Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Tsukuba, ciudad de la ciencia

Para comprender las causas del llamado milagro japonés, una de las claves primordiales es la apuesta decidida por la Ciencia y la Tecnología que, en su momento hicieron los gobernantes y los industriales japoneses

Para comprender las causas del llamado milagro japonés, una de las claves primordiales es la apuesta decidida por la Ciencia y la Tecnología que, en su momento hicieron los gobernantes y los industriales japoneses.
 
Una de las experiencias más positivas la ha constituido la construcción y puesta en marcha de una verdadera Ciudad de la Ciencia, Tsukuba, que comenzó a ser diseñada en los años 60 a fin de proporcionar un nuevo y enriquecedor ambiente de investigación que promoviese la ciencia avanzada y la tecnología que habrían de impulsar la economía japonesa. De ese modo, en 1970 quedó establecida el Acta de Construcción escogiendo una zona de 28.560 hectáreas cercana al lago Kasumigaura, a una distancia de 60 km de Tokio.
 
La primera fase del proyecto, con una inversión superior a un billón de pesetas, finalizó, con todo éxito, en 1986, desde las difíciles primeras negociaciones para comprar los terrenos a miles de diversos propietarios hasta llegar a una realidad perfectamente planificada, en la que se ubican 47 grandes instituciones científicas nacionales, con más de 6.500 investigadores de los que más del 40% poseen un doctorado. 
 
Unos tratos privilegiados tienen la Universidad de Tsukuba y otros centros de enseñanza y adiestramiento superior, entre los que se encuentran el Laboratorio Nacional de Física de Alta Energía, el Centro de Desarrollo Espacial, el Centro Nacional de Investigación para la Prevención de Desastres, el Instituto Nacional de Ingeniería Agrícola, etc. La zona de instalaciones científicas y alojamientos cubre 2.700 hectáreas y en ella viven unas 50.000 personas, aunque en el total de la zona central y periférica habitan cerca de 200.000 personas.
 
El desarrollo de las áreas comerciales, educativas y recreacionales se fue realizando con suficiente anticipación, con calles con seis vías, laterales, carril de bicicletas, etc., y con más de 10 metros cuadrados de parques y zona verde por cada habitante, gracias a los 93 parques y zonas verdes que rodean la zona. Siete jardines de infancia, ocho escuelas primarias y nueve institutos se fueron inaugurando de acuerdo con las necesidades y siguiendo, a veces, programas educativos especiales en conexión con la Universidad a la que se adosó un excelente hospital universitario, aparte de otros establecimientos sanitarios. Cada residencial cuenta con las zonas comerciales y culturales necesarias.
 
La interacción entre un gran número de investigadores situados mu próximos para favorecer las discusiones y contactos precisos hace que puedan aprovecharse al máximo las instalaciones existentes. Así, para el estudio y prevención de los terremotos, se utiliza una gran plataforma hidráulica de 15 x 15 metros sobre la que se sitúan edificaciones de hasta ocho plantas. En Física de altas energías se usa un acelerador colisionador electrón-positrón de 30.000 millones de electrón-volts y un acelerador lineal de electrones de 500 millones de electrón-volts. Los investigadores en acústica tienen a su disposición la habitación con las mejores instalaciones específicas existente en el mundo, etc.
 
Como es lógico, la acumulación de inteligencias ha hecho que numerosas instituciones privadas se hayan instalado en parques científicos y tecnológicos situados en la periferia de la ciudad científica: el parque científico Norte de Tsukuba con 17 empresas, el parque Oeste con 15 empresas y el Tecnoparque Toyosato, con unas 30 empresas, así como otros varios más previstos, que proporcionan varios miles de puestos de trabajo alta mente cualificados.
 
Los diferentes centros gubernamentales de investigación y ciencia de la ciudad científica de Tsukuba consumen un porcentaje superior al 40% del total del presupuesto para ciencia del Ministerio japonés de Educación, Ciencia y Cultura, cuya cuantía prevista para el próximo año de 1991 alcanza el equivalente a cerca de 150.000 millones de pesetas. La Astronomía y la Ciencia espacial son las partidas que reciben más incrementos porcentuales respecto a ejercicios anteriores, debido a dos proyectos específicos que se pretende real iza r. Por un lado, la construcción en los próximos ocho años de uno de los telescopios infrarrojos ópticos más grandes del mundo, en Hawai, con un diámetro de espejo de ocho metros. Por otra parte, tras el éxito de una primera misión, va a comenzar una segunda misión a la Luna, a través de la construcción de un satélite lunar para ser lanzado en 1996 y que depositará sobre la superficie lunar varios sismómetros para detectar y registrar los posibles terremotos lunares.
 
Dentro del presupuesto global para ciencia del Ministerio japonés de Educación, Ciencia y Cultura es muy significativo que el 25% del total, o sea, el equivalente a unos 35.000 millones de pesetas, correspondan a la partida donaciones de las industrias lo que es un claro exponente de la apuesta que la industria japonesa tiene realizada por la ciencia y la tecnología.