Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Propuestas para la reforma y mejora de la Universidad

Mi despacho universitario está presidido por un gran retrato de Ramón y Cajal, único Nobel español de Medicina (Severo Ochoa tenía nacionalidad estadounidense). Me lo entregó el profesor García-Borrón, sobrino del Dr. Rafael Méndez, su propietario original. El Dr. Méndez fue el compañero de habitación de Ochoa en su época de la Residencia de Estudiantes. Los dos eran grandes admiradores de Cajal

Propuestas para la reforma y mejora de la Universidad
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Mi despacho universitario está presidido por un gran retrato de Ramón y Cajal, único Nobel español de Medicina (Severo Ochoa tenía nacionalidad estadounidense). Me lo entregó el profesor García-Borrón, sobrino del Dr. Rafael Méndez, su propietario original. El Dr. Méndez fue el compañero de habitación de Ochoa en su época de la Residencia de Estudiantes. Los dos eran grandes admiradores de Cajal. En la parte inferior del retrato, manuscrita y firmada, su conocida frase, pronunciada el 1 de mayo de 1922: “Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia”.
 
SITUACIÓN
Casi un siglo después, tristemente, la frase sigue vigente. Como otras de las reflexiones de Cajal, por ejemplo las contenidas en su discurso de recepción en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, el 5 de diciembre de 1897, titulado ´Reglas y consejos sobre investigación científica´, conteniendo lúcidas reflexiones sobre el papel del científico en la sociedad, del Estado en el fomento de su formación y trabajos, y la situación de las investigaciones científicas en España, sus raíces y sus posibles soluciones. Especialmente revelador es el capítulo X que trataba de ´Nuestro atraso científico y sus causas pretendidas. Explicaciones físicas, históricas y morales de la infecundidad científica. Los remedios´.
 
En este contexto, el pasado 12 de febrero el Ministro de Educación, Cultura y Deporte recibió el informe elaborado por los nueve miembros de la ´Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Español´, presidida por la profesora María Teresa Miras-Portugal, quien hace años fue profesora agregada en la Universidad de Murcia y actualmente es catedrática de la Universidad Complutense.
 
La filosofía del preámbulo del informe sería compatible con el análisis de Ramón y Cajal. Ejemplos: “buena parte de la economía española deberá basarse en el conocimiento y la innovación y, en ella, las universidades deberán jugar un papel predominante”, “el sistema universitario español requiere una profunda reforma para cumplir adecuadamente esas dos tareas: la formación de la juventud y la generación de nuevas ideas y conocimiento”, “muchos países…están realizando un gran esfuerzo para tener universidades de excelencia”, “la calidad del sistema universitario español es muy insuficiente: la falta de universidades españolas de excelencia es incontrovertible”, “el prestigioso Academic Ranking of World Universities del año 2012, que hace especial énfasis en la investigación, sigue sin incluir ninguna universidad española entre las 200 primeras del mundo”, “resulta sorprendente el contraste..entre la calidad mundial de nuestros deportistas y la indiferencia de la sociedad ante la ausencia de universidades españolas excelentes…¿Acaso las universidades son menos valiosas?”, “de los 27 países de la UE27, España es el país de Europa con menor tasa de empleo adecuada al nivel de estudios para titulados con educación terciaria” (el 53%, mientras la media de la UE27 es del 66%, y esta situación ha sido parecida en épocas sin crisis), “la universidad debe estar al servicio de sociedad, no de sí misma”, “invocando el plan Bolonia…la actual burocracia de la universidad española…implica un enorme despilfarro de tiempo, medios y financiación”
 
Que existen fallos profundos que afectan tanto a las universidades como a los responsables políticos nacionales y autonómicos se refleja en datos como que las 81 universidades españolas (50 públicas y 31 privadas) gestionan 236 campus, con 2541 grados universitarios, con el agravante de tener estructuras muy homogéneas. Con frecuencia, los mismos estudios se duplican, triplican o cuadriplican en una pequeña zona geográfica.
 
