Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Divulgación científica, ¿para qué?

Información y Ciencia son dos aspectos decisivos en nuestro mundo. Respecto a la información, factor dominante en nuestras vidas, se ha llegado a considerar como un componente último, acompañante de la materia y de la energía, definible como el no algo, pero constituyente de otro nivel de la realidad, de otra especie de plano de la existencia

Información y Ciencia son dos aspectos decisivos en nuestro mundo. Respecto a la información, factor dominante en nuestras vidas, se ha llegado a considerar como un componente último, acompañante de la materia y de la energía, definible como el no algo, pero constituyente de otro nivel de la realidad, de otra especie de plano de la existencia. En cuanto a la Ciencia, sus logros y consecuencias afectan de un modo esencial tanto a nuestro quehacer diario como a las perspectivas inmediatas y futuras de nuestro planeta, incluso a su entorno espacial.
 
Juan Rojo, Secretario de Estado de Universidades e Investigación, señalaba recientemente que una de las principales características de una sociedad madura es su capacidad de identificarse con los signos de su tiempo, entre los cuales ocupan lugares destacados la Ciencia y la Tecnología que esa sociedad sea capaz de producir a través de sus científicos e investigadores. Ello concuerda con que el gasto bruto en I+D (Investigación y Desarrollo), expresado como porcentaje del producto interior bruto, supera ya la cifra de 2,5 en Suecia, Suiza, Alemania, Estados Unidos y Japón, mientras que la poco honrosa posición de colistas europeos corresponde a España, Portugal, Grecia y Turquía. Por otra parte, el esfuerzo científico y tecnológico desarrollado desde hace unas décadas en todo el mundo hace que más del 90% de todos los científicos existentes en la historia de la Humanidad todavía permanezcan vivos.
 
En los Estados Unidos y en diversos países se han realizado estudios y encuestas demostrando que, desde el punto de vista informativo, el más alto interés del ciudadano medio radica primordialmente en su curiosidad por los nuevos descubrimientos médicos y científico-tecnológicos, con porcentajes que llegan a duplicar a los correspondientes a las noticias deportivas o que triplican al interés por el mundo de la política. Sin embargo, el que la gente quiera saber más sobre la Ciencia, uno de los fenómenos más importantes de nuestra civilización, es poco congruente con la escasez de información científica existente en los medios de comunicación social, así como con el bajo nivel medio de conocimientos científicos de los usuarios de la información.
 
Vamos a recordar algunos puntos que ya resaltábamos hace dos años al comenzar a publicarse estas divulgaciones científicas. En términos académicos, si se evaluasen esos conocimientos, a la mayoría de los ciudadanos habría que suspenderlos contundentemente, ya que en gran parte desconocen hechos tan elementales como que la Tierra gira alrededor del Sol una vez al año; que los antibióticos son ineficaces para combatir los virus o que los electrones son de menor tamaño que los átomos. Incluso casi tres cuartas partes de la población está convencida, equivocadamente, de que las vitaminas naturales son mejores que las obtenidas en el laboratorio o de que las centrales nucleares son las causantes de la lluvia ácida. Más aún, en temas tan actuales como los de informática, tan sólo 3 de cada 10 encuestados serían capaces de explicar mínimamente la diferencia entre software y hardware.
 
La divergencia existente entre interés y conocimiento por la Ciencia justifica sobradamente la necesidad de un periodismo científico de divulgación que, adicionalmente, ayudaría al científico, al técnico o al investigador a que la comunidad en la que se ubica y por la que trabaja sea capaz de valorar y apoyar su labor. En todo caso actualmente conceptos como los de país científico o sociedad científica son sinónimos de país y sociedad modernos y desarrollados y tal como un excelente periodista científico, Manuel Calvo Hernando, escribió con motivo de unas jornadas sobre prensa especializada, la doble explosión científica e informativa que caracteriza a nuestro tiempo hace que la información científica irrumpa con fuerza creciente en el individuo y en la sociedad, como la hermana gemela del conocimiento.
 
Hoy, en LA VERDAD reiniciamos una sección semanal que pretenderá divulgar la situación de la Ciencia actual en términos comprensibles para el lector común, insistiendo sobre todo en los aspectos recientes que puedan representar avances significativos o apertura de posibilidades dentro de los amplios dominios de la medicina, la tecnología, la investigación biológica, etc. 
 
Como nadie, ni siquiera un científico, puede ser mínimamente experto en todas las ramas científicas punteras, de antemano me excuso por los errores de fondo y forma que puedan producirse al intentar explicar de un modo obligatoriamente breve y simplificado aspectos que poseen una complejidad extraordinaria.