Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La salud de la biociencia española

En este final de siglo que estamos viviendo están consiguiéndose espectaculares avances en las Ciencias de la Vida, así como en áreas tales como la Microelectrónica y la Física Nuclear, cuyas inmediatas y futuras consecuencias causarán un gran impacto en la calidad de vida de nuestra sociedad y de sus miembros en diversos campos concretos: comunicaciones, energía y salud

En este final de siglo que estamos viviendo están consiguiéndose espectaculares avances en las Ciencias de la Vida, así como en áreas tales como la Microelectrónica y la Física Nuclear, cuyas inmediatas y futuras consecuencias causarán un gran impacto en la calidad de vida de nuestra sociedad y de sus miembros en diversos campos concretos: comunicaciones, energía y salud.
 
Las Ciencias de la Vida o Biociencias comprenden una serie de disciplinas cuyos límites están poco definidos, ya que sus zonas de solapamiento son amplias. Algunas de ellas, debido a su pujanza, poseen entidad propia pero conceptualmente podrían considerarse como parte integrante de otras materias. Junto a denominaciones clásicas como Fisiología, Biología Vegetal y Animal, Microbiología, Biología Celular, Genética, Farmacología, Medicina, etc., destacan denominaciones más actuales como Bioquímica y Biología Molecular, Neurociencias, Inmunociencias, Genética Molecular, Biomedicina, etc.
 
España siempre ha tenido una tradición relativamente brillante en el campo de las biociencias, destacando las excepcionales aportaciones a la Neurobiología de nuestro premio Nobel Santiago Ramón y Cajal. Aunque el proyectado Instituto Cajal, patrocinado por Alfonso XIII, no pudo llegar a desarrollar su cometido, su heredero espiritual, el Centro de Investigaciones Biológicas, fue a partir de los años cincuenta el gran crisol de confluencia y partida de biocientíficos españoles, recogiendo el testigo de grupos notables ya existentes en campos diversos, como la Farmacología (Jiménez Díaz), y otros. Aunque el núcleo de su actividad científica se desarrollase en USA, la brillantez y profundidad en la labor investigadora del premio Nobel Severo Ochoa, sirvió de ejemplo para otros científicos como Alberto Sols, fallecido recientemente, quien, a través de su Instituto de Enzimología del Centro de Investigaciones Biológicas, materializó el modelo a seguir de esfuerzo, seriedad, dedicación y competitividad internacional, aparte de despertar vocaciones a través de sus célebres cursos sobre Biología Molecular por los que pasaron buena parte de los que años después crearían muy dignos grupos de investigación a través de sus cátedras universitarias o sus puestos en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas o en grandes centros hospitalarios.
 
Recientemente el Dr. Ángel Pestaña, investigador científico del CSIC, ha publicado en la revista Mundo Científico un análisis sobre la situación de las Biociencias en España, en comparación con otros países europeos, concretamente con Italia, Holanda, Bélgica, Austria e Irlanda. Para medir la cantidad de la investigación se han tenido en cuenta los artículos publicados en el año 1989 en las 600 revistas científicas más importantes internacionalmente en las Biociencias, y para conocer la calidad se han usado parámetros del tipo factor de impacto e índice de impacto a los que nos referíamos en una colaboración pasada. Hoy vamos a comentar algunos de los datos que ha utilizado el Dr. Pestaña en su análisis.
 
¿Cuál es la situación de las Ciencias de la Vida en España? En cuanto a la cantidad, las cerca de 2.000 publicaciones efectuadas en 1989, por sí solas indican poco, pero es interesante destacar que desde hace más de 15 años existe un incremento constante del 14% anual en la producción científica española al respecto, con un ritmo superior al de todos y cada uno de los restantes países europeos considerados. Ello ha hecho que en 16 años la participación relativa española en el conjunto de esos seis países se haya duplicado, pasando del 8,5% hasta aproximadamente el 17%, adelantando actualmente a Bélgica, Austria e Irlanda, mientras que en 1973 tan sólo Irlanda estaba situada tras España.
 
Medidas por el número y calidad de sus publicaciones, la biociencias más boyantes en España son Medicina y Bioquímica, que acaparan cerca del 41% de la producción total. En cuanto a la ubicación de los centros creadores de la Ciencia, la concentración es máxima (60%) en Madrid y Barcelona, y la Universidad representa tanto como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y los centros hospitalarios juntos. Dentro del CSIC el lugar de honor lo ocupa el Centro de Biología Molecular, gran institución asociada a la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid, donde sigue colaborando el profesor Severo Ochoa. Respecto a complejos hospitalarios, el Hospital Clínico y Provincial de Barcelona es el más destacado, y en cuanto a departamentos universitarios, nuevamente se sitúa en primer lugar Barcelona, con su gran Departamento de Bioquímica y Fisiología de la Facultad de Ciencias.
 
Los diferentes indicadores socioeconómicos indican que el porcentaje medio de la participación de la Región de Murcia en el total nacional está situado alrededor del 2,5%. En el campo de la investigación en biociencias, el porcentaje es mayor y llega casi al 4%, gracias al peso de la Universidad (cerca del 6% relativo), mientras que el CSIC murciano ronda el 1% y los centros hospitalarios el 0%. Por ello hay que hacer una mención especial a los dos únicos centros de Murcia (Alicante, Albacete y Almería no figuran) que aparecen en la lista que podríamos denominar de los 50 principales en la investigación española de Biociencias. Ambos son departamentos universitarios. El Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Químicas comparte un muy buen puesto 10 dentro de la clasificación general universitaria, y el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia ocupa un gran tercer puesto nacional compartido, sólo superado o igualado por otros departamentos que, desde luego, cuentan con unos recursos humanos e instrumentales bastante mayores. Hay que señalar que con igual o menor productividad científica que este último Departamento se encuentran grandes instituciones del CSIC tales como el Centro Nacional de Química Orgánica, de Madrid o Centros hospitalarios como La Paz y el Princesa de Madrid o los Príncipes de España, de Barcelona. Por otra parte, tal como señala el Dr. Pestaña, el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia destaca también por su producción científica en Biotecnología, figurando a la cabeza de las publicaciones de procedencia española en revistas especializadas.