Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El triunfo de Jimmy Carter

En Europa y especialmente en algunos sectores de la sociedad española, existe una imagen estereotipada sobre los Estados Unidos de América y sus habitantes

En Europa y especialmente en algunos sectores de la sociedad española, existe una imagen estereotipada sobre los Estados Unidos de América y sus habitantes. Esta imagen, algo desdeñosa y a veces teñida de cierta superioridad por parte del enjuiciador, es la que de algún modo fue adjudicada al presidente Jimmy Carter, el presidente de los cacahuetes. Pero los estereotipos suelen ser falsos y de hecho, en muchos ciudadanos americanos existe un gran altruismo y preocupación generosa por cooperar a paliar los males de nuestra sociedad a través de esfuerzos individuales o colectivos, patrocinios de empresas, fundaciones y organizaciones beneméritas. Siguiendo esta tradición, tras ser el 39 presidente USA, en 1981, Jimmy Carter fundó en Atlanta, Georgia, el Centro Carter como organización benéfica con la misión de "resolver conflictos, promover la democracia, preservar los derechos humanos, MEJORAR LA SALUD y luchar contra el hambre en el mundo". Uno de los proyectos del Centro, el proyecto Global2000 Inc., se destinó específicamente a ayudar a los habitantes del mundo subdesarrollado a romper el ciclo de pobreza y miseria que ocasionan el hambre y la enfermedad.
Tras una visita realizada a Pakistán en 1986, Carter quedó profundamente impresionado ante el espectáculo que representaban las víctimas de la infección ocasionada por el gusano de Guinea, cuya denominación científica es dracunculosis o dracontiasis, con apariencia tal como los de un largo gusano hembra de cerca de 1 metro de longitud que lentamente va saliendo del interior del cuerpo de un niño a través de una abertura entre dos dedos de un pie o de entre los pechos de una joven chica embaraza­ da.
En el papiro egipcio Ebers del 1550 a.C. ya se describía en términos médicos cómo enrollar a esos gusanos alrededor de un bastoncito para hacerlos salir del cuerpo. Cuando en la Biblia se relatan las "fieras serpientes" que atacaron a los seguidores de Moisés acampados a la orilla del mar Rojo, sin duda también se refiere a la misma dracontiasis. La confirmación de que la dracunculosis era frecuente en el antiguo Egipto quedó demostrada tras el hallazgo, en 1980, de un gusano de Guinea calcificado en una momia de una joven de 13 años de edad con ambas piernas amputadas, posiblemente tras un intento fracasado de combatir la gangrena que le ocasionó la enfermedad. Plutarco, Galeno, el cirujano bizantino Leónidas y otros muchos escritores antiguos describieron la enfermedad y es seguro que el animal que rodea la vara de Esculapio, patrono de la Medicina, no se trata de una serpiente sino de un gusano de Guinea, denominación extendida a partir de 1611 debido a la abundancia de esta epidemia entre los africanos de la costa occidental de Guinea (actual Nigeria).
A pesar de las mejoras sanitarias logradas en el siglo XX, la realidad en 1980 era que la dracunculosis estaba ampliamente extendida en 19 países africanos, la India y Pakistán; que la enfermedad afectaba anualmente a más de 10 millones de personas; que su prevalencia superaba el 50% en algunas comunidades, y que causaba graves complicaciones a los afectados: pruritos, vómitos, diarreas, gangrenas, incapacidad para el trabajo, etc. La infección se realiza en los humanos a través del nematodo Dracunculus medinensis y aunque el gusano macho mide solo unos 2 centímetros, la hembra puede alcanzar un metro de longitud. Las larvas de hembra, tras alcanzar el interior del cuerpo, se desarrollan en las cavidades corporales durante casi 12 meses y posteriormente emigran al tejido subcutáneo, preferiblemente a las piernas, emergiendo a través de una ampolla epidérmica con pápula central, que al estallar deja en libertad a numerosas larvas que escapan del gusano hembra y pasan al agua, donde un pequeño crustáceo tal como la pulga de agua, del género Cyclops, ingiere esas larvas y se constituye en huésped intermediario hasta que los crustáceos son ingeridos por los humanos al beber agua contaminada de pozos, etc.
Indudablemente la lucha contra la enfermedad pasa por el saneamiento del agua de bebida. En 1986 la OMS declaró que la dracunculosis debería ser la segunda gran enfermedad infecciosa a erradicar en el mundo, tras la viruela, que se había conseguido eliminar en 1977. En ese mismo año de 1986 Jimmy y Rosalynn Carter decidieron que ésta fuese una de las misiones principales del proyecto Global2000, sumándose a los deseos de los ministros de Sanidad africanos y de la propia OMS de que la erradicación fuese afectiva antes de 1995. A tal fin asumieron una gran responsabilidad en una actuación específica en zonas endémicas de Pakistán ayudando a proyectos de saneamiento de aprovisionamientos acuosos. La Unicef también realizó esfuerzos valiosos desde 1987 en varios países africanos y tras una reunión especializada en Accra, en 1988, a la que asistieron los esposos Carter, se intensificaron las ayudas, que ese año ya representaron para el Global2000 más de 10 millones de dólares. Junto con algunos científicos, Jimmy Carter gestionó ante la gran multinacional Du Pont de Nemours que intentasen desarrollar un filtro para el agua capaz de eliminar las larvas del nematodo. Pronto estuvo disponible ese filtro especial de nylon ultrafino reutilizable, y en 1990 la compañía fue capaz de donar varios millones de unidades de estos filtros para las diversas campañas de erradicación. Otra industria americana, la Cyanamid Co., también en 1990, donó al Centro Carter suficiente cantidad del larvicida Abate, de producción propia, para cubrir las necesidades previsibles hasta 1995. La Unicef se hizo cargo del transporte hasta los destinos específicos.
Gracias a todas estas actuaciones la enfermedad va erradicándose rápidamente en los países afectados y el número de casos se ha reducido aproximadamente a la quinta parte en los últimos 4 años, con lo que se considera alcanzable su erradicación total en el 1995 viéndose libres de esa plaga millones de personas merced a los esfuerzos de organismos internacionales, empresas multinacionales, generosidades individuales, etc. De un modo especial ello también constituye un triunfo, un gran triunfo, para los propósitos de Jimmy Carter de ser útil a la humanidad por medio de su Centro Carter.