Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Un termómetro 20.000 veces menor que un cabello humano

La investigación, realizada por científicos canadienses, se publica en el último número de la revista NANOLETTERS

La investigación, realizada por científicos canadienses, se publica en el último número de la revista NANOLETTERS.
 
Desde hace décadas se sabe (y se aprovecha en múltiples aplicaciones bioanalíticas) que las moléculas de ADN que codifican nuestra información genética se despliegan, separándose las dos ramas helicoidales, cuando son calentadas y, más recientemente, conocimos que otras biomoléculas como las proteínas o el ARN son empleadas como nanotermómetros en organismos vivos y que se usan para informar de variaciones en la temperatura al plegarse o desplegarse.
 
El desarrollo de moléculas, interruptores, sondas o los nanomateriales que sean capaces de responder a los cambios de temperatura específicos puede resultar de gran utilidad para varias aplicaciones en nanotecnología. Los investigadores han conseguido diseñar interruptores térmicos de ADN con rangos de respuesta lineal programables que pueden proporcionar ya sea una respuesta ultrasensible precisa sobre un intervalo de temperatura deseada, pequeña (± 0,05 ° C) o bien una respuesta lineal extendida sobre un amplio rango de temperaturas (por ejemplo, a partir de 25 a 90 °C). Las posibles aplicaciones de estos termostatos programables de ADN en varios campos de la nanotecnología, incluyen imágenes de células, nanofluidos, nanomedecina, nanoelectrónica, nanomateriales, y biología sintética y es previsible que en un futuro cercano estos nanotermómetros basados en el ADN puedan ser instalados en dispositivos electrónicos a fin de permitirles monitorizar la variación local de temperaturas en la escala nanométrica
 
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