QUÉ HACER
Según los expertos elaboradores del informe, la universidad española es manifiestamente mejorable y modernizable dentro de nuestro contexto europeo. Partiendo de la realidad, sin hacer experimentos arriesgados, deberían servirnos de referencia los ejemplos de algunos buenos sistemas universitarios existentes en otros países, lo que significaría actuar sobre diferentes parcelas: selección del personal docente e investigador, sistemas de evaluación de la calidad universitaria (excelencia y competitividad), modificar las estructuras de gobierno, diseñar políticas inteligentes de financiación o reconsiderar la política de estudios y títulos universitarios. Setenta de las 84 páginas del informe se dedican al análisis de estas facetas y proponen diferentes recomendaciones. 
 
El contenido es opinable. Ya han comenzado los primeros calificativos de que se pretende una “universidad no democrática”. Efectivamente así es,  pues la excelencia no suele alcanzarse por sistemas como los que abundan en nuestras universidades, con juntas de gobierno abiertas, a las que no asisten quienes debieran asistir y, posiblemente, asisten bastantes con credenciales más que discutibles. O con cierto porcentaje de profesores seleccionados sin procedimientos verdaderamente competitivos. Posiblemente la verdadera democracia consista en que la sociedad determine democráticamente el sistema para que nuestra calidad universitaria sea más competitiva internacionalmente.
 
RECOMENDACIONES
Sin posibilidad de espacio para justificarlas o comentarlas, reseñamos algunas de las recomendaciones. 
Selección del personal investigador y docente. Los miembros de las comisiones serán de un elevado nivel académico y la selección (convocatoria internacional) pública y abierta a candidatos nacionales y extranjeros, con dos vías diferentes y complementarias, una primera de acreditaciones públicas nacionales y otra de contratación directa e indefinida por parte de las universidades. Los méritos, casi exclusivamente de investigación (ninguno de gestión) y. para evitar la endogamia, exigencia de estancia previa en otra universidad al menos 3 años.  
Evaluación de la calidad de las universidades. Menos homogeneidad. Universidades que cuenten con centros, grupos o departamentos de excelencia. Valoración basada en la investigación e innovación, aplicando méritos ya contrastados internacionalmente como el ARWU, Times Higher Education´s World University Rankings o QS World University Rankings, el número medio de sexenios investigadores de su personal o la financiación externa conseguida.
Gobierno. El Rector será académico, con un mínimo de tres sexenios de investigación, interno o externo a la universidad, elegido por 5 años por el Consejo de la Universidad, mediante concurso internacional. Este Consejo sustituiría a los actuales Consejos de Gobierno y Consejo Social, contando con mayoría de miembros académicos cualificados y con participación de la sociedad. Los miembros los propondrían el Claustro (2/3) y la Comunidad Autónoma (1/3). El Rector nombraría a su equipo de gobierno y a decanos y directores de centros. El Claustro, consultivo,  no tendría más de 70 miembros de los que un 70% serían personal investigador y docente. Las juntas de centro como máximo tendrían 25 miembros (un 70% PDI).
Financiación. Redimensionar y racionalizar el sistema universitario español, favorecer la implantación de sistemas de contabilidad analítica y establecer un conjunto de indicadores de calidad y eficiencia sobre los resultados de las universidades a tener en cuenta para su financiación, con una inversión que alcance el 3% del PIB dedicado a la Educación Superior.
Títulos. Reconsiderar la modalidad escogida en algunos casos para la adaptación al plan Bolonia. Establecer un registro nacional de títulos universitarios con un adecuado sistema de acreditación. Establecer un número mínimo de alumnos para impartir un título. Favorecer la acreditación internacional de los títulos españoles. Extender el uso del inglés en la docencia. Facilitar el acceso de estudiantes extranjeros. Promover los doctorados de excelencia.
 
Conclusión: como punto de partida un material abundante y estimulante si de verdad se quiere mejorar y modernizar la universidad española.