Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Suicidio a la española

Los impuestos de los españoles sirven para que nuestros jóvenes se conviertan en buenos profesionales, científicos, ingenieros, etcétera. Tras ello, obstaculizamos su actividad y su formación y preparación son aprovechados en otros países. Esta sección se dedica a la ciencia. Un refrán español lo dice bien: “Obras son amores y no buenas razones”. Por ello, el título se refiere al suicidio científico español cuyas consecuencias posiblemente no lleguen a la muerte del organismo, pero sí a que la enfermedad se convierta en prácticamente irreversible, haciendo que nuestro país se empobrezca progresiva y comparativamente y que la salida de la actual crisis económica sea tremendamente difícil.

Suicidio a la española
::Alex

 

Los impuestos de los españoles sirven para que nuestros jóvenes se conviertan en buenos profesionales, científicos, ingenieros, etcétera. Tras ello, obstaculizamos su actividad y su formación y preparación son aprovechados en otros países. Esta sección se dedica a la ciencia. Un refrán español lo dice bien: “Obras son amores y no buenas razones”. Por ello, el título se refiere al suicidio científico español cuyas consecuencias posiblemente no lleguen a la muerte del organismo, pero sí a que la enfermedad se convierta en prácticamente irreversible, haciendo que nuestro país se empobrezca progresiva y comparativamente y que la salida de la actual crisis económica sea tremendamente difícil.
 
AVISOS
Respecto al papel de la ciencia nuestros grandes pensadores e intelectuales se han expresado claramente a lo largo de los siglos, desde Cervantes a nuestros dos Nobeles científicos, Severo Ochoa y Ramón y Cajal. Y tras el advenimiento de la democracia el clamor de nuestros científicos ha sido constante, aunque sin éxito. ¿Son tan determinantes la ciencia y la tecnología respecto al destino de un país?. La respuesta no es teórica, sino que ha sido corroborada sin género de dudas por la experiencia de muchos países y en diversas circunstancias. Sólo apostando decididamente por la sociedad del conocimiento, por la ciencia y la tecnología, se incrementa significativamente la velocidad del desarrollo de un país.
Modestamente, desde estas páginas en los últimos años hemos insistido en estas ideas. Un único ejemplo. En plena euforia económica, hace casi veinte años años, los amables lectores de esta sección pudieron leer este vaticinio: “Realmente la situación española al respecto es inquietante. La actual bonanza del sistema económico español será sólo una tapadera y un espejismo coyuntural si no se aborda ya, de una vez para siempre, el tema pendiente de la Ciencia y la Tecnología en España. A medio y largo plazo pueden ser nefastas las consecuencias si no se corrige la ceguera que viene dominando hasta ahora…estamos viviendo el sueño de que la economía …se va a resolver con el turismo y el ladrillo…Es un sueño a corto y medio plazo. A largo plazo, lo único que importa es el esfuerzo productivo de verdad.” Resaltemos que las colaboraciones publicadas en esta sección durante el bienio 2004-2005 se recogieron en un libro premonitoriamente titulado <<CIENCIA O PRECIPICIO>>.
Pero vayamos a testimonios más recientes y con más autoridad que el nuestro. En noviembre del año 2009 la gran revista médica Lancet denunciaba los primeros recortes presupuestarios para la ciencia indicando que en los pasados veinte años España se había convertido en una de las diez principales naciones investigadoras del mundo pero que era previsible que los recortes iban a significar un gran freno. Desde entonces todo ha ido a peor. A pesar de las buenas intenciones expresadas en el Preámbulo de la Ley de la Ciencia, aprobada en mayo del 2011:   “El modelo productivo español (...) se ha agotado, con lo que es necesario impulsar un cambio a través de la apuesta por la investigación y la innovación como medios para conseguir una economía basada en el conocimiento que permita garantizar un crecimiento más equilibrado, diversificado y sostenible.” 
Recientemente las dos mayores revistas científicas del mundo, Nature y Science, han publicado testimonios demostrativos de la preocupación por las consecuencias del debilitamiento del sistema científico español.
 
COSCE
¿Cómo es posible afrontar la crisis? Veamos unas cifras, del presente año, de las inversiones de I+D. Los países líderes de la UE han usado políticas anticíclicas, es decir, invierten más en I+D (Alemania, Francia, Comisión Europea), mientras que en España  las disminuciones son continuas en los últimos años: 2010, 4,2%; 2011, 7,38%; 2012, 8,65%).   
 
En España, buena parte de las principales sociedades científicas se integran en la COSCE o Confederación de Sociedades Científicas de España. Ante la preocupante situación con consecuencias que serían nefastas para nuestro país, la COSCE ha liderado y sigue liderando diversas iniciativas. Citemos algunas de las más recientes. 
 
El pasado mes de marzo una carta abierta consensuada con otras diversas instituciones, entre ellas los principales sindicatos, recordaba que a pesar de la recomendación de la Comisión Europea de que los recortes para controlar el déficit público no afectasen la inversión en I+D+i, las Cortes Generales de España podrían aprobar unos Presupuestos Generales que dañarían a corto y largo plazo al ya muy debilitado sistema de investigación español y contribuirían a su colapso, manteniendo un modelo económico obsoleto, poco competitivo, especialmente vulnerable a todo tipo de contingencias económicas y políticas. La carta contó con la adhesión de 43 sociedades científicas y 46 importantes entidades y asociaciones, así como la individual de los principales intelectuales, científicos y  tecnólogos españoles.
 
En septiembre último la COSCE publicó un informe minucioso de 55 páginas analizando la inversión I+D+i de los Presupuestos del 2012. En la presentación se indicaba  que  los descensos aplicados a esta parte del presupuesto general culminan de manera inequívoca una trayectoria descendente comenzada hace algunos años; que los recursos del 2012 descendieron a los niveles de 2006; o que en los últimos años es significativo el “truco”  de no ejecución de partes importantes del presupuesto, impidiendo conocer la realidad última de los recursos públicos para el sistema de Ciencia e Innovación.
 
SIN I+D+i NO HAY FUTURO
Este es el título de un nuevo comunicado de la COSCE. Las previsiones para 2013 son malas y así el Fondo Nacional de Investigación perderá unos 70 millones de euros, mientras que el FIS (Fondo de Investigación Sanitaria) también sufre un recorte muy importante y el número de contratos (ya no son becas) de formación de personal universitario e investigador  disminuirá en unas 200 por cada modalidad, etc.
 
El comunicado, aprobado el pasado martes, con la adhesión de múltiples sociedades, instituciones, organismos, la Conferencia de Rectores y miles de científicos, está avalado por un profundo análisis de 20 páginas sobre los recursos destinados a I+D+i en los Presupuestos del Estado del 2013, actualmente en trámite de aprobación en las Cortes. Atendiendo a las grandes cifras, la situación no mejora respecto a años anteriores  sino que empeora. El presupuesto vuelve a decrecer por cuarto año consecutivo, esta vez por un importe de 460.964,79 K€, un 7,21% respecto al presupuesto aprobado para 2012.
 
El empeoramiento es más claro si consideramos el número de investigadores en Equivalencia a Jornada Completa (EJC).  El presupuesto por investigador EJC era de 31,95 mil € en 2002 pasando a 41,07 mil en 2009, pero descenderá a 22,56 mil € según las previsiones de 2013. 
 
Especialmente grave, por lo que significa para nuestros jóvenes y su futuro es la partida de formación: el Presupuesto de 2013 reduce en un 7,18% los fondos de dotaciones predoctorales y el programa de formación de Profesorado Universitario (FPU) disminuye en 10,4 M€, casi un 11% del programa.
 
En fin, un conocido eslogan explotó, en su día la frase Spain is different, España es diferente. Tristemente, nuestros responsables políticos piensan que ello también es aplicable en el terreno científico-tecnológico. Están profundamente equivocados y lo triste y desgraciado al respecto es que las nefastas consecuencias las sufrirán nuestros hijos y nietos.
Más en:
http://www.cosce.org/