Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¿Cuánto de azar tiene la evolución?

Mientras algunos biólogos creen que la evolución es un proceso determinista, de modo que ambientes similares finalizarán con producir resultados similares, otros defienden que su curso puede seguir caminos impredecibles de modo que partiendo del mismo punto de partida se pueden llegar a resultados muy diferentes. Steph

Mientras algunos biólogos creen que la evolución es un proceso determinista, de modo que ambientes similares finalizarán con producir resultados similares, otros defienden que su curso puede seguir caminos impredecibles de modo que partiendo del mismo punto de partida se pueden llegar a resultados muy diferentes. Stephen Jay Gould es el científico más conocido defensor de esta última postura.
 
Recientemente un conocido biólogo, John Tyler Bonner publicó un libro muy interesante Randomness in Evolution (El azar en la evolución) se hace la afirmación audaz y provocativa que cierta diversidad biológica puede ser explicado por algo más que la selección natural donde  atribuye a la enorme y perdurable influencia de la selección natural de Darwin, el que haya sido ensombrecida en cierta medida la importancia del azar. Bonner muestra con múltiples ejemplos que los efectos de la aleatoriedad difieren en los organismos de diferentes tamaños, y que ello es tanto más importante en cuanto los organismos son de menor tamaño.
 
Otra inteligente aproximación al tema la plasmó el gran biólogo español, residente en Estados Unidos, Francisco J. Ayala en un libro apasionante Darwin y el diseño inteligente. En palabras suyas “en la evolución hay algunos procesos en los que el azar juega un importante papel. La mutación se da al azar, en el sentido que las mutaciones ocurren independientemente de su resultado sobre el rendimiento del organismo – es por eso por lo que la mayoría de las mutaciones son perjudiciales (y eventualmente eliminadas por la selección natural)… La selección natural no es un proceso azaroso, y es el principal proceso que explica la adaptación de los organismos y su diversidad”. Por ello Ayala opina que la evolución y las creencias religiosas son perfectamente compatibles, pero no así el creacionismo, que haría de Dios el primero y mayor abortista. También critica duramente al Diseño Inteligente, al que no considera ciencia, ya que desde el punto de vista teológico sería cercano a una blasfemia, al poner en manos de Dios una creación llena de imperfecciones.