Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Los flavonoides y la hipertensión

De acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países desarrollados, siendo lahipertensión arterial (HTA) su principal factor de riesgo, confirmando, con ello, que la HTA constituye un problema mundial de salud pública

Los flavonoides y la hipertensión
De acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países desarrollados, siendo lahipertensión arterial (HTA) su principal factor de riesgo, confirmando, con ello, que la HTA constituye un problema mundial de salud pública.
 
Afortunadamente, durante las últimas décadas, se han logrado avances significativos en el tratamiento de la hipertensión mediante diversos procedimientos como el uso de inhibidores del sistema renina-angiotensina, bien con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antagonistas de los receptores de angiotensina II de tipo 1 (ARA II), diuréticos, betabloqueantes o bloqueantes de los canales de calcio, etc.
 
Por otra parte, cada día es mayor el interés de la población por la utilización de sustancias naturales que permitan luchar contra las diversas patologías, bien en solitario o acompañando a tratamientos farmacológicos tradicionales. Ello ha hecho que los supermercados, farmacias, parafarmacias, herbolarios, etc. estén inundados de alimentos y productos complementarios en los que la presencia de algunas sustancias naturales se ofrece como panacea de muy diversas disfunciones, muchas veces sin que exista la adecuada base científica.
 
Entre esas sustancias, los flavonoides aparecen siempre con un papel preponderante y benéfico. Y, efectivamente, un cierto de estudios epidemiológicos observacionales han examinado la asociación entre la ingesta de alimentos ricos en polifenoles y flavonoides, con el desarrollo y la evolución favorable de ciertas enfermedades crónicas y, en general, hay evidencia epidemiológica que muestra que una mayor ingesta de flavonoides se asocia con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
 
De forma general, los flavonoides constituyen los pigmentos responsables de colores otoñales y de los tonos amarillo, naranja y rojo en flores y alimentos, Se encuentran en frutas, verduras, nueces, semillas, hierbas, especias, flores, tallos así como en el té y vino tinto. Son componentes muy destacados de  los frutos cítricos y de otras fuentes de alimentos que consumimos regularmente los humanos.
 
Sin embargo, desde el punto de vista científico de su acción la situación es más compleja. Los flavonoides, cuyo nombre deriva del latín ’flavus’ (amarillo), son la subclase de polifenoles más abundante del reino vegetal, tanto que se dividen en 6 familias químicas diferentes, que incluyen a más de 5.000 flavonoides concretos caracterizados hasta ahora. Por ello, la generalización es peligrosa pues el efecto fisiológico de un flavonoide o un grupo de ellos puede no ser similar e, incluso, ser antagónico al de otros flavonoides diferentes
 
Retornemos a la hipertensión. Desde hace unos pocos años se han venido publicando algunos estudios epidemiológicos que asocian una menor incidencia de cáncer y de enfermedades cardiovasculares con una mayor ingesta de flavonoides. Pero aparte de los datos epidemiológicos y estadísticos es preciso profundizar científicamente en el tema. Es en este contexto de aclarar científicamente qué flavonoides pueden tener efecto en la reducción de la HTA en el que ha tenido lugar en los últimos años un interesantísimo trabajo de investigación que se materializa esta semana con la excelente tesis doctoral realizada en la Facultad de Medicina de Murcia por parte de María Dolores Paredes Carreras, en una excelente  conjunción entre Academia e Industria, como ejemplariza el que sus directores sean  Joaquín García-Estañ, catedrático de Fisiología y María Clara Ortiz Ruiz, profesora titular de Fisiología, junto con Julián Castillo Sánchez, director de I+D+i de la empresa Nutrafur S.A.
 
El título de la investigación es “Efecto de los flavonoides sobre la función endotelial en ratas con hipertensión arterial” y ha consistido en estudiar una serie de extractos de flavonoides previamente caracterizados, y presumiblemente interesantes, como son: apigenina, diosmina, extracto de limón, extracto de pomelo + naranja amarga o extracto de cacao, comparándolos con el fármaco captocril y usando como modelo experimental ratas y dosis de flavonoides en cada uno de los tratamientos, en base a un criterio objetivo de potencial posterior aplicación en humanos.
 
Los animales de experimentación hipertensos pertenecían a dos grupos diferentes: Uno de ellos a los que se les inducía la hipertensión químicamente mediante un inhibidor de la enzima óxido nítrico sintetasa, y otro denominado SHR, es decir, ratas con hipertensión espontánea. Los diseños experimentales, complejos, con los adecuados controles, tratamientos diferentes y duraciones variable contaron con el control exacto de multitud de parámetros bioquímicos, metabólicos y fisiológicosc conduciendo a una serie de conclusiones interesantes y esperanzadoras, en cuanto a su posible extrapolación a situaciones humanas.
 
Como resumen general destaca que, efectivamente, existe un efecto beneficioso de los flavonoides sobre la función endotelial en ratas hipertensas, por lo que se deberían realizar estudios adicionales que validen su eficacia en pacientes humanos hipertensos. Los tratamientos son eficaces ya que reducen la presión arterial, la proteinuria y mejoran la disfunción endotelial, la excreción renal de sodio y la biodisponibilidad del óxido nítrico.
 
Entre los múltiples resultados es destacable que para reducir la presión arterial el mejor tratamiento fue el del extracto de pomelo; para la función renal el extracto de cacao para el grupo L-NAME; para el balance de sodio el extracto de limón y para la función vascular, el extracto de limón. Globalmente, teniendo en cuenta estos y otros múltiples resultados así como la composición de los diferentes extractos, se puede afirmar que el mejor tratamiento general es el que corresponde a la flavona apigenina y que los efectos beneficiosos son parcialmente debidos a la mejora de la función vasodilatadora, dependiente del endotelio y del óxido nítrico.
 
¿Qué es la apigenina?. La apigenina constituye uno de los compuestos flavonoides más ubicuos en el reino vegetal, siendo abundante en frutas y verduras comunes tales como manzanilla, perejil, apio, cebollas, y otros condimentos y es un flavonoide que ya ha demostrado en otros múltiples estudios previos, una gran capacidad antiinflamatoria.
 
Se le han atribuido también otra gran variedad de actividades farmacológicas incluyendo efectos hipotensivos, antiespasmódicos y antidiarreicos, antimutagénicos, antiproliferativos, antiprogresivos y anticarcinogénicos. Además, parece mostrar una interesante potencialidad como agente quimiopreventivo. En los últimos años, se han podido establecer algunos de los mecanismos para la prevención y terapia del cáncer mediado por medio de la apigenina incluyendo la actividad estrogénica/antiestrogénica, actividad antiproliferativa, inducción de la detención del ciclo celular y la apoptosis, prevención de la oxidación, regulación del sistema huésped inmune y cambios en la señalización celular.
 
La apigenina empleada en la investigación comentada, es una molécula de elevada pureza, obtenida a través de varias etapas a partir de frutos inmaduros de pomelo por la empresa Nutrafur, S.A. de Alcantarilla.