Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Coma pescado y su bebé será más inteligente

En varias ocasiones, desde estas mismas páginas, hemos alertado contra la generalización demasiado ligera de los resultados obtenidos en las investigaciones de tipo epidemiológico muy basadas en correlaciones estadísticas. Por ello, dado el tipo de trabajos que contempla, el título de hoy puede parecer pretencioso aunque realmente son numerosas las investigaciones de los últimos dos años, tanto epidemiológicas como clínicas experimentales que están coincidiendo en los grandes beneficios que puede reportar a los futuros bebés la ingesta por las embarazadas de cantidades adecuadas de ácidos omega-3, muy abundantes en ciertos pescados.

Coma pescado y su bebé será más inteligente
Álex

 NUTRIMENTHE

Algunos de esos resultados se derivan del desarrollo del programa NUTRIMENTHE Grant Agreement nº 212652), un proyecto financiado por la Comisión Europea a través del 7º Programa Marco. Tiene una duración de 5 años, una asignación de seis millones de euros, 20 instituciones o centros europeos participantes y la coordinadora del mismo es la profesora Cristina Campoy, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada. Se fundamenta en las evidencias de que las primeras etapas nutricionales pueden afectar al rendimiento posterior mental, a través de la dieta de las madres, los lactantes y los niños. Si ello es cierto, tendría implicaciones importantes en el desarrollo de políticas y prácticas de salud pública, en nuestra comprensión de la biología humana, en el desarrollo de productos alimenticios, etc. Sin embargo, hasta la fecha, buena parte de las evidencias procedían de animales o eran estudios retrospectivos o de intervención nutricional a corto plazo en los seres humanos.

De ahí el proyecyo NUTRIMENTHE, que pretende mejorar nuestros conocimientos mediante el estudio de la función, mecanismos, riesgos y beneficios de nutrientes específicos y componentes de los alimentos sobre el rendimiento mental de los niños, en varios rangos de edad que van desde la fetal a la niñez madura. Los nutrientes que NUTRIMENTHE está abordando incluyen ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFAs), minerales (hierro y zinc) y vitaminas B, que se saben están muy relacionados con la función mental. El proyecto fue galardonado, en el año 2009, por DIARIO MÉDICO, con el primer premio a la mejor idea sanitaria.

Aunque el proyecto se encuentra en realización ya se conocen y se han publicado resultados interesantes como los siguientes:

. Ácido fólico. Su administración en los primeros tres meses de embarazo reduce los problemas de comportamiento de los niños de 18 meses; los folatos influyen directamente en el desarrollo y crecimiento cerebral.

. Alimentación materna. Beneficia el desarrollo del niño

. LC-PUFAs. Su situación, antes de la semana 20 de embarazo influye sobre el desarrollo neurológico del niño.

. Ácidos omega-3, en especial el DHA o ácido docosahexanoico. Efectos positivos de gran interés sobre los niños, que comentamos separadamente.

.Las variantes genéticas individuales pueden modificar notablemente los efectos anteriores para cada individuo.

OMEGA-3

De su descripción y funciones biológicas nos hemos ocupado con anterioridad en esta sección (consulte el canal CIENCIA Y SALUD de La verdad digital). Sólo recordaremos que se denominan esenciales porque no los sintetizan nuestras células y por ello hemos de tomarlos en la dieta, Son el punto de partida de otras moléculas imprescindibles para la vida celular. Especialmente importantes son el ácido eicosapentaenoico (EPA, 20 carbonos y 5 insaturaciones o enlaces dobles) y docosahexaenoico (DHA, 22 carbonos y 6 insaturaciones), mientras que el ácido alfa linolénico (18 carbonos y 3 insaturaciones), precursor del EPA y DHA, que está presente en aceites vegetales, no logra los mismos efectos biológicos, por el bajo grado de transformación en el organismo hacia ácidos grasos poliinsaturados de cadenas más largas (LC-PUFAs). Concretamente, el DHA es un componente celular estructural muy importante, sobre todo en las membranas de las células del cerebro, donde se acumula durante el desarrollo.

Están descritos numerosos efectos positivos posibles con la ingesta de suplementos de omega-3. Sólo nos referiremos a mujeres embarazadas y a investigaciones muy recientes y que hayan aparecido en revistas médicas prestigiadas. Como la publicada en su número de septiembre por la revista Pediatrics por investigadores de la Universidad de Emory, estudiando a 1.100 mujeres embarazadas y 900 niños alimentados maternalmente. Concretamente se suministraron a las mujeres 400 mg de DHA (o un placebo, en los controles) desde las 18 semanas de la gestación hasta el alumbramiento. Los niños fueron estudiados con diversos parámetros a diferentes edades, con claras mejoras para los nacidos de madres suplementadas con omega-3: Al nacer: 100 gramos más de peso; al mes de edad: menores resfriados y más leves; a los 3 y 6 meses de edad: menor periodo de tiempo enfermos; a los 18 meses 0,75 cm más altos.

Casi simultáneamente, en la revista Am. J. Clin. Nutr, una investigación canadiense ha proporcionado, por primera vez, pruebas neurofisiológicas y neuroconductuales de los beneficios de la ingesta prenatal de ácidos omega-3 sobre la función de la memoria en la época escolar de los niños, evaluada según cinco diferentes parámetros objetivos escogidos.

Otro posible efecto de los ácidos omega-3 fue también objeto de investigación en Canadá y su publicación es reciente en la revista The Journal of Pediatrics. Se demostraba el efecto beneficioso de la ingesta prenatal de DHA durante la gestación en relación con la función del sistema visual a edad escolar, estudiada mediante técnicas de potenciales evocados.

Globalmente, hechos como los anteriores, explican que la Regulación de la Comisión Europea nº 440/2011 acabe de incluir que “la ingesta de DHA durante el embarazo contribuye al desarrollo cerebral normal del feto y de los bebés alimentados maternalmente” y “al desarrollo visual del feto y de los bebés alimentados maternalmente”

CONSEJOS

Hay que tener cuidado con los reclamos comerciales de los alimentos enriquecidos con omega-3. Lo que interesa es ingerir unos 400 mg diarios de DHA y EPA. Sin embargo muchos alimentos son simplemente “enriquecidos” con aceites vegetales que sólo contienen (y a veces cantidades muy pequeñas) ácido linolénico y casi nada o nada de DHA y EPA.

Las fuentes más ricas en Omega-3 son los peces de agua fría como el salmón y los pescados azules. Las alternativas vegetales las encontramos algunas semillas como las de Salvia sclarea, chía o salvia hispánica, lino y las semillas de calabaza, Sacha Inchi, una variedad de maní de origen amazónico, semillas de cáñamo, nueces, etc

Algunas personas se resisten a ingerir los aceites de pescado por temor a su posible contaminación mercúrica. Por ello otra opción interesante es adquirir alguno de los preparados farmacéuticos existentes o, más simplemente, en algunos supermercados de cadenas alemanas ofrecen cajas económicas (unos 3 euros) con 60 perlas de ácidos omega-3. Dos perlas contienen aceite de pescado que poseen 330 mg de EPA y220 mg de DHA, que, supuestamente, han pasado los correspondientes controles de calidad y están exentas de mercurio.

Más en:

http://www.nutrimenthe.eu