Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Carta abierta al presidente del gobierno y a los políticos españoles

Se trata de la Carta Abierta consensuada por diversas organizaciones, plataformas sindicales y profesionales relacionadas con la Ciencia, Tecnología, Investigación e Innovación que será entregada, con los nombres de los firmantes, al Presidente del Gobierno y a los miembros del Congreso y Senado.

Carta abierta al presidente del gobierno y a los políticos españoles
Ilustración :: ÁLEX

JUSTIFICACIÓN

No se trata de reivindicaciones profesionales. Atañe a algo más profundo o trascedente: el modelo de sociedad que puede llevarnos al abismo, al empobrecimiento o a un mejor futuro. Es un hecho incuestionable que los países que, en su debido momento, apostaron por el conocimiento y la innovación han sufrido mucho menos la actual crisis y, sobre todo, han salido o están saliendo de ella casi indemnes o fortalecidos, ya que sus sistemas de ciencia y tecnología son capaces de crear valor añadido. En España, gran parte de nuestros dirigentes vienen tolerando o apostando desde hace siglos (basta con recordar los textos de Cajal e, incluso, del Quijote) por un modelo erróneo y ramplón de sociedad, basado en enriquecimientos rápidos y especulativos. No resultan ajenos a esta situación la insensibilidad y el desconocimiento de una parte de nuestra clase política respecto a la ciencia (en su concepto más amplio) y su significado en el mundo actual

Repito lo indicado en otras ocasiones  Fue demostrativo que la Universidad y la Ciencia fueran los grandes olvidados de los Pactos de la Moncloa, tan decisivos para la transición política española. En el año 1995 insistíamos en el estancamiento financiero para el sistema de Ciencia y Tecnología y en que nuestros parámetros científicos  no alcanzaban el 50% de la media de la Unión europea. O en “la falta de trayectoria investigadora industrial, que no llega siquiera al 30 % del total de la Investigación, mientras que en países como EE.UU supera el 70 %” lo que contrastaba con que la productividad científica española era mayor que la que le correspondería a esas inversiones. En otra ocasión, ante la Subcomisión de Ciencia del Consejo de Europa, mostré datos demostrativos de que más del 50% de las inversiones incluidas en los Presupuestos españoles bajo el epígrafe de I+D, realmente se destinaban a gastos relacionados con la Defensa, algunos difíciles de encuadrar en ese epígrafe.

Los títulos de los libros editados en los últimos años que recogen las divulgaciones científicas de esta sección han sido significativos: “Ciencia o precipicio (2006)” (está clara cuál fue la elección realizada), “Clima, crisis, Dios…y Ciencia (2009)”, “Ciencia contra la crisis (2011)”.

Y ahora, ¿qué nos espera?, ¿hemos aprendido o persistiremos en nuestros errores?. Partiendo de una mesa con muchas patas, ante la situación de crisis, obligadamente, nuestros dirigentes políticos le van quitando patas a la mesa. Nos dicen (y están en lo cierto) que intentarán mantener tres de ellas: sanidad, educación y algunos servicios sociales. Pero se equivocan al no advertir que una mesa necesita como mínimo cuatro patas y que la cuarta es el sistema de ciencia/tecnología. Prescindir de ella es favorecer, antes o después, que la mesa se vaya al suelo.

COSCE

Es la Confederación de Sociedades Científicas de España. Agrupa a más de las 60 más importantes. Ha actuado como órgano de consenso en la elaboración de la Carta Abierta antes citada justificada porque en  las próximas semanas, a pesar de la recomendación de la Comisión Europea de que los recortes para controlar el déficit público no afecten la inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), el Gobierno y las Cortes Generales de España pueden aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que ignorando tal recomendación dañarán a corto y largo plazo al ya muy debilitado sistema de investigación español contribuyendo a a su colapso, e implicando el mantenimiento de un modelo económico obsoleto que no es competitivo y, por el contrario, es especialmente vulnerable a todo tipo de contingencias económicas y políticas.

En los últimos años, la financiación en I+D+i (capítulo 46 de los Presupuestos Generales del Estado) se ha visto recortada en un 4,2% en el 2010, un 7,38% en el 2011 y se baraja una reducción de un 8,65% en el 2012 (los porcentajes se refieren al recorte con respecto al año anterior). De ratificarse este recorte para el 2012, Organismos Públicos de Investigación habrán sufrido en los últimos años una reducción acumulada del 30% de la dotación procedente de estos presupuestos. La financiación en I+D+i en el 2010 fue un 1,39% del PIB, y se estima que para el 2011 será de menos del 1,35%. A medio plazo sería preciso casi duplicarlos para alcanzar la media de la UE-27 del 2,3% y poder converger hacia el objetivo del 3% marcado por el Consejo Europeo.

Resulta paradójico que el Preámbulo de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que fue aprobada, hace menos de un año, en Mayo del 2011, por el 99% de los miembros del Congreso y Senado español diga  “El modelo productivo español (...) se ha agotado, con lo que es necesario impulsar un cambio a través de la apuesta por la investigación y la innovación como medios para conseguir una economía basada en el conocimiento que permita garantizar un crecimiento más equilibrado, diversificado y sostenible.”

CONSECUENCIAS

Siguiendo la argumentación de la COSCE hay que dejar claro que unos presupuestos con recortes en I+D+i, como los que se están barajando actualmente, dañarán gravemente al muy debilitado sistema de investigación en España, tanto en su infraestructura como especialmente en su capital humano. Esto supondrá una nueva pérdida de competitividad, un tremendo traspiés para poder salir de la crisis. Así ha sido reconocido por el Consejo Europeo. En un memorándum reciente, de  2 de Marzo 2012,  se indica: “El Consejo Europeo confirma la investigación y la innovación como motores del crecimiento y el empleo (...). Los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE han enfatizado hoy (...) que la estrategia europea de crecimiento y su respuesta integral al reto actual (...) requiere un impulso de la innovación, la investigación y el desarrollo, (....) componentes vitales de la futura competitividad y desarrollo de Europa” (MEMO/12/153)”

Por tanto,  señores líderes políticos, estén a la altura de sus responsabilidades y cumplan con sus palabras y su deber. El sabio refranero español ya lo dice bien: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”. Muy bien sus elocuentes discursos. Muy bien multitud de leyes que nos inundan.  Ahora sólo falta que den un poco de trigo. Con ello actuarían ayudando al futuro de su país. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado por las Cortes Generales y el Gobierno español en las próximas semanas es la ocasión de comprobar que, además de predicar, también saben dar trigo.

Más en:

www.cosce.org