace más de medio siglo, usando un polígrafo, un detector de mentiras, cuyo parámetro principal depende de la resistencia galvánica de la piel. Un día,  Backster colocó los electrodos de su detector sobre una hoja de una planta de drácena y regó la planta, esperando que el galvanómetro (por el mayor contenido de agua) indicara una resistencia más baja a la corriente eléctrica, pero ocurrió lo contrario. 
 
Backster se planteó si la planta podía “sentir”. Intentó quemar, con su encendedor, una hoja sobre la cual situó los electrodos. Su sorpresa fue que en el momento en que tomaba su decisión,  aún antes de extraer el encendedor de su bolsillo, la aguja registradora señaló una mayor conductividad superficial, un “sufrimiento”, con perfil gráfico análogo al correspondiente al de un ser humano ante una amenaza. 
 
A partir de ahí multitud de experiencias diferentes con instrumentos refinados reafirmaron la conclusión de Backster de que las plantas percibían algunos sentimientos humanos o de otros seres, que tenían una especie de memoria, y que poseían algo como sentimientos hacia su dueño. En su libro `Percepción Primaria´ (2003) expuso ampliamente su teoría, también glosada en el libro “La vida secreta de las plantas” (2007), de Tompkins y Bird.
 
Pero, ¿qué dice la ciencia? La respuesta no es unánime ni clara. Algunos experimentos fueron confirmados posteriormente por otros científicos y hace años la revista “La Recherche” publicaba un artículo recopilatorio positivo. Pero otros resultados fueron negativos y hace unas tres décadas aparecieron diversos artículos críticos en importantes revistas científicas. 
 
Dejando aparte todo ello, la pregunta pertinente es: ¿cómo se comunican las plantas con el mundo externo?, ¿cuáles son sus sentidos? Revisaremos sólo aspectos plenamente demostrados científicamente, como los destacados recientemente en la revista New Scientist, por Daniel Chamovitz.
 
VISTA Y TACTO
Las plantas estimulan nuestros sentidos. Carecen de nariz, ojos, oídos, boca o piel, pero de algún modo podemos hablar de su vista, olfato, tacto, oído o gusto. Ellas también son sensibles. 
 
VISTA. Como ironizaba el Dr. Nam-Hai Chua, de la Universidad Rockefeller de Nueva York, “las plantas también han de levantarse por las mañanas”, siendo capaces de reconocer las características de la luz: intensidad, calidad, dirección y periodicidad.  Evidentemente, las plantas responden a la luz, a fin de ajustar su desarrollo y optimizar su crecimiento y supervivencia, pero ¿cómo reconocen a los rayos luminosos? De modo similar a los seres humanos, mediante moléculas fotorreceptoras que cubren un espectro luminoso aún más amplio que el nuestro. Las dos familias principales de fotorreceptores proteínicos vegetales son los fitocromos y los criptocromos. Los diferentes tipos de fitocromos existentes facilitan a las plantas el cálculo de la calidad de la luz, y ello es vital para su competencia respecto a las vegetaciones próximas. La sensibilidad de los criptocromos a ciertas longitudes de onda facilita la distinción entre día y noche, la longitud del día, la cantidad de luz, su dirección, etc. Los fitocromos y criptocromos participan en multitud de procesos importantes en la vida vegetal. Dos ejemplos: 1. Cuando la semilla germina y la plántula emerge del suelo, los fitocromos provocan el salto alimenticio desde la situación heterotrófica (a partir de las reservas) a la fototrópica (energía luminosa); 2. Cuando la planta ha de detener su crecimiento vegetativo y comenzar el desarrollo floral son los criptocromos los activadores enzimáticos de la síntesis de pigmentos que, a su vez, controlan a diversos genes necesarios para el proceso.
 
TACTO. 
Aunque todas las plantas sienten de algún modo, en ciertos casos el resultado es espectacular. Así sucede con las atrapadoras de insectos, pertenecientes a varios órdenes de dicotiledóneas. Un caso sofisticado: las hojas detectan el compuesto volicitina en la saliva de un insecto y como respuesta producen ciertos compuestos aromáticos volátiles que se fijan al insecto, atrayendo a las hembras de ciertas avispas que ponen sus huevos sobre las orugas. Cuando nacen estas avispas matan al insecto. En algunas plantas “vegetarianas”, las propiedades de la superficie de sus raíces hacen que, en algunas, esas raíces crezcan diferencialmente para aprovecharse de sustancias como nitratos, ATP, agua, minerales, etcétera.
 
OTROS SENTIDOS
OIDO. Ya nos hemos referido anteriormente a las experiencias de Backster y a quienes piensan que la música influye en el crecimiento de una planta. En un campo más científico, se ha comprobado su sensibilidad a las vibraciones de insectos, como el zumbido de una abeja o el latido del ala de un áfido. Recientemente, en la revista New Phytologist investigadores suizos publicaron que habían grabado las vibraciones ultrasónicas que emanan de los árboles de pino y roble durante una sequía, tal vez como aviso a otros árboles para prepararse para condiciones secas. 
 
OLFATO. Hace casi un siglo que investigadores del Departamento de Agricultura de EE.UU. comprobaron que el gas etileno inducía la maduración de la fruta verde. Hoy sabemos que todas las frutas maduras emiten etileno, que pueden “oler”, respondiendo con su maduración. Esto garantiza no sólo que una fruta madure uniformemente, sino también que las vecinas maduren coordinadamente y produzcan más etileno que lleva a una cascada de maduración. Como el etileno es una hormona vegetal que regula muchos
procesos, ello acarrea otras ventajas, como la coordinación del cambio de color de las hojas en el otoño. 
 
La enredadera parásita llamada cuscuta, no posee casi clorofila, por lo que para alimentarse tiene que chupar la savia azucarada de otras plantas. ¿Cómo distingue a sus víctimas? Por el olfato. La capacidad de reconocer olores también ayuda a  comunicarse a las plantas. Hace unos años, una investigación demostró que los árboles sanos, resistentes, en una zona de infestados por cierta oruga, lo eran debido a que sus hojas contenían productos químicos que procedían de otros árboles y eran desagradables para las orugas, protegiéndolas de las mismas. 
 
GUSTO. Por el gusto se reconocen sustancias en disolución. En las plantas está íntimamente relacionado con el olfato (sustancias volátiles). Un ejemplo: algunas plantas atacadas por patógenos emiten la sustancia jasmonato de metilo, un gas, no muy activo sobre ellas. Pero cuando se difunde a través de los estomas (poros de la superficie de las hojas) se transforma en ácido jasmónico, soluble en agua, reconocido por un receptor específico celular que activa las respuestas de defensa de la hoja.  Las plantas poseen receptores para diferentes moléculas solubles. Por ello, lo lógico es que en las plantas el gusto se localice en sus raíces, situadas en medios húmedos. Diversos experimentos han demostrado las capacidades de las plantas de emitir mensajes (por ejemplo, en situación de sequía) recogidos y “gustados” por las raíces de otras plantas próximas.
 
Por todo ello, comprendamos mejor que algunos monjes tibetanos antes de ingerir su comida, incluso la vegetal, tengan unos momentos de recogimiento pidiendo perdón por el acto.
Más en:
http://www.newscientist.com/special/plant-senses