Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Nueva quimioterapia anticáncer

Las células malignas cancerosas se dividen de un modo más rápido que las normales, por lo que sus mecanismos de flujo de información genética, entre ellos la síntesis del ácido desoxirribonucleico, ADN, funcionan a una tremenda velocidad

Las células malignas cancerosas se dividen de un modo más rápido que las normales, por lo que sus mecanismos de flujo de información genética, entre ellos la síntesis del ácido desoxirribonucleico, ADN, funcionan a una tremenda velocidad. La acción quimioterapéutica de numerosos fármacos desarrollados para combatir diversos tipos de cáncer se basa en la capacidad de aquéllos para bloquear selectivamente algún punto de ese flujo de información genética, pretendiéndose que con dosis adecuadas las células cancerosas sufran el efecto del fármaco de un modo más intenso que las células normales, impidiéndose con ello la multiplicación de las malignas.
 
En la actualidad, la quimioterapia es una de las armas principales en la lucha contra el cáncer, pero existen en algunos casos mecanismos de resistencia que impiden la actuación del fármaco. Esta resistencia se presenta a veces desde el primer momento. Este es el caso de los melanomas y muchos cánceres renales. En otros casos, al comienzo del tratamiento se obtienen muy buenos resultados, pero después algunas pocas células adquieren resistencia al fármaco, por lo que la regresión del tumor se interrumpe e inmediatamente prosigue su desarrollo. 
 
Hasta hace poco tiempo prácticamente no se sabía nada respecto a los mecanismos moleculares de la resistencia, pero se están dando a conocer resultados de diversas investigaciones que comienzan a desvelar las razones de este comportamiento, lo que sin duda permitirá en el futuro un uso más racional y eficaz de los tratamientos quimioterapéuticos. Como es usual que ocurra con todo lo concerniente con la materia viva, la situación no es sencilla y parecen existir diversos mecanismos de quimiorresistencia, pero en algunos casos la aparición de ese fenómeno se asocia al hecho de que en las células resistentes se expresan más intensamente que en las células normales ciertos genes específicos que comienzan a ser conocidos y estudiados. Entre ellos destaca el MDR-1 (multiple drugs resistence), responsable de la resistencia múltiple a las drogas. Cuando se expresa ese gen, los medicamentos utilizados se concentran en las células cancerosas en concentraciones mucho menores que en las células sanas. Pero no siempre ocurre así. En los cánceres de pulmón y en los melanomas, la resistencia no está ocasionada por ese gen, sino por otros mecanismos aún desconocidos.
 
Se ha podido descubrir que el gen MDR-1 provoca que en las membranas celulares aparezca una proteína específica GP170 que actúa como una bomba expulsando el medicamento anticanceroso desde el interior de la célula cancerosa hacia el exterior, evitando por tanto su actuación. Cuando el gen MDR-1 se trasplanta a células no resistentes, inmediatamente éstas se vuelven resistentes.
 
Parece ocurrir que ese gen se encuentra ya bastante activado incluso en algunos órganos y tejidos normales (suprarrenal, hígado, riñón, páncreas), por lo que posiblemente ésta sea la causa de que algunos cánceres que aparecen en esos lugares sean desde el principio poco sensibles a los medicamentos anticancerosos. En otros casos, como el de los neuroblastomas, los sarcomas infantiles y las leucemias de adultos, la expresión del gen MDR-1 se intensifica a veces con el tratamiento quimioterapéutico, reduciendo por ello su eficacia.
 
En la actualidad estos conocimientos ya se están aprovechando, midiendo en cada momento la intensidad de la expresión del gen MDR-1. Ello permite, por una parte, establecer un pronóstico evolutivo más preciso, y en otras ocasiones, decidirse por otras quimioterapias diferentes que no intensifiquen la acción de ese gen.
 
En el futuro se puede aspirar a conseguir otros logros tales como bloquear selectivamente, mediante moléculas diseñadas específicamente, la actuación de la bomba proteínica GP170. En un horizonte más lejano se con­ templaría la posibilidad de alterar el propio gen, inutilizándolo, o al menos inhibiendo su expresión. Este mismo tipo de actuaciones se puede extender a otros genes de quimioresistencia que se van descubriendo paulatinamente en un ejemplo demostrativo de los logros que la Biología molecular viene aportando a un planteamiento más científico de la Medicina del futuro.