Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Logros inmunológicos y bostezos contagiosos

Iniciados en 1909, es una tradición científica con el mes de octubre se conozcan los diferentes premios Nobel, comenzando con el de Medicina y Fisiología. Unos días antes (este año el 30 de septiembre) y, desde hace unos pocos años, se anticipan los conocidos como premios Nobel desconocidos o Nobeles Ig. Vamos a referirnos a algunos aspectos de ambos acontecimientos.

Logros inmunológicos y bostezos contagiosos
Ilustración :: ÁLEX

La Fundación Nobel de Estocolmo es quien administra los verdaderos Premios Nobel concedibles (física, química, fisiología o medicina, literatura y paz), a los que se añadió en 1968 el Sveriges Riksbank Prize de Economía. 

COMISIONES NOBELES

La Fundación Nobel se asienta en la Asamblea Nobel, compuesta por 50 profesores del Instituto Karolinska, que se asesora por sus Comités Nobel. Un Comité Nobel tiene cinco miembros además del Secretario General de la Asamblea. Los miembros son elegidos cada tres años, pero anualmente también se incorporan a cada Comité otros diez miembros asociados, para un período que va desde marzo hasta octubre. Los Comités Nobel son los órganos de trabajo de la Asamblea.  

Concretamente los miembros del Comité Nobel de Fisiología y Medicina para 2011 han sido: Klas Karre (Presidente), Profesor de Inmunología Molecular; Göran K. Hansson (Secretario), Profesor de Investigación Cardiovascular Experimental; Urbano Lendahl (Vicepresidente), Profesor de Genética; Jan Andersson, Profesor de Enfermedades Infecciosas; Runa Toftgård, Profesor de Toxicología Ambiental y Juleen Zierath, Profesor de Fisiología Clínica Integral.

El Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2011, dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros) se ha dividido en dos partes. La mitad para Bruce A. Beutler y Julio A. Hoffmann por sus descubrimientos sobre la activación de la inmunidad innata y la otra mitad para Ralph M. Steinman, por el de las células dendríticas y su papel en la inmunidad adaptativa, con la circunstancia, conocida tras la concesión, del reciente fallecimiento del prof. Steinman, víctima de un cáncer de páncreas, hecho que desconocían los miembros del Comité, ya que las Normas establecen que los galardonados se conceden a científicos vivos.

Para dar una idea de la altura y competitividad científica de los candidatos, entre otros, este año figuraban el japonés Shinya Yamanaka, autor del método de la generación de células madre a partir de células ordinarias de la piel; los estadounidenses Douglas Coleman y Jeffrey Friedman, descubridores de la leptina, hormona relacionada con el apetito y la obesidad; el equipo franco-estadounidense de Ronald Evans, Elwood Jensen y Pierre Chambon, por sus estudios de receptores nucleares de hormonas, y el estadounidense David Julius, por su descubrimiento de los mecanismos moleculares por los que la piel siente dolor, calor y frío.

INMUNOLOGÍA

La concesión de este año se ha fundamentado en que los agraciados, con sus descubrimientos, revolucionaron nuestra comprensión del sistema inmunitario y de su activación, que son aspectos esenciales para la defensa humana ante el ataque de las bacterias y otros microorganismos.

Como indica el Comité Nobel para justificar la concesión vivimos en un mundo peligroso. Microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos y parásitos) nos amenazan continuamente, pero estamos equipados con mecanismos de defensa poderosos. La primera línea de defensa, la inmunidad innata, puede destruir los microorganismos invasores y desencadena la inflamación que contribuye al bloqueo de su asalto. Si los microorganismos  superan esta línea de defensa, actúa la inmunidad adaptativa, con sus células T y B, que producen anticuerpos, así como con las células asesinas, que destruyen las células infectadas. Después de combatir con éxito el asalto infeccioso, nuestro sistema inmune adaptativo mantiene la memoria inmunológica, que permite una movilización rápida y poderosa de las fuerzas de defensa ante los siguientes ataques del mismo microorganismo. Estas dos líneas de defensa del sistema inmunológico proporcionan una buena protección contra las infecciones, pero también representan un riesgo. Si el umbral de activación es demasiado bajo, o si algunas moléculas endógenas  activan el sistema, la enfermedad inflamatoria puede constituir un peligro importante.

Bruce Beutler y Jules Hoffmann (1996-1998) investigaron los receptores proteínicos que pueden reconocer a los microorganismos atacantes y activar la inmunidad innata, el primer paso en la respuesta inmune del cuerpo. Ralph Steinman (1973) descubrió las células dendríticas del sistema inmune y su capacidad única para activar y regular la inmunidad adaptativa, la última etapa de la respuesta inmune. Lo que en su día fueron descubrimientos básicos, posteriormente han posibilitado el desarrollo de nuevos métodos para la prevención y tratamiento de la enfermedad, por ejemplo,  la mejora de vacunas contra las infecciones o los primeros esperanzadores intentos de estimular el sistema inmunológico para combatir los tumores. Sus descubrimientos también ayudan a entender por qué el sistema inmunológico puede atacar a nuestros propios tejidos, dando pistas para el tratamiento de  enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

BOSTEZOS Y CONTAGIO

Los premios Nobel IG (en estas páginas nos hemos ocupado de ellos con anterioridad) se otorgan, en una ceremonia repleta de humor, en la Universidad de Harvard, para premiar descubrimientos científicos insólitos. Este año los han entregado 7 verdaderos premios Nobel, y  ha habido de todo: un estudio sobre las ganas de orinar al llenarse la vejiga urinaria, en relación con la toma de decisiones; una alarma antiincendios con olor a wasabi (rábano picante); otro premiado (premio de la Paz) ha sido un ex-alcalde de Vilnius que resuelve el problema del aparcamiento callejero usando un tanque aplastador de automóviles de lujo; o un investigador noruego que estudió la ciencia de suspirar; y, asimismo, los miles de personas que han hecho cálculos erróneos para descifrar y pronosticar el fin del mundo.

Veamos el caso del Nobel Ig de Fisiología del 2011. Todos sabemos que los bostezos son contagiosos pero no llega nuestro celo a los límites demostrados por los galardonados con este Nobel. Se trata del equipo internacional formado por Anna Wilkinson (Gran Bretaña), Natalie Sebanz (Holanda), Isabella Mandl  y Ludwig Huber (Austria) por su investigación “No Evidence of Contagious Yawning in the Red-Footed Tortoise", publicada en  la revista Current Zoology, cuya conclusión principal (que casi coincide con la traducción del título) es que: No hay evidencia de contagio del bostezo en las tortugas de patas rojas Geochelone carbonaria. Sin comentarios. En cuanto al Ig Nobel de Biología 2011 ha correspondido al estudio publicado por el grupo internacional liderado por Darryl Gwynne descubriendo que una cierta clase de escarabajo prefería intentar aparearse con una determinada clase de botella australiana de cerveza (Fue publicado en el Journal of the Australian Entomological Society).

Más en:

http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2011/index.html

http://improbable.com/ig/ig-pastwinners.